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jueves, 25 de enero de 2024

Mensaje de la Santísima Virgen a la Beata Elena Aiello



(Se me presentó la Santísima Virgen, con vestido negro y siete espadas atravesando su Inmaculado Corazón). 

Acercándose a mí, y con expresión de profundo dolor y lágrimas en sus mejillas, me dijo: «Óyeme con atención y revela a todo el mundo: Mi Corazón está muy triste por los sufrimientos que vendrán sobre un mundo que se bate en una catástrofe inminente. La Justicia de Dios es ofendida al extremo. Los hombres viven en la obstinación de sus pecados. La ira de Dios está muy cerca. Pronto grandes calamidades, revoluciones sangrientas, huracanes terribles vendrán sobre el mundo y los ríos y el mar se desbordarán. Proclama, grita en alta voz, hasta que los sacerdotes de Dios oigan mi voz para que avisen a la humanidad de que el castigo está muy cerca, y si los hombres no vuelven hacia Dios con la oración y la penitencia, el mundo será lanzado en una nueva y más terrible guerra.

Las armas más mortíferas destruirán las iglesias y la Santa Eucaristía, y destrozarán cosas muy queridas. En esta guerra impía muchas cosas que han sido hechas por los hombres serán aniquiladas.

Nubes con relámpagos, penetrantes de fuego del cielo y una tempestad de fuego caerán sobre la tierra. Este castigo terrible que nunca se ha visto en la historia de la humanidad durara setenta horas. Loa ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se vera el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. No guardes silencio, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan.

Me inclino sobre el mundo, teniendo en suspenso la justicia de Dios. De otra manera, estas cosas hubieran venido ya sobre la tierra. Oraciones y penitencias son necesarias, porque los hombres deben volverse hacia Dios y a mi Corazón Inmaculado, la Mediadora entre los hombres y Dios, y de esta manera el mundo al menos será salvado en parte. Proclama, gritando, estas cosas a todos, como si fueras el mismo eco de mi voz. Anuncia esto a todos, porque ayudará a salvar a muchas almas e impedir muchas destrucciones en la Iglesia y en el mundo».

(16 de abril de 1955)


viernes, 22 de diciembre de 2023

Visiones y Revelaciones de la Beata Isabel Canori Mora



Las visiones y revelaciones de Elisabetta Canori Mora, beatificada por S.S. Juan Pablo II el 24-4-1994, vistas en el contexto del mensaje de Nuestra Señora de Fátima: previsión de tragedias y esperanzas. Extractos del artículo publicado en la revista electrónica http://www.catolicismo.org.br/


Autor: Luis Dufaur

Elisabetta Canori es hija de Tomás Canori, gran propietario de tierras romano, y de Teresa Prímoli, aristocrática dama de la Ciudad de los Papas.

Datos biográficos de la Beata Elisabetta

Después de recibir esmerada educación familiar, se casó con un joven abogado, Cristóforo Mora, hijo de un rico médico de la misma Roma, el 10 de Enero de 1796. Del matrimonio nacieron cuatro hijas, dos de las cuales murieron de corta edad.
Todo auguraba al nuevo matrimonio un brillante futuro, mas la tragedia llegó pronto. El marido se entregó a la delincuencia, arruinó a la familia y abandonó el hogar, seducido por una mujer de mala vida. Fue preso por la policía pontificia, primero en una cárcel, después en un convento. Juró mudar de vida, más después de retornar a su hogar, intentó repetidas veces asesinar a su esposa Elisabetta. Ella fue de una fidelidad heroica, ofreciendo enormes sacrificios por su marido. Y profetizó que él acabaría muriendo sacerdote.
Así fue: tras el fallecimiento de la Beata, el 5 de febrero de 1825, Cristóforo cayó en sí y se hizo religioso, llevando una ejemplar vida de penitencia. Fue ordenado sacerdote y murió rodeado de gran consideración.
Abandonada por el esposo e incomprendida por los familiares, Elisabetta hubiera caído en la miseria, sino la hubiesen auxiliado benefactores compasivos.
Entre ellos se encontraban Prelados romanos, que narraron al Papa Pío VII sus méritos. El Pontífice, beneficiado por las oraciones y sacrificios de ella, concedió privilegios poco comunes a la capilla privada de su humilde casa.
Su causa de beatificación fu introducida en 1874, durante el pontificado del Bienaventurado Pío IX. Pío XI aprobó el decreto de heroicidad de virtudes en 1928. Juan Pablo II beatificó a Elisabetta Canori mora el 24 de abril de 1994.

Ceremonia en Roma el día de su Beatificación


Como en Fátima, la denuncia del pecado

En Fátima, Nuestra Señora fue preparando de a poco a los tres pastorcitos para que se abrieran a la revelación de la inmensidad el pecado cometido por la humanidad y a la amplitud de la penitencia que venía a pedir.
De modo análogo actuó Dios en relación a la Bienaventurada Elisabetta. En la Navidad de 1813, ella fue arrebatada a un lugar inundado de luz, donde innumerables Santos rodeaban un humilde pesebre. Desde él, el niño Dios la llamaba dulcemente.
La propia Elisabetta describe sin preocupaciones literarias la sorpresa que tuvo:
“De solo pensar, me causa horror (…) vi a mi amado Jesús recién nacido bañado en su propia sangre (…) en ese momento comprendí por vía intelectual cuál era la razón de tanto derramamiento de sangre del Divino Infante apenas nacido (…) La mala conducta de muchos sacerdotes seculares y regulares, de muchas religiosas que no se comportan según su estado, la mala educación que es dada a los hijos por parte de los padres y madres, como también por aquellas a quienes incumbe una obligación similar. Estas son las personas por cuyo buen ejemplo debe aumentar el espíritu del Señor en el corazón de los otros. Mas ellos, por el contrario, apenas nace (el espíritu de nuestro Señor) en el corazón de las criaturas, lo persiguen mortalmente con su mala conducta y malas enseñanzas”.

Conspiración contra la Iglesia, revelada por Dios

A partir de entonces, Dios le fue revelando el lamentable actuar de ciertos sectores eclesiásticos que atraían la cólera divina, siendo cómplices con la Revolución que derrumbaba tronos y seculares costumbres cristianas en el orden temporal. Tales visiones tornan patente, un siglo antes de las revelaciones de Cova de Iría, que el mal ya se había infiltrado en la Iglesia y en la sociedad civil.
Se ve bien que en Fátima Nuestra Señora hizo una advertencia final para ese mal, que progresaba a pesar de todos los avisos en sentido contrario.
Los ángeles condujeron espiritualmente a la Beata Elisabetta a antros secretos donde se tramaba esa conjura. Cada vez, nuevas aberraciones le eran develadas. El 24 de febrero de 1814 le fueron exhibidas escenas que recuerdan la crisis de los días en que vivimos: “Veía –narra ella- muchos ministros del Señor que se despojaban los unos a los otros; rabiosamente se arrancaban los paramentos sagrados; veía como eran derrumbados los altares sagrados por los propios ministros de Dios”.
El 22 de mayo de 1814, mientras rezaba por el Santo Padre, “lo vi viajando rodeado de lobos que hacían complots para traicionarlo”. La visión se repitió los días 2 y 5 de junio. En ésta última, narra la vidente: “Vi el sanedrín de lobos que lo circundaban (al Papa Pío VII, entonces reinante) y dos ángeles que lloraban. Una santa osadía me inspiró a preguntarles la razón de su tristeza y de su llanto. Ellos, contemplando la ciudad de Roma con los ojos llenos de compasión, dijeron lo siguiente: “Ciudad miserable, pueblo ingrato, la Justicia de Dios te castigará”.

“Todo el mundo estaba en caos”

El 16 de Enero de 1815, los ángeles le mostraron a muchos eclesiásticos que “bajo el manto de bien, persiguen a Jesús Crucificado y Su Santo Evangelio”, y que “como lobos rabiosos tramaban derribar de su trono al jefe de la Iglesia”. Entonces ella fue llevada “a ver el cruel estrago que la Justicia de Dios está por hacer entre aquellos miserables: con sumo terror, vi que en torno de mi fulguraban los rayos de la Justicia irritada. Vi edificios cayendo en ruinas. Las ciudades, provincias enteras, todo el mundo estaba en caos. No se oía otra cosa sino débiles voces implorando misericordia. El número de muertos era incalculable”.
Pero lo que más la impresionó fue ver a Dios indignado. En un lugar altísimo y solitario, vio a Dios representado por “un gigante fuerte y furioso hasta el extremo contra aquellos que Lo perseguían. Sus manos omnipotentes estaban llenas de rayos y su rostro estaba repleto de indignación: sólo su mirar bastaba para incendiar el mundo entero. No tenía ni santos ni ángeles que lo circundasen, sino solamente su indignación lo rodeaba por todas partes”.


Tal visión duró apenas un instante. Según la Beata Elisabetta, “si hubiese durado un momento más, ciertamente yo habría muerto”. La descripción de más arriba recuerda la visión del infierno presentada a Lucía, Francisco y Jacinta.
Entre ambas visiones hay una correlación profunda. En cuanto a la Beata, Dios le manifestó su justa indignación por las ofensas que sufre; en Fátima, Nuestra Señora apuntó el destino de las almas que ofenden a Dios y mueren impenitentes.

La gravedad del pecado de apostasía del mundo

El 13 de junio de 1917, Nuestra Señora en Fátima mostró a los pastorcitos su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, en señal de los “ultrajes que recibe por los pecados de los hombres”. En la Navidad de 1816, le fue mostrado también a la Beata Elisabetta cuánto ofenden a la Santísima Virgen esos ultrajes.
Se puede entrever un límite del pecado, que la misericordia de la Reina del Cielo no permitirá que sea sobrepasado.
La Beata Elisabetta vio “triste y dolorosa” a María santísima. Le preguntó entonces la razón de su dolor. “La Madre de Dios se volvió para mí y dijo: contempla, oh hija, contempla la gran impiedad”. Oyendo estas palabras vi apostatas que osadamente intentaban arrancar temerariamente a su Santísimo Hijo de su purísimo seno y de sus santísimos brazos.
“Ante este gran atentado, la Madre de Dios no pedía más misericordia para el mundo, sino justicia al Divino Padre Eterno, el cual, revestido de su inexorable justicia y lleno de indignación, se volvió hacia el mundo.
“En aquel momento toda la naturaleza entró en convulsión, y el mundo perdió su buen orden, y se formó sobre la Tierra la mayor infelicidad que se pueda contar o imaginar. Una cosa tan deplorable y aflictiva que dejará al mundo reducido a la última desolación”.

Anticipación de los castigos vaticinados en Fátima

El velo que envuelve a los castigos anunciados en el año 1917, fue levantado de alguna manera para la Beata Elisabetta. Lo que ella vio nos aprovecha para entender mejor lo que Nuestra Señora anticiparía después, en Cova de iría.
En efecto, el 7 de junio del año 1815, Dios Nuestro Señor le mostró, una vez más, el castigo que atraían sobre la humanidad aquellos “lobos rapaces con piel de oveja, (…) acérrimos perseguidores de Jesús Crucificado y de Su Esposa, la Santa Iglesia”.
“Me parecía –escribió- ver a todo el mundo en convulsión, especialmente la ciudad de Roma (…) ¿Qué decir del Sacro Colegio? Por causa de la variedad de opiniones, unos habían sido dispersados, otros abatidos, otros despiadadamente asesinados. De un modo similar eran tratados el clero secular y la nobleza. El clero regular no estaba sufriendo la dispersión total, mas era diezmado. Innumerables eran los hombres de toda condición que perecían en esa masacre, más no todos se condenaban. Muchos eran hombres de buenas costumbre, y muchos otros de santa vida”.
En la fiesta de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio del año 1820, la Beata contempló proféticamente al Príncipe de los Apóstoles descendiendo de los cielos, revestido con los ornamentos pontificales y rodeado por una legión de ángeles.
Con su báculo, trazó sobre la tierra una vastísima cruz, y a los cuatro lados de ella hizo aparecer cuatro árboles de vivo verdor, también con forma de cruz, envueltos en una luz brillantísima. Debajo de aquellos árboles-cruces quedaban, como “refugiados y libres del tremendo castigo”, todos los buenos “fieles religiosas y religiosos”.
“Mas, ¡ay de aquellos religiosos y religiosas inobservantes, que despreciaron las Santas Reglas!, ¡ay!, ¡ay!, porque todos perecerán bajo el terrible flagelo. Y digo esto de todos (…) aquellos que se entregan al libertinaje y van marchando detrás de las falsas máximas de los reprobables filosofía de hoy”
Tan graves amenazas tal vez pudiesen parecer exageradas en los tiempos de la Beata Elisabetta, en que el lento avance de la Revolución anticristiana encontraba oposición en la iglesia de parte de numerosos Santos y almas de virtud insigne.
Así, tales palabras parecen dictadas más para éste, nuestro triste inicio del siglo XXI. ¿Quién, con todo rigor, sin auxilio de luces proféticas, podría haber imaginado que la crisis en la Iglesia llegaría al punto que alcanzó en nuestros días?
A la vista de esto se comprende que Dios haya querido manifestar su cólera e indignación a la bienaventurada Elisabetta. Mas, infelizmente, todo indica que, como en Fátima, el mensaje divino trasmitido por la Beata no fue tenido en cuenta debidamente.

Venganza divina contra los enemigos de la Iglesia

Prosiguiendo la narración de la visión, ella relata que San Pedro volvió hacia el cielo. Entonces, en la tierra, “el firmamento quedó cubierto de un color azul tenebroso, que sólo de mirarlo causaba terror. Un viento caliginoso hacía sentir su soplido impetuoso por todas partes. Con un vehemente y tétrico silbido aullando en el aire, como feroz león con su asustador rugido, hacía resonar sobre toda la tierra su horripilante eco.



“El terror y el espanto pondrán a todos los hombres y a todos los animales en un estado de supremo pavor; todo el mundo estará en convulsión y se matarán los unos a los otros, se masacrarán sin piedad. En el tiempo de la sanguinaria lucha, la mano vengadora de Dios pasará sobre esos infelices, y con su omnipotencia castigará el orgullo, la temeridad y la desvergonzada osadía de ellos; Dios se servirá de las potencias de las tinieblas para exterminar a esos hombres sectarios, inicuos y criminales que pretenden derribar, erradicar la Iglesia Católica, nuestra Santa Madre, por sus raíces más profundas y tirarla por tierra (…)
“Dios se reirá de ellos y de su maldad, y con un solo gesto de su mano derecha omnipotente castigará a esos inicuos, permitiendo a las potencias de las tinieblas que salgan del infierno; esas grandes legiones de demonios recorrerán todo el mundo, y por medio de grandes ruinas ejecutarán las órdenes de la Divina Justicia, a la cual estos malignos espíritus están sometidos, de manera que no podrán hacer ni más ni menos daño de lo que Dios permitirá a los hombres, a sus bienes, a sus familias, a sus infelices aldeas, ciudades, casas y palacios y cualquier otra cosa que subsistiera sobre la tierra (…).
“Dios permitirá que esos hombres inicuos sean castigados a través de la crueldad de demonios feroces, porque se sometieron voluntariamente a la potestad del demonio y se confederaron con él para dañar a la Santa Iglesia Católica (…) Me mostró la horrenda cárcel infernal. Vi abrirse en la mayor profundidad de la tierra una caverna tenebrosa y espantosa, llena de fuego, de donde vi salir muchos demonios, los cuales, tomando unos una figura y otros otra, unos de animal y otros de hombre, venían todos a infestar el mundo y a hacer por todas partes maleficios y ruinas (…) Devastarán todos los lugares donde Dios haya sido y es ultrajado, profanado, sacrílegamente tratado, donde se ha practicado la idolatría. Todos esos lugares serán demolidos, arruinados y se perderá todo vestigio de ellos”.

Triunfo y honra de la Iglesia como el previsto en Fátima

La similitud con los trágicos anuncios de Nuestra Señora en Fátima se extiende mas allá de los castigos. Ante la mirada de la Beata, Dios expuso en muchas ocasiones una maravillosa restauración futura de la Iglesia. Esas revelaciones ilustran magníficamente aspectos de lo que ha de ser el triunfo del Inmaculado Corazón de María.
En aquella misma visión del 29 de junio de 1820, luego los purificadores castigos que se han descripto, la Beata Elisabetta vio a San Pedro retornar del Cielo en un majestuoso trono pontifical.
Inmediatamente, descendió con gran pompa el Apóstol San Pablo. Él “recorría todo el mundo y atrapaba aquellos espíritus malignos e infernales, y los conducía delante del Santo apóstol San Pedro, el cual, con una orden llena de autoridad, volvía a confinarlos en las tenebrosas cavernas de las cuales habían salido (…) En ese momento se vio aparecer sobre la tierra un bello resplandor, que anunciaba la reconciliación de Dios con los hombres”.
La pequeña grey de los católicos fieles, refugiada bajo los árboles en forma de cruz, fue conducida a los pies del trono de San Pedro. “El santo escogió al nuevo Pontífice –agrega posteriormente la vidente-, toda la Iglesia fue reordenada según los verdaderos dictámenes de los Santos Evangelios; fueron restablecidas las órdenes religiosas, y todas las casas de los cristianos se convirtieron en otras tantas casas penetradas de la religión; tan grande era el fervor y el celo por la gloria de Dios, que todo era ordenado en función del amor de Dios y del prójimo.
“De esta manera tomó cuerpo en un momento el triunfo, la gloria y la honra de la Iglesia Católica: Ella era aclamada por todos estimada por todos, venerada por todos, todos decidieron seguirla, reconociendo al vicario de Cristo, el Sumo Pontífice”.

Cinco herejías infectan el mundo

Le dijo Nuestro Señor a inicios de 1821: “Yo reformare a mi pueblo y a mi Iglesia. Mandaré sacerdotes celosos para predicar mi fe, formaré un nuevo apostolado, enviaré al Divino Espíritu Santo a renovar la Tierra. Reformaré las órdenes religiosas por medio de nuevos reformadores santos y doctos. Todos tendrán el espíritu de mi dilecto hijo Ignacio de Loyola.
“Daré un nuevo Pastor a mí Iglesia, docto, santo, repleto de mí espíritu. Con santo celo retomará la grey de Jesucristo”. Tras ello, añade: “El me hizo conocer muchas otras cosas concernientes a esta reforma. Varios soberanos sustentarán a la Iglesia Católica y serán verdaderos católicos, depositando sus cetros y coronas a los pies del Santo Padre, vicario de Jesucristo. Varios reinos abandonarán sus errores y volverán al seno de la fe católica. Pueblo enteros se convertirán y reconocerán como religión verdadera la Fe de Jesucristo”.
Dios le hizo ver en varias ocasiones una esplendorosa nave nueva, símbolo de la Iglesia restaurada, que estaba siendo armada por los ángeles.
También, el 10 de enero de 1824, le mostró el principal obstáculo para la conclusión de esa nave. Ella vio cinco árboles todos de desmesurado tamaño: “Observé que esos cinco árboles con sus raíces alimentaban y producían un enmarañadísimo bosque de millones de plantas estériles y selváticas”.
Dios le hizo entender que aquellos cinco enigmáticos árboles simbolizaban “las cinco herejías que infectaban el mundo en nuestro tiempo”.

Falsas máximas y los errores esparcidos por Rusia

El 22 de enero de 1824, la Beata Elisabetta conoció que aquel bosque maldito representaba un número incontable de almas, las cuales, “debido a que tienen una conciencia depravada, pueden ser denominadas almas sin fe, sin religión, porque piensan en todo, menos en aquello que todo buen católico está obligado a pensar, porque lo hacen todo, menos aquello que deben hacer (…) Aquellas míseras plantas son tenidas por el Divino Señor, no solamente en cuenta de estériles, sino también de nocivas y hasta de pésimas, que merecen ser arrojadas al infierno”.
La vidente escuchó que las cinco aludidas herejías se identificaban con las “falsas máximas de la filosofía de nuestros tiempos”. Máximas esas que, según ella, estaban en el núcleo de los movimientos revolucionarios de su época, inspirado en el espíritu y la doctrina de la Revolución Francesa. Tales máximas orientaban la conjuración que subvertía la Iglesia y el orden socio-político (…)
La Beata Elisabetta cerró los ojos para esta Tierra el 5 de agosto del año 1825, casi un siglo antes de la gloriosa manifestación de Nuestra Señora en Fátima.

Facsímil de los manuscritos de sus memorias

Entretanto, sus visiones y revelaciones -de las cuales dimos aquí apenas algunas muestras- parecen destinadas especialmente para el conocimiento de nuestros contemporáneos. Ellas tornan patente el grandioso designio divino que sobrevuela la historia, pues muestran que el plano del Reino de María -como fue profetizado en Fátima- es como un inmenso palacio que la Divina Providencia viene preparando desde hace siglos. Y cuya terminación irá más allá de toda especulación humana.
Por todo ello, las visiones y revelaciones transmitidas por la Bienaventurada Elisabetta Canori Mora refuerzan aún más la idea de la centralidad del mensaje de Fátima, y la certeza del cumplimiento de la gran promesa de nuestra Señora a los tres pastorcitos en 1917: “Por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará”.


JUICIO DEL CENSOR ECLESIÁSTICO SOBRE LOS ESCRITOS DE LA BEATA ELISABETTA


El 5 de noviembre del año 1900, el censor eclesiástico encargado por la Santa Sede para examinar los manuscritos de la Bienaventurada Elisabetta Canori Mora emitió finalmente su juicio formal. En él, el censor expresó lo siguiente:

“En todos los escritos de la referida Sierva de Dios Elisabetta Canori Mora no hay nada contrario a la fe y a las buenas costumbres, como tampoco se encuentra ninguna doctrina innovadora o peregrina, o ajena al modo de sentir común y consuetudinario de Nuestra Santa Madre Iglesia”.
El censor, entretanto, observa que se podrían presentar objeciones en cuanto a “ciertas visiones y revelaciones que se refieren especialmente a prelados mayores y menores de Roma, en las cuales aparecen descriptos con colores bastante cargados y en proporciones que parecerían propias a escandalizar a los fieles, y a las cuales parecería convenir la calificación de malsonantes u ofensivas a los oídos píos”.
Para apartar esa avetual objeción, el censor eclesiástico esclarece, entre otras cosas, que “lamentaciones de este género, expresadas a veces con lenguaje aún más vibrante, no son absolutamente ninguna novedad en los escritos de los siervos de Dios., para los cuales, si era doloroso ver la corrupción en el pueblo, mucho más lo era tener que deplorarlo en los ministros del Santuario”.
Después de explicar cuán arduo sería intentar probar que son falsas las visiones de la Beata Elisabetta, y cómo no sería difícil mostrar que son auténticas, concluye:
“Las palabras de la Sierva de Dios, antes que malsonantes u ofensivas a los oídos píos, deben ser consideradas muy útiles, especialmente a los sacerdotes que las lean”.
El celoso censor expresó también el deseo de que “la autobiografía de nuestra Venerable Sierva de Dios pueda ver la luz, apenas sea posible y conveniente”, pues estas páginas “a muchas almas bien dispuestas, y no dadas a despreciar las maravillas de Dios en sus Santos, no dejarán de ser igualmente provechosas”.

Sacra Rituum Congretatione, Beatificationis et canonizationis Ven. Servae Dei Elisabetta Canori Mora.
Prima positio super virtutibus, Ex Typographia Pontificia in Instituto Pii IX, Roma 1914.
Iudicium Censoris Theologi super scriptis Ven. Servae Dei Elisabetta Canori Mora.


Revista Panorama Católico Internacional nº 27, Febrero de 2003. Transcripción hecha por Inmaculada.

domingo, 13 de noviembre de 2022

PROFECÍAS DEL VENERABLE PADRE NECTOU S.J.

 


Padre Nectou S.J.
(+1777)

Se formarán en Francia dos partidos que se harán una guerra a muerte. Uno será mucho más numeroso que el otro, pero será el más débil el que triunfará. "Habrá entonces un momento tan espantoso que se creerá que es el fin del mundo. La sangre correrá en muchas grandes ciudades: los elementos serán levantados, será como un pequeño juicio. "Perecerá en esta catástrofe una gran multitud, mas los malos no prevalecerán. Ellos tendrán la intención de destruir enteramente la Iglesia; el tiempo no les será dado.

"Se estará cerca de esta catástrofe cuando Inglaterra comenzare a estremecerse. Se sabrá con este signo, como se sabe la proximidad del verano cuando la higuera comienza a brotar.

"Inglaterra, a su vez, sufrirá una revolución más terrible que la Revolución Francesa, y ella durará bastante tiempo para que Francia tenga el tiempo de serenarse. Será Francia que ayudará a Inglaterra al restablecimiento de la paz.

"Durante este trastorno espantoso que, parece será general y no para Francia únicamente, París será enteramente destruida, no sin que aparezcan signos que darán a los buenos tiempo de huir; y su destrucción será tan completa, que veinte años después, los padres paseando con sus hijos sobre las ruinas y respondiéndoles a ellos dirán: había allí una gran ciudad más a causa de sus crímenes Dios la ha destruido" (M. Servant, págs. 309, 341 y 389). [*]

[*] Las profecías que mencionan o se refieren a la destrucción de París son muchísimas.

PROFECÍAS DE MONS. GEORGE MICHAEL WITTMAN

 

Monseñor George Michael Wittman

Es particularmente significativa la profecía del Obispo George Michael Wittman (1760-1833):

¡Ay de mí! Están llegando días tristes para la Santa Iglesia de Jesucristo. La Pasión de Jesús será renovada de la manera más dolorosa en la Iglesia y Su Jefe Supremo. En todas las partes del Mundo habrá guerras y revoluciones, y correrá mucha sangre. Por todas partes serán inmensas las angustias, los desastres y la pobreza, porque las enfermedades contagiosas, la carestía y otras desgracias vendrán unas atrás de otras. 

Manos violentas serán colocadas sobre el Jefe Supremo de la Iglesia Católica; obispos y padres serán perseguidos, y se producirá un cisma, y el desorden reinará entre todas las clases. Tiempos vendrán tan extraordinariamente aciagos que parecerá que los enemigos de Cristo y de Su Santa Iglesia, fundada por Él con Su Sangre, están en la inminencia de triunfar sobre Ella. (…) Sociedades secretas acarrearán una gran destrucción, y ejercerán un extraordinario poder económico, y muchos se cegarán por medio de éste, y serán infectados con los más nefastos errores. Sin embargo, todo eso será en vano, [porque] serán incapaces de mover la roca sobre la cual Cristo edificó Su Iglesia: ‘Portae inferi non praevalebunt’.

     El INMINENTE CASTIGO REVELADO EN 
EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA 
P. Paul Kramer 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Profecías del Venerable Bartolome Holzhahuser

 


Bartolome Holzhauser, sacerdote alemán, varón apostólico, fundador de diversos seminarios y restaurador de la vida espiritual en su patria, murió en Birgen, cerca de Maguncia, el 20 de mayo de 1658, en opinión de santidad. Es autor de un sabio comentario sobre el Apocalipsis de San Juan, que constituye otra verdadera profecía. Divide la Historia de la iglesia en siete períodos:

 

1º  Desde los tiempos de Jesús hasta Nerón (1-68).

2º  Desde Nerón hasta el Emperador Constantino el Grande   68-337).

3º  Desde Constantino hasta Carlomagno  (337-814).

4º  Desde Carlomagno hasta la Reforma  (814-1515).

5º  Desde la Reforma hasta los tiempos de un poderoso Monarca y Gran Papa, que abrirán la sexta época.

6º  Restauración de la gran Monarquía y Triunfo del Catolicismo hasta la aparición del Anticristo.

7º  Dominio del Anticristo hasta la Segunda Venida de Nuestro Señor.

En el curso de la quinta edad, dice el Venerable Holzhauser, los católicos serán oprimidos por los herejes y los malos cristianos. Habrá calamidades y guerras tremendas.

Los reinos serán convulsionados, los tronos destruidos, los principios socavados.

Mediante conjuraciones se fundarán Republicas. La Iglesia  y sus ministros serán despojados. Pero a la sexta Edad, de improviso, tendrá lugar, por obra de la mano de Dios, tan maravillosa mutación, que nadie puede figurársela.

Aparecerá un Santo y grande Pontífice y un poderoso Monarca enviado de Dios, que pondrá término al universal desorden. Sujetará todo  a su poder y mostrará celo por la Iglesia de Cristo.

Todas las herejías serán sepultadas en el infierno, de donde salieron. El imperio de los turcos será quebrantado y todas las naciones adorarán a Dios en la verdadera Fe Católica y Romana. Reinará entre los hombres el amor y concordia, la Paz y la felicidad.

El Gran Monarca tendrá casi todo el mundo como patrimonio suyo.

Con la ayuda del Señor, libertará la tierra de tristezas, ruinas y males.

El hará que pueda celebrarse un Concilio, que será el mayor que haya habido, para poner término a tan grandes tribulaciones.

Hará cumplir sus decretos y Dios bendecirá y pondrá todas las cosas en sus manos.

                                                                          

Tomado del libro: ¡Alerta Humanidad!

viernes, 16 de septiembre de 2022

Profecías de la Venerable Magdalena Porsat

 


Venerable sierva de Dios Magdalena Porsat (1773-1843), fue religiosa clarisa en Lyón Francia. Desde 1811-1832 tuvo frecuentes revelaciones respecto al futuro del mundo y predijo siete crisis, que precederán al triunfo final de la Madre de Dios.

Estas son: HURACANES, INUNDACIONES, ENFERMEDADES DE PLANTAS Y ANIMALES, EL COLERA, GUERRAS Y REVOLUCIONES, UNA BANCARROTA INTERNACIONAL, UNA CRISIS GENERAL COMERCIAL Y LA CRISIS FINAL.

Habrá una perturbación general en todas las naciones, todo el mundo estará en revolución tal como estuvo Francia en 1780. Pero después de esta tormenta vendrá la paz. LA PODEROSA VIRGEN MARIA volverá todas las cosas a su mejor estado. María vendrá con una legión de ANGELES. Lucifer creerá que ha coaligado todas las cosas contra Dios. Pero MARIA aplastará su cabeza y traerá la PAZ DEL CIELO. La felicidad y la prosperidad volverán por la INMACULADA VIRGEN MARIA.

No habrá interrupción entre esta crisis, desde la crisis comercial hasta la crisis final. También contemplo la implicación de los sacerdotes en esta crisis: "He ahí la confusión, la confusión misma entre los sacerdotes... Pero desdicha para los mercenarios que caminan al unísono del mundo".


Tomado del libro: ¡Alerta Humanidad!


domingo, 11 de septiembre de 2022

Fátima Roma Moscú: Con la apertura de 1989, ¿Desapareció el comunismo?

 


CON LA APERTURA DE 1989, ¿DESAPARECIÓ EL COMUNISMO?

Se podría objetar que con la "Perestroika", la caída del Muro de Berlín y la apertura del Este, el comunismo ya fue superado. De hecho, los países satélites del Pacto de Varsovia han sido liberados de la dominación soviética y cuentan hoy con estructuras democráticas; la cortina de hierro cayó y las dos Alemanias se han reunificado. El sistema económico del comunismo ha caído y ha sido sustituido por sistemas orientados a la economía social de mercado occidental.

Sin embargo, el comunismo es un principio que, en cuanto tal, puede ser realizado de distintos modos, conforme a las distintas características de los diversos períodos históricos.

Aún más, su acción se adapta de modo necesario a las condiciones históricas objetivas y subjetivas.

Por tanto, si bien el comunismo bolchevique se derrumbó, el comunismo mantiene una vigencia histórica, hoy calificada como "neocomunismo" o "neosocialismo".

De esta forma, el modelo de insurrección bolchevique fue descartado para definir y asumir un modelo distinto, más complejo y más profundo, pues compromete orgánica e integralmente las conciencias de las personas. De hecho, la estrategia de acción política directa dio origen a una estrategia de acción indirecta, fundada en un proceso de revolución cultural.

Fue Karl Marx quien estableció el principio materialista dialéctico según el cual la infraestructura (economía/materia) determina la superestructura (cultura/espíritu), razón por la cual la revolución debía ser realizada por el proletariado contra la burguesía, es decir, "de abajo hacia arriba".

En su afán de realizar la revolución mundial y observando las dificultades que enfrentó el proceso revolucionario en Rusia, Antonio Gramsci, Secretario General del Partido Comunista italiano (PCI), profundizó el principio del materialismo dialéctico y adaptó el comunismo a la realidad de Occidente. Gramsci desarrolló entonces el concepto de "hegemonía ideológica" consignando que:

"el movimiento entre infra y sobreestructura es de carácter dialéctico, es decir, que si la infraestructura material determina la sobreestructura ideológica, política, cultural y moral, esta sobreestructura a su vez puede tener vida propia y actuar sobre la infraestructura"(1).

Gramsci, partiendo de tal premisa, estableció un modelo revolucionario según el cual la hegemonía cultural es la base de la revolución comunista, significando con ello que ésta depende de la capacidad que las fuerzas revolucionarias adquieran para controlar los medios que permiten dirigir la conciencia y conducta social. Es por tal causa que el proceso revolucionario se hace más sutil, gradual y progresivo. Teniendo presente que Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenín, concibió la revolución como un "proceso de traspaso de poder" que puede ser realizado tanto de manera sangrienta como incruenta, Gramsci procede a realizar la revolución de modo invertido, es decir, "de arriba hacia abajo", desde la superestructura hacia la infraestructura. Una revolución entendida así se realizará a través de la intervención y transformación ideológica de la cultura, y consiste en modificar de manera imperceptible el modo de pensar y sentir de las personas para, por extensión, terminar modificando final y totalmente el sistema social y político.

La estrategia dispuesta por el pensador marxista Antonio Gramsci fue proyectada por la llamada Escuela de Frankfurt, originalmente fundada en 1923 como "Instituto para el Nuevo Marxismo" y luego denominado "Instituto para la Investigación Social" (Institut für Sozialforschung) para encubrir su objetivo sentido político.

Es por ello que, mediando Georges Lukács, Max Horkheimer, Theodor Adorno, Wilhelm Reich, Erich Fromm, Jean Paul Sartre, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas, etc., se formula la doctrina del "neocomunismo" y a partir de él la izquierda elabora un concreto programa de acción estructuralista que logra una decisiva influencia en distintos campos del pensamiento, en la psicología (Lacan), la educación (Piaget) y la etnología (Levi Strauss), entre otros. Fueron básicamente estas elaboraciones ideológicas las que activaron y sustentaron el proceso revolucionario de los años sesenta, siendo particularmente efectivas entre los estudiantes de las Universidades de Francia y Alemania. Asimismo, estas ideas también serían la base tanto del llamado "eurocomunismo" como del "neosocialismo" desarrollado en distintas latitudes durante los años ochenta y noventa.

El principio constitutivo de esta creencia radica en un materialismo refinado (materia increada y viva) que niega la existencia de un principio anterior y superior al hombre, cualquiera éste sea. Este sistema de pensamiento se define a sí mismo como una creencia que explícitamente niega la existencia de un Dios creador, que rechaza la existencia del alma humana y, por tanto, de toda esencia y toda trascendencia del ser. Afirma pues la soberanía del hombre en tanto éste no es sino una concreción existencial fragmentaria de la materia en flujo.

Se impone un sistema cultural multiculturalista basado en un relativismo absoluto, el cual implica la negación de la existencia de verdades absolutas de validez universal.

Friedrich Engels mismo ya lo anticipaba: "Para la filosofía dialéctica no existe nada definitivo, absoluto"(2). Ahora, un dirigente político proclama: "No hay verdades absolutas de ningún tipo"(3)

Asumiendo tales premisas, ¿cómo se manifiesta concretamente este nuevo tipo de acción revolucionaria?

La aplicación de este sistema filosófico-político procura generar un ánimo hostil contra todo tipo de autoridad, expresándose esto en una conducta de deliberada resistencia y rebeldía ante la creencia de Dios; contra la institución de la Santa Iglesia, cuya reputación se degrada sistemáticamente; contra el Estado, cuya autoridad se denigra constantemente; contra el orden en la familia, donde se socava la autoridad de los padres; contra el orden en la escuela, donde se limita la autoridad de los profesores; y, en definitiva, contra toda forma de jerarquía y orden en la vida social.

Ante la ausencia de un ser superior, semejante quebrantamiento del orden natural conduce a una completa pérdida de principios y valores originales fundamentales, lo cual genera un radical decaimiento en la moral. Bajo pretexto de educar en un uso más responsable de las fuerzas procreativas, se desencadenan las pasiones en los niños y adolescentes a través de una educación sexual estatal en los colegios. A través de los medios de comunicación se derriban todos los "tabúes", corrompiendo el ideal de la santa pureza, de la inocencia y la virginidad, gestando un ambiente de impureza omnipresente. Así se aplica en nuestra época, al pie de la letra, la estrategia lanzada por Lenín y comprimida en la siguiente frase a menudo citada:

"Si queremos aniquilar una nación, debemos aniquilar antes su moral. Luego, esta nación caerá en nuestro regazo como fruto maduro. [...] Interesad la juventud en la sexualidad y os apoderaréis de ella sin dificultad."

Se disuelve la institución de la familia con la legalización del divorcio. Asimismo, se promueve tanto el trabajo de la mujer para apartarla del hogar como la asistencia en jornada completa de los niños al colegio. La razón de ello la evidenció claramente Olaf Scholz, entonces Secretario General de Partido Socialista de Alemania (SPD) cuando, refiriéndose a la jornada escolar completa — a la cual estima insuficiente — y a los pre-escolares maternales, sostiene:

"Queremos alcanzar con ello una revolución cultural. [...] Queremos conquistar el espacio aéreo sobre las camas de los niños"(4).

Para impedir la existencia de familias numerosas se implantan programas de control de natalidad. En este mismo sentido, también se promueve el matrimonio entre personas del mismo sexo, concediéndole incluso el derecho de adopción de menores.

A fin de provocar una destructuración del sistema social, se introduce un igualitarismo radical proyectado en la teoría de género según la cual el ser humano es determinado exclusivamente por la colectividad y no por su naturaleza masculina o femenina. Esta idea se refleja también en un feminismo extremo.

En definitiva, el neocomunismo proclama el 'empoderamiento' de hombre en términos de que es ahora él, por sí y ante sí, quien domina su cuerpo y determina su destino. Así, dando cuenta de una contradicción fundamental, por una parte rechaza la pena de muerte al negar a cualquier autoridad el derecho a determinar sobre la vida del hombre pero, por otra, sin más reclama el irrestricto derecho a practicar el aborto y la eutanasia.

Siguiendo el principio marxista de "revolución permanente" y el principio leninista de "revolución ininterrumpida"(5), e indicando que "el gran salto no es económico [...], sino político-cultural"(6), el neosocialismo sentencia explícitamente:

"Tiempos de cruzada. Sin plazos, la meta es transformar de raíz la mentalidad."(7)

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(1) Jalee, Pierre, El Programa Social, p. 140.

(2) Lenín Vladimir Ilich, Marx, Engels y el Marxismo, Pekín 1947, p. 18.

(3) TV Chile, Canal 13, 30 Julio 2003.

(4) Scholz, Olaf, Entrevista en la radio "Deutschlandfunk", 3 de noviembre 2002. A fin de realizar este proyecto, el gobierno socialista ha planificado invertir, para el período, gubernamental 2003-2007, 4.000 millones de euros en la fundación de 10.000 nuevas escuelas de jornada completa, programas para niños en edad preescolar y salas maternales para niños menores de 3 años.

(5) Bukharin, Nikolai, La Teoría de la Revolución Permanente de Trotsky, Colección R, nº 63, 1975, pp. 21 s. y 26.

(6) Revista de Crítica Cultural, n° 20, Santiago de Chile 2000, p. 11.

(7) ChileAmérica, n° 82/83, Santiago de Chile 1982, Dossier, p. 55.


Fátima Roma Moscú
Padre Gérard Mura

Fátima Roma Moscú: Infiltración Comunista

 


INFILTRACIÓN COMUNISTA

La crisis de la Iglesia Católica desatada por el Concilio se había preparado, sin embargo, desde mucho tiempo antes. En lo que es conocido como el Segundo Secreto de Fátima, la Santísima Virgen había advertido: "Si se hace lo que yo os diré, muchas almas se salvarán [...], Rusia se convertirá y se tendrá la paz. Si no, ella [Rusia] propagará sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas." El Papa Pío XI había sido informado del pedido de consagración en los años 1930-1931 pero, como ya se mencionó, se negó a realizarla. Las funestas consecuencias de este rechazo no se hicieron esperar: en efecto, ya en tiempo de la Guerra Civil Española se produjo una fuerte infiltración comunista en la iglesia. Si el veneno comunista pudo penetrar hasta la Jerarquía Eclesiástica es entonces porque los Papas desoyeron a la Madre de Dios. Al respecto, algunas citas:

"Pero lo que vino después fue aún peor: durante estos años, Moscú comenzó a ordenar a todos los partidos comunistas del mundo que infiltraran los seminarios católicos. En Francia, esta infiltración comenzó en 1936, como lo atestigua Henri Barbé. 'En Le Figaro [famoso diario conservador] había una columna anticomunista que estaba firmada por XXX y en la cual se publicaba aquello que en L'Humanité [otro connotado diario] se callaba a los lectores. La mayoría de los artículos eran escritos por Henri Barbé, un [convertido] ex líder del aparato comunista internacional. Uno de estos artículos daba información acerca de la política del partido, que databa de 1936 y que consistía en que jóvenes militantes comunistas entraran a los seminarios sacerdotales((1). Esta política de infiltración fue practicada en gran escala. 'En 1949 Pío XII admitía que, según lo que él sabía, había aproximadamente 2.000 sacerdotes que habían sido infiltrados en la Iglesia por los comunistas. Y diez años después, la Policía de Investigaciones (Police des Renseignements Généraux) de París, calculaba que [solamente] en Francia había 300 sacerdotes que se habían infiltrado en la Iglesia y que pertenecían al Partido Comunista" (2).

A la luz de estas informaciones se entiende mejor cómo fue posible la política de concesiones a cualquier precio frente al comunismo, la cual se conoce bajo el nombre de Política hacia el Este, y que fue practicada por Juan XXIII a partir de 1960, año en que debía ser revelado el Tercer Secreto. Como fruto de enormes concesiones, Juan XXIII obtuvo sólo un notoriamente burlesco gesto de buena voluntad, a saber, la liberación del Arzobispo de Lvov (Ucrania), Joseph Slipyi, desde el Gulag, y su traslado al oeste. Justamente este Arzobispo, quien fue elevado a cardenal en 1965, se convertirá en el grano de arena que va a entorpecer el funcionamiento de la bien aceitada maquinaria de la Política hacia el Este vaticana. El Cardenal Slipyi no cesaría, hasta su muerte, de oponerse pública y oficialmente a esta política"(3).

Luigi Marinelli confirma estos datos:

"La amenaza comunista fue subestimada durante el pontificado de Pablo VI. Lenín era partidario de que un secretario del Partido Comunista en un estado católico, si se daba el caso, debía incluso tomar el hábito franciscano para cumplir su misión. En el año 1935, los servicios secretos informaron que aproximadamente 1.000 estudiantes comunistas se habían introducido en los seminarios y noviciados de Europa occidental, donde fingían llevar una vida religiosa y se preparaban para ser sacerdotes. El partido pretendía ubicarlos posteriormente en los centros vitales de la Iglesia. El fenómeno se extendió más y más, hasta que en los años sesenta y setenta se produjeron fuertes disputas en los seminarios y noviciados, entre los sacerdotes obreros y los otros".(4)

Además de esta infiltración de los años 1935/36, tuvo lugar una segunda ola después de la guerra: S. E. Monseñor Bernard Fellay, durante una conferencia en la fiesta de Cristo Rey, en 1998, informó:

"Si la Iglesia se encuentra en una situación como la de hoy, es entonces debido a la penetración en ella de los poderes, o más bien de los enemigos, que también actúan en la sociedad: masones, comunistas y progresistas. La OTAN preparó en 1974 un informe secreto en el cual estima que la fuerza secreta de la KGB que ha penetrado en la Iglesia, es decir, en la Jerarquía de la Iglesia asciende a 3.000 individuos: 3.000 agentes en la Jerarquía de la Iglesia"(5).

Hans Graf Huyn explica cómo la Iglesia Ortodoxa, las distintas comunidades religiosas en el Este, las iglesias protestantes y, especialmente, el Consejo Mundial de Iglesias fueron infiltrados por los comunistas después de la guerra. Respecto de la Iglesia Católica informa:

"El Congreso Mundial Comunista realizado en Moscú en 1969, califica a la Iglesia Católica como un objetivo principal para la infiltración soviética: `La Iglesia Católica y algunas otras religiones se encuentran en una crisis ideológica que estremece sus concepciones y estructuras establecidas durante siglos. En algunos países se desarrollan actividades y obras en colaboración entre los comunistas y las grandes masas democráticas de los católicos, como también con los simpatizantes de otras religiones. Su diálogo acerca de problemas tales como: guerra y paz, capitalismo y socialismo, neocolonialismo y países en desarrollo, ha alcanzado gran actualidad. Sus acciones conjuntas en contra del imperialismo, en favor de la democracia y del socialismo, revisten cada vez mayor importancia. Los comunistas están convencidos que justamente siguiendo este camino de amplios contactos y de acciones conjuntas, la gran masa de fieles será una fuerza activa en la lucha antiimperialista y en la realización de profundas transformaciones'. [...] Acerca del trabajo de los grupos Pax en Europa occidental, Pierre de Villemarest informa: 'Sus agentes ya están trabajando en Francia, Bélgica, Suiza, Holanda y Alemania. Aquí se trata de comunistas que han entrado a las Órdenes religiosas por instrucciones del partido, o de sacerdotes que se han convertido secretamente al comunismo, o de periodistas y escritores. [...] Esta lenta penetración de las Iglesias, que pretende una descomposición desde adentro y una revisión de sus dogmas fundamentales, está acompañada de un trabajo subversivo que tiene un claro carácter de espionaje. [...] El núcleo oculto es envuelto por círculos concéntricos progresivamente más estrechos. En el borde más externo se trata solo de campañas por la paz, de la liberación de los pueblos, de la disolución de los bloques, etc. Más adentro actúan organizaciones de especialistas en cuestiones religiosas. Estas deben ganar la confianza del clero superior e inferior; hacer fichas de los cardenales, obispos, sacerdotes, comunidades y agrupaciones; rastrear a posibles agentes y denunciar a los peligrosos fascistas y otros integristas. Finalmente, en el centro, se encuentran las verdaderas redes de espionaje. A la actividad del servicio de informaciones de la KGB soviético, corresponde también el intento de penetración del núcleo de la Iglesia Católica, el Vaticano"(6).

Los ocultos intentos de infiltración del movimiento Pax en Francia, no obstante, se hicieron públicos en 1964, aunque inicialmente los obispos hubiesen rechazado toda crítica a este movimiento(7). Jean Ousset, gran luchador por la realeza social de Jesucristo, cita el siguiente resumen de un instructivo para estos sacerdotes espías:

"Nuestros camaradas seguirán las directivas del jefe del Partido y deberán encontrar la forma de entrar en el corazón mismo de cada iglesia. Se pondrán al servicio de la nueva policía secreta y desarrollarán una efectiva labor en el núcleo de todas las actividades eclesiásticas. Desencadenarán un ataque en gran escala, darán todo de sí, incluso invocarán la ayuda de Dios y para lograr su objetivo, formarán un frente común y se servirán del gran encanto femenino. Para alcanzar este objetivo, para dividir las iglesias desde dentro, y para poner en oposición a las distintas organizaciones eclesiásticas, la organización del partido ha acordado [...I nueve puntos [...que] conciernen los servicios del Partido en el exterior."(8)

El 18 de agosto de 1962, como ya se ha mencionado en el párrafo sobre Pablo VI, se llegó a un acuerdo con un mediador del Patriarca de Moscú, leal al gobierno. Como producto de esta negociación, el Concilio Vaticano II no condenó el comunismo; e incluso, se llegó hasta el extremo de no querer condenar absolutamente nada, lo cual propició el cambio de rumbo de la Iglesia.

Con esta exposición no pretendemos decir que todo el mal en la Iglesia provenga únicamente de espías infiltrados en ella. Para remitirnos a una imagen, podríamos decir que es como en una enfermedad: si por un enfriamiento del organismo (tibieza en la espiritualidad, abandono del fervor en la vida de oración y del espíritu de penitencia y sacrificio) han bajado las defensas del cuerpo, entonces se puede originar una seria infección por bacterias (infiltración de herejías y de las hostiles ideas masónicas y comunistas), la cual originará una enfermedad grave. La actual crisis de Fe es, básicamente, producto de una crisis de la Iglesia que surge desde dentro y no de un ataque externo; pero, innegablemente, ha sido provocada en una considerable medida por "falsos" sacerdotes, lobos disfrazados de ovejas que, como malignas bacterias, infectan hasta la cumbre misma de la Santa Iglesia, Cuerpo Místico de Jesucristo, el cual, a pesar de ser indeleble por su esencia es, en sus miembros y en su parte visible, susceptible de ataques del adversario de Dios y de sus cómplices.
Tampoco hay que negar ni subestimar la infiltración masónica y su influencia en la Iglesia. La virulenta crisis actual, como ya se ha dicho, es consecuencia de la influencia protestante, masónica y comunista. León XIII publicó ya en el siglo XIX los planes de los Carbonari masónicos, quienes, ya durante el transcurso de ese siglo, pretendían infiltrase en la Iglesia hasta el punto de conseguir la elección de un Papa que representara sus ideas, aunque sin pertenecer directamente, por cierto, a su sociedad secreta.

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(1) Madiran, Jean, en: Itinéraires, n° 227, noviembre de 1978, p. 151.
(2) Introibo, Bulletin de liaison des membres de I'Association Noël Pinot, Angers, n° 4, 1974, P. 7.
(3) Nouvelles de Chrétienté, Bulletin Saint Jean Eudes, n° 56, junio/julio 2000, pp. 17 s.

(4) Marinelli, Luigi, I Millenari. Wir klagen an, Berlin 1999, p. 258.
(5) Fellay, Mons. Bernard, Ist eine christliche Gesellschaft heute noch möglich?, Conferencia en la fiesta de Cristo Rey en Friburgo (Alemania), 24 de oct. de 1998.

(6) Huyn, Hans Graf, Ihr werdet sein wie Gott, München 1988, pp. 200 s.
(7) Cfr.: Schönberger, Andreas, Sowjetspionage in der Kirche. Affüre Pax schlügt neue Wellen in Frankreich und in Polen, en: Deutsche Tagespost, 30/31 oct. 1964, pp. 1 s.
(8) Ousset, Jean, Marxisme et Révolution, París 1973, pp. 161 s.


Fátima Roma Moscú
Padre Gérard Mura