sábado, 31 de octubre de 2026
viernes, 30 de octubre de 2026
Vivo sin vivir en mi - Santa Teresa de Jesús
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
GLOSA
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le di
puso en él este letrero:
Que muero porque no muero.
Esta divina unión
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay qué larga es esta vida!,
¡qué duros estos destierros!,
¡esta cárcel, estos hierros,
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay qué vida tan amarga,
do no se goza al Señor!,
porque, si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque, muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte, do el vivir se alcanza.
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte:
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es perderte a ti,
para mejor a El gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues a El solo es al que quiero:
Que muero porque no muero
jueves, 29 de octubre de 2026
La humildad, camino de la verdadera consolación
En las Crónicas de la Orden de Santo Domingo se cuenta que un padre de los primeros de la Orden, después de haber estado en ella algunos años con gran ejemplo de vida y gran limpieza de ánima, no sentía ninguna manera de consolación ni gusto en los ejercicios de la Religión, ni meditando, ni orando, ni contemplando, ni leyendo. Y como siempre oía decir del regalo que Dios hacía a otros, y de los sentimientos espirituales que tenían, estaba medio desesperado, y como tal se puso a decir una noche en la oración delante de un crucifijo, estos desatinos:
Señor, yo siempre he entendido que en bondad y mansedumbre excedéis a todas vuestras criaturas: me veis aquí que os he servido muchos años, y he sufrido por vuestro respeto hartas tribulaciones, y de buena gana me he sacrificado a Vos sólo; y si la cuarta parte del tiempo que ha que os sirvo hubiera servido a un tirano, ya me hubiera mostrado alguna señal de benevolencia, siquiera con una buena palabra, o con un buen rostro, o con una risa; y Vos, Señor, ningún regalo me habéis hecho, ni tengo de Vos recibido el menor favor que soléis hacer a otros; y siendo Vos la misma dulzura, sois para mí más duro que cien tiranos. ¿Qué es esto, Señor? ¿Por qué queréis que pase así? Estando en esto oyó súbitamente un estruendo tan grande como si toda la iglesia viniera al suelo, y en los desvanes había tan temeroso ruido como si millares de perros con los dientes estuvieran despedazando el enmaderamiento.
De lo cual, como se asombrase, y temblando de miedo volviese la cabeza para ver qué sería, vio a sus espaldas la más fea y horrible visión del mundo, de un demonio que con una barra de hierro, que tenía en la mano, le dio tan grande golpe en el cuerpo, que cayendo de él en tierra no pudo más levantarse; pero tuvo ánimo para ir arrastrando hasta un altar, que estaba allí junto, sin poder menearse de puro dolor, como si lo hubieran descoyuntado a golpes.
Cuando los frailes se levantaron a Prima, y le hallaron como muerto, sin saber la causa de tan súbito y mortal accidente, le llevaron a la enfermería, a donde por tres semanas enteras que estuvo con dolores gravísimo, era tan grande su hedor, y tan sucio y asqueroso, que en ninguna manera podían entrar a curarle los religiosos, ni a servirle, sino tapándose primero las narices y con otras muchas prevenciones. Pasado este tiempo, tomó algunas fuerzas, y en pudiendo tenerse en pie, quiso curarse de su loca presunción y soberbia. Y tornando al lugar donde había cometido la culpa, buscó en él el remedio de ella, y con muchas lágrimas y humildad hacia su oración bien diferente de la pasada: confesaba su culpa y se conocía por indigno de bien alguno, y por muy merecedor de pena y castigo. Y el Señor le consoló con una voz del Cielo, que le dijo: Si quieres consolaciones y gustos, te conviene ser humilde, y reconocer tu bajeza, y entender que eres más vil qué el lodo, y de menos valor que los gusanos que huellas con los pies. Y con esto quedó tan escarmentado, qué de ahí adelante fue perfectísimo religioso
Ejercicio de Perfección y Virtudes Cristianas
Padre Alonso Rodríguez S.J.
Parte 1ª - Tratado 8. Capítulo 29
miércoles, 28 de octubre de 2026
San Simón y San Judas Tadeo - 28 de Octubre
Como vosotros no sois del mundo, sino
que os entresaqué yo del mundo,
por eso el mundo os aborrece.
(Juan, 15, 19).
San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto, el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos, fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de paganos. Las imágenes del sol y de la luna se quebraron cuando ellos lo ordenaron, y los demonios salieron de sus templos y emprendieron la fuga bajo la forma de negros etíopes. Los paganos, excitados por dos magos, se arrojaron sobre los santos apóstoles y los masacraron. Los instigadores del crimen perecieron fulminados por un rayo.
MEDITACIÓN
SOBRE SAN SIMÓN
y SAN JUDAS TADEO
I. Dios llama a su servicio a los que Él ama; los separa del mundo, como hizo con estos dos apóstoles, hijos de María de Cleofás, prima de la Santísima Virgen. Jesús amaba particularmente a estos dos hermanos, gracias, sin duda, a la intercesión de María en su favor. Dios sólo es quien nos llama a su servicio, mas, ¡cuántas almas deben su vocación a la Santísima Virgen! Renunciemos al mundo, y seremos más grandes que sus honores y que toda su gloria. (San Cipriano).
II. El mundo persiguió a estos dos apóstoles y les dio muerte, porque disipaban sus tinieblas con la luz del Evangelio. Hombres apostólicos: la persecución será siempre vuestra parte. Vosotros aborrecéis al mundo, no os asombréis de que él os pague con la misma moneda. Regocijaos, porque cuanto más disgustéis a los hombres, más agradaréis al Señor. El mundo ama sólo a los que se le parecen.
III. Las amenazas, las calumnias, los tormentos y la muerte no fueron suficientes para detener el celo de los dos ilustres hermanos. El mundo se esforzará por hacer fracasar todo lo que emprendáis por amor a Dios; pero no os dejéis abatir: avanzad, Dios os hará triunfar contra todos los obstáculos. No busquemos agradar a los hombres, alegrémonos más bien de disgustar a aquellos a quienes Dios mismo ha disgustado. (San Paulino).
El desprecio del mundo
Orad por la conversión de la India
ORACIÓN
Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud, y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. (1642-1718)
lunes, 26 de octubre de 2026
San Evaristo - 26 de Octubre
Cuando hubiereis hecho todo lo que
se os ha mandado, decid:
Siervos inútiles somos;
lo que hemos debido hacer, eso hicimos.
(Lucas. 17. 10).
San Evaristo, cuarto sucesor de San Pedro, gobernó la Iglesia durante cerca de ocho años. Se refiere que era hijo de un judío de Belén. Murió hacia el año 107 y recibió sepultura en el Vaticano. junto a San Pedro.
MEDITACIÓN
EL CRISTIANO DE NADA
DEBE ENVANECERSE
I. No te gloríes ni de las riquezas ni de los honores, porque ellos no te hacen más virtuoso y con mucha frecuencia contribuyen a hacerte más malo. No te enorgullezcas de tus cualidades naturales, de tu nobleza, de tu belleza, de tu inteligencia. ¿Qué tienes tú que no hayas recibido de Dios y sin mérito alguno de tu parte? La muerte te arrebatará todos esos bienes; no mirará Dios sino las buenas obras que hayas practicado, y el buen uso que hayas hecho de los talentos que Él te ha deparado.
II. Ninguna razón tienes para estar orgulloso de tu ciencia. ¿Qué sabrías tú si Dios no te hubiese dado la inteligencia? Mucho aprendiste con tus trabajos y vigilias; sabe sin embargo que ignoras infinitamente más de lo que sabes, y humíllate: ¡el menor de los demonios es más sabio que tú! La más hermosa de todas las ciencias es el conocimiento de tu nada. La humildad es la fuente y el principio de la filosofía más sublime. (San Crisóstomo).
III. Guárdate de enorgullecerte de las gracias que hayas recibido, o de las virtudes que hayas adquirido. El que se gloría de su virtud no es virtuoso, pues la humildad es el fundamento de todas las virtudes. Imita pues a los santos, no para atraerte alabanzas, sino para cumplir tu deber. En fin, conoce tu bajeza, tu malicia y tus pecados, y serás humilde. Toda la humildad consiste en conocerse a sí mismo. (San Agustín).
La humildad
Orad por el Colegio
ORACIÓN
Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano pontífice Evaristo, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. (1642-1718)
domingo, 25 de octubre de 2026
sábado, 24 de octubre de 2026
Terror Rojo Episodio 1 - EL HOLODOMOR
Terror Rojo Episodio 1 - EL HOLODOMOR
(Con Fernando Paz & Javier García Isac)
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