viernes, 6 de noviembre de 2026

San Leonardo - 6 de Noviembre

 


La paz mía os doy, no os la doy yo 
como la da el mundo. 
(Juan, 14, 27) 

San Leonardo, noble cortesano de Clodoveo, fue convertido por San Remigio. Quiso el rey ser su padrino, dio libertad a gran número de cautivos a su pedido, y le ofreció un obispado, que él rehusó para entrar al Monasterio de Micy, bajo la dirección de San Mesmino. En seguida se entregó a la vida eremítica y se retiró a una floresta próxima a Limoges. Practicó allí grandes austeridades. Descubierto por el rey en su desierto, recibió el ofrecimiento de un vasto territorio para fundar en él un monasterio que, más tarde, dio nacimiento a la ciudad de San Leonardo. 


MEDITACIÓN 
SOBRE LAS MISERIAS DEL MUNDO 

I. Sólo engaño hay en el mundo. No se encuentra fidelidad entre los amigos, ni caridad entre los parientes; por todas partes reina el disimulo; todos disimulan sus sentimientos, ocultan sus proyectos, buscan sus intereses y sus placeres. ¿En quién se podrá uno confiar? ¿De quién no se habrá de desconfiar? Sin embargo, ¡oh Dios mío! ¡nos fiamos en el mundo que tan a menudo nos ha engañado y no en Vos, que siempre habéis sido fiel a vuestras promesas! 

II. No hay paz en el mundo, por todas partes reinan la división y la turbación: los hombres guerrean unos contra otros y se rebelan contra Dios con sus pecados; ¡concedednos esa paz que dais a vuestros servidores y que el mundo no puede darnos! Imita a los santos, que viven sin turbación en medio del mundo, porque no están animados por el espíritu del mundo, sino por el de Jesucristo. 

III. No existen en el mundo verdaderos bienes. Sus favores son emboscadas que nos tiende para perdernos. Sus bienes no son sino aparentes. Sus placeres siempre están mezclados de hiel y de amargura: nunca han contentado ni a uno solo de sus partidarios; cuanto más se tiene, más miserable se es. Renunciemos a un mundo poco fiel y siempre sospechoso: los pequeños son en él presa de oprobios, y los grandes, de la envidia. (San Euquerio). 

El desprecio del mundo 
Orad por los jefes de Estado 

ORACIÓN 
Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Leonardo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando su nacimiento al cielo imitemos sus ejemplos de virtud. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. (1642-1718) 

Milagros del Escapulario 29: Libra un comediante a una posesa mediante...

 


Libra un comediante a una posesa mediante 
el Santo Escapulario del Carmen

Por el mes de mayo del año 1593, habiendo llegado a la ciudad de Valladolid un comediante, por entonces famosísimo en su arte, llamado Alcocer, vino a hospedarse a un mesón o casa de huéspedes de lo mejor de la ciudad. Servía en el mismo una moza asturiana, como la inmortalizada por Cervantes, la cual, al trasladar el equipaje del mismo Alcocer desde el vestíbulo a su habitación, fue poseída súbitamente del demonio, comenzando a hacer locuras y a maltratarse a sí misma, maravillándose todos los huéspedes de tan repentina mudanza y no entendiendo, al principio, su mal ni el origen del mismo, acudieron en principio a sostenerla y prestarle caritativo auxilio, hasta que vieron clarísimamente hallarse endemoniada. 

El cómico, que acababa de llegar, al oírlo acudió en su ayuda diciendo: "Esperen, señores, pues ahora veremos si es que su mal es obra del demonio." Y quitándose para ello el Santo Escapulario que llevaba al cuello le puso sobre la muchacha, y en el mismo instante ella comenzó a bramar y barbotar blasfemias, alterándose de tal suerte que todos los presentes no eran bastantes a rendirle las fuerzas para que estuviese quieta y no se maltratara; mas el comediante, con ánimo sereno, poniendo sobre ella el Santo Escapulario e invocando a la Virgen del Carmen, le decía: "Espíritu infernal, por la virtud de Nuestro Señor Jesucristo y la intercesión de su Santísima Madre, y la gracia que ha vinculado a su Santo Escapulario, yo te conjuro a que salgas al punto de esta infeliz doncella." Con semejantes palabras y otras repetidas con sumo fervor, logró, tras un breve espacio de lucha, que Lucifer, dando alaridos y queriendo despedazar a la doncella, saliese de ésta, dejando confusos y admirados a los circunstantes de la resistencia que oponía a salir de ella y abandonar su presa. 

Entonces, Alcocer, llevando a la joven al convento de los PP. de Valladolid para que le impusieran el Escapulario, refirió a los PP. lo ocurrido, e hizo que la joven diese gracias a la Santísima Virgen por librarla de los ardides del enemigo, dejando como exvoto el Escapulario.


Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen 
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.
Editado en 1956

domingo, 1 de noviembre de 2026

Fiesta de Todos los Santos - 1 de Noviembre





A TODOS LOS SANTOS
Gustavo Adolfo Béquer

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte,
rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas,
rogadle por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado,
rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates,
rogadle por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura,
rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas,
rogadle por nosotros.

Doctores cuyas palmas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible,
rogadle por nosotros.

Soldados del ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina entre vosotros.


viernes, 30 de octubre de 2026

Vivo sin vivir en mi - Santa Teresa de Jesús

 


Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

GLOSA

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le di
puso en él este letrero:
Que muero porque no muero.

Esta divina unión
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay qué larga es esta vida!,
¡qué duros estos destierros!,
¡esta cárcel, estos hierros,
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay qué vida tan amarga,
do no se goza al Señor!,
porque, si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque, muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte, do el vivir se alcanza.
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte:
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es perderte a ti,
para mejor a El gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues a El solo es al que quiero:
Que muero porque no muero

jueves, 29 de octubre de 2026

La humildad, camino de la verdadera consolación

 


   En las Crónicas de la Orden de Santo Domingo se cuenta que un padre de los primeros de la Orden, después de haber estado en ella algunos años con gran ejemplo de vida y gran limpieza de ánima, no sentía ninguna manera de consolación ni gusto en los ejercicios de la Religión, ni meditando, ni orando, ni contemplando, ni leyendo. Y como siempre oía decir del regalo que Dios hacía a otros, y de los sentimientos espirituales que tenían, estaba medio desesperado, y como tal se puso a decir una noche en la oración delante de un crucifijo, estos desatinos: 

  Señor, yo siempre he entendido que en bondad y mansedumbre excedéis a todas vuestras criaturas: me veis aquí que os he servido muchos años, y he sufrido por vuestro respeto hartas tribulaciones, y de buena gana me he sacrificado a Vos sólo; y si la cuarta parte del tiempo que ha que os sirvo hubiera servido a un tirano, ya me hubiera mostrado alguna señal de benevolencia, siquiera con una buena palabra, o con un buen rostro, o con una risa; y Vos, Señor, ningún regalo me habéis hecho, ni tengo de Vos recibido el menor favor que soléis hacer a otros; y siendo Vos la misma dulzura, sois para mí más duro que cien tiranos. ¿Qué es esto, Señor? ¿Por qué queréis que pase así? Estando en esto oyó súbitamente un estruendo tan grande como si toda la iglesia viniera al suelo, y en los desvanes había tan temeroso ruido como si millares de perros con los dientes estuvieran despedazando el enmaderamiento. 

    De lo cual, como se asombrase, y temblando de miedo volviese la cabeza para ver qué sería, vio a sus espaldas la más fea y horrible visión del mundo, de un demonio que con una barra de hierro, que tenía en la mano, le dio tan grande golpe en el cuerpo, que cayendo de él en tierra no pudo más levantarse; pero tuvo ánimo para ir arrastrando hasta un altar, que estaba allí junto, sin poder menearse de puro dolor, como si lo hubieran descoyuntado a golpes. 

    Cuando los frailes se levantaron a Prima, y le hallaron como muerto, sin saber la causa de tan súbito y mortal accidente, le llevaron a la enfermería, a donde por tres semanas enteras que estuvo con dolores gravísimo, era tan grande su hedor, y tan sucio y asqueroso, que en ninguna manera podían entrar a curarle los religiosos, ni a servirle, sino tapándose primero las narices y con otras muchas prevenciones. Pasado este tiempo, tomó algunas fuerzas, y en pudiendo tenerse en pie, quiso curarse de su loca presunción y soberbia. Y tornando al lugar donde había cometido la culpa, buscó en él el remedio de ella, y con muchas lágrimas y humildad hacia su oración bien diferente de la pasada: confesaba su culpa y se conocía por indigno de bien alguno, y por muy merecedor de pena y castigo. Y el Señor le consoló con una voz del Cielo, que le dijo: Si quieres consolaciones y gustos, te conviene ser humilde, y reconocer tu bajeza, y entender que eres más vil qué el lodo, y de menos valor que los gusanos que huellas con los pies. Y con esto quedó tan escarmentado, qué de ahí adelante fue perfectísimo religioso

Ejercicio de Perfección y Virtudes Cristianas
Padre Alonso Rodríguez S.J.  
Parte 1ª - Tratado 8. Capítulo 29

miércoles, 28 de octubre de 2026

San Simón y San Judas Tadeo - 28 de Octubre

 


Como vosotros no sois del mundo, sino 
que os entresaqué yo del mundo, 
por eso el mundo os aborrece. 
(Juan, 15, 19). 

San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto, el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos, fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de paganos. Las imágenes del sol y de la luna se quebraron cuando ellos lo ordenaron, y los demonios salieron de sus templos y emprendieron la fuga bajo la forma de negros etíopes. Los paganos, excitados por dos magos, se arrojaron sobre los santos apóstoles y los masacraron. Los instigadores del crimen perecieron fulminados por un rayo. 


MEDITACIÓN 
SOBRE SAN SIMÓN y SAN JUDAS TADEO 

I. Dios llama a su servicio a los que Él ama; los separa del mundo, como hizo con estos dos apóstoles, hijos de María de Cleofás, prima de la Santísima Virgen. Jesús amaba particularmente a estos dos hermanos, gracias, sin duda, a la intercesión de María en su favor. Dios sólo es quien nos llama a su servicio, mas, ¡cuántas almas deben su vocación a la Santísima Virgen! Renunciemos al mundo, y seremos más grandes que sus honores y que toda su gloria. (San Cipriano). 

II. El mundo persiguió a estos dos apóstoles y les dio muerte, porque disipaban sus tinieblas con la luz del Evangelio. Hombres apostólicos: la persecución será siempre vuestra parte. Vosotros aborrecéis al mundo, no os asombréis de que él os pague con la misma moneda. Regocijaos, porque cuanto más disgustéis a los hombres, más agradaréis al Señor. El mundo ama sólo a los que se le parecen. 

III. Las amenazas, las calumnias, los tormentos y la muerte no fueron suficientes para detener el celo de los dos ilustres hermanos. El mundo se esforzará por hacer fracasar todo lo que emprendáis por amor a Dios; pero no os dejéis abatir: avanzad, Dios os hará triunfar contra todos los obstáculos. No busquemos agradar a los hombres, alegrémonos más bien de disgustar a aquellos a quienes Dios mismo ha disgustado. (San Paulino). 

El desprecio del mundo 
Orad por la conversión de la India

ORACIÓN 
Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud, y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. (1642-1718)