domingo, 23 de marzo de 2025
jueves, 25 de enero de 2024
Mensaje de la Santísima Virgen a la Beata Elena Aiello
(Se me presentó la Santísima Virgen, con vestido negro y siete espadas atravesando su Inmaculado Corazón).
Acercándose a mí, y con expresión de profundo dolor y lágrimas en sus mejillas, me dijo: «Óyeme con atención y revela a todo el mundo: Mi Corazón está muy triste por los sufrimientos que vendrán sobre un mundo que se bate en una catástrofe inminente. La Justicia de Dios es ofendida al extremo. Los hombres viven en la obstinación de sus pecados. La ira de Dios está muy cerca. Pronto grandes calamidades, revoluciones sangrientas, huracanes terribles vendrán sobre el mundo y los ríos y el mar se desbordarán. Proclama, grita en alta voz, hasta que los sacerdotes de Dios oigan mi voz para que avisen a la humanidad de que el castigo está muy cerca, y si los hombres no vuelven hacia Dios con la oración y la penitencia, el mundo será lanzado en una nueva y más terrible guerra.
Las armas más mortíferas destruirán las iglesias y la Santa Eucaristía, y destrozarán cosas muy queridas. En esta guerra impía muchas cosas que han sido hechas por los hombres serán aniquiladas.
Nubes con relámpagos, penetrantes de fuego del cielo y una tempestad de fuego caerán sobre la tierra. Este castigo terrible que nunca se ha visto en la historia de la humanidad durara setenta horas. Loa ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se vera el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. No guardes silencio, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan.
Me inclino sobre el mundo, teniendo en suspenso la justicia de Dios. De otra manera, estas cosas hubieran venido ya sobre la tierra. Oraciones y penitencias son necesarias, porque los hombres deben volverse hacia Dios y a mi Corazón Inmaculado, la Mediadora entre los hombres y Dios, y de esta manera el mundo al menos será salvado en parte. Proclama, gritando, estas cosas a todos, como si fueras el mismo eco de mi voz. Anuncia esto a todos, porque ayudará a salvar a muchas almas e impedir muchas destrucciones en la Iglesia y en el mundo».
(16 de abril de 1955)
viernes, 22 de diciembre de 2023
Visiones y Revelaciones de la Beata Isabel Canori Mora
Datos biográficos de la Beata Elisabetta
Después de recibir esmerada educación familiar, se casó con un joven abogado, Cristóforo Mora, hijo de un rico médico de la misma Roma, el 10 de Enero de 1796. Del matrimonio nacieron cuatro hijas, dos de las cuales murieron de corta edad.
Todo auguraba al nuevo matrimonio un brillante futuro, mas la tragedia llegó pronto. El marido se entregó a la delincuencia, arruinó a la familia y abandonó el hogar, seducido por una mujer de mala vida. Fue preso por la policía pontificia, primero en una cárcel, después en un convento. Juró mudar de vida, más después de retornar a su hogar, intentó repetidas veces asesinar a su esposa Elisabetta. Ella fue de una fidelidad heroica, ofreciendo enormes sacrificios por su marido. Y profetizó que él acabaría muriendo sacerdote.
Así fue: tras el fallecimiento de la Beata, el 5 de febrero de 1825, Cristóforo cayó en sí y se hizo religioso, llevando una ejemplar vida de penitencia. Fue ordenado sacerdote y murió rodeado de gran consideración.
Abandonada por el esposo e incomprendida por los familiares, Elisabetta hubiera caído en la miseria, sino la hubiesen auxiliado benefactores compasivos.
Entre ellos se encontraban Prelados romanos, que narraron al Papa Pío VII sus méritos. El Pontífice, beneficiado por las oraciones y sacrificios de ella, concedió privilegios poco comunes a la capilla privada de su humilde casa.
Su causa de beatificación fu introducida en 1874, durante el pontificado del Bienaventurado Pío IX. Pío XI aprobó el decreto de heroicidad de virtudes en 1928. Juan Pablo II beatificó a Elisabetta Canori mora el 24 de abril de 1994.
En Fátima, Nuestra Señora fue preparando de a poco a los tres pastorcitos para que se abrieran a la revelación de la inmensidad el pecado cometido por la humanidad y a la amplitud de la penitencia que venía a pedir.
De modo análogo actuó Dios en relación a la Bienaventurada Elisabetta. En la Navidad de 1813, ella fue arrebatada a un lugar inundado de luz, donde innumerables Santos rodeaban un humilde pesebre. Desde él, el niño Dios la llamaba dulcemente.
La propia Elisabetta describe sin preocupaciones literarias la sorpresa que tuvo:
“De solo pensar, me causa horror (…) vi a mi amado Jesús recién nacido bañado en su propia sangre (…) en ese momento comprendí por vía intelectual cuál era la razón de tanto derramamiento de sangre del Divino Infante apenas nacido (…) La mala conducta de muchos sacerdotes seculares y regulares, de muchas religiosas que no se comportan según su estado, la mala educación que es dada a los hijos por parte de los padres y madres, como también por aquellas a quienes incumbe una obligación similar. Estas son las personas por cuyo buen ejemplo debe aumentar el espíritu del Señor en el corazón de los otros. Mas ellos, por el contrario, apenas nace (el espíritu de nuestro Señor) en el corazón de las criaturas, lo persiguen mortalmente con su mala conducta y malas enseñanzas”.
Conspiración contra la Iglesia, revelada por Dios
A partir de entonces, Dios le fue revelando el lamentable actuar de ciertos sectores eclesiásticos que atraían la cólera divina, siendo cómplices con la Revolución que derrumbaba tronos y seculares costumbres cristianas en el orden temporal. Tales visiones tornan patente, un siglo antes de las revelaciones de Cova de Iría, que el mal ya se había infiltrado en la Iglesia y en la sociedad civil.
Se ve bien que en Fátima Nuestra Señora hizo una advertencia final para ese mal, que progresaba a pesar de todos los avisos en sentido contrario.
Los ángeles condujeron espiritualmente a la Beata Elisabetta a antros secretos donde se tramaba esa conjura. Cada vez, nuevas aberraciones le eran develadas. El 24 de febrero de 1814 le fueron exhibidas escenas que recuerdan la crisis de los días en que vivimos: “Veía –narra ella- muchos ministros del Señor que se despojaban los unos a los otros; rabiosamente se arrancaban los paramentos sagrados; veía como eran derrumbados los altares sagrados por los propios ministros de Dios”.
El 22 de mayo de 1814, mientras rezaba por el Santo Padre, “lo vi viajando rodeado de lobos que hacían complots para traicionarlo”. La visión se repitió los días 2 y 5 de junio. En ésta última, narra la vidente: “Vi el sanedrín de lobos que lo circundaban (al Papa Pío VII, entonces reinante) y dos ángeles que lloraban. Una santa osadía me inspiró a preguntarles la razón de su tristeza y de su llanto. Ellos, contemplando la ciudad de Roma con los ojos llenos de compasión, dijeron lo siguiente: “Ciudad miserable, pueblo ingrato, la Justicia de Dios te castigará”.
“Todo el mundo estaba en caos”
El 16 de Enero de 1815, los ángeles le mostraron a muchos eclesiásticos que “bajo el manto de bien, persiguen a Jesús Crucificado y Su Santo Evangelio”, y que “como lobos rabiosos tramaban derribar de su trono al jefe de la Iglesia”. Entonces ella fue llevada “a ver el cruel estrago que la Justicia de Dios está por hacer entre aquellos miserables: con sumo terror, vi que en torno de mi fulguraban los rayos de la Justicia irritada. Vi edificios cayendo en ruinas. Las ciudades, provincias enteras, todo el mundo estaba en caos. No se oía otra cosa sino débiles voces implorando misericordia. El número de muertos era incalculable”.
Pero lo que más la impresionó fue ver a Dios indignado. En un lugar altísimo y solitario, vio a Dios representado por “un gigante fuerte y furioso hasta el extremo contra aquellos que Lo perseguían. Sus manos omnipotentes estaban llenas de rayos y su rostro estaba repleto de indignación: sólo su mirar bastaba para incendiar el mundo entero. No tenía ni santos ni ángeles que lo circundasen, sino solamente su indignación lo rodeaba por todas partes”.
Entre ambas visiones hay una correlación profunda. En cuanto a la Beata, Dios le manifestó su justa indignación por las ofensas que sufre; en Fátima, Nuestra Señora apuntó el destino de las almas que ofenden a Dios y mueren impenitentes.
La gravedad del pecado de apostasía del mundo
El 13 de junio de 1917, Nuestra Señora en Fátima mostró a los pastorcitos su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, en señal de los “ultrajes que recibe por los pecados de los hombres”. En la Navidad de 1816, le fue mostrado también a la Beata Elisabetta cuánto ofenden a la Santísima Virgen esos ultrajes.
Se puede entrever un límite del pecado, que la misericordia de la Reina del Cielo no permitirá que sea sobrepasado.
La Beata Elisabetta vio “triste y dolorosa” a María santísima. Le preguntó entonces la razón de su dolor. “La Madre de Dios se volvió para mí y dijo: contempla, oh hija, contempla la gran impiedad”. Oyendo estas palabras vi apostatas que osadamente intentaban arrancar temerariamente a su Santísimo Hijo de su purísimo seno y de sus santísimos brazos.
“Ante este gran atentado, la Madre de Dios no pedía más misericordia para el mundo, sino justicia al Divino Padre Eterno, el cual, revestido de su inexorable justicia y lleno de indignación, se volvió hacia el mundo.
“En aquel momento toda la naturaleza entró en convulsión, y el mundo perdió su buen orden, y se formó sobre la Tierra la mayor infelicidad que se pueda contar o imaginar. Una cosa tan deplorable y aflictiva que dejará al mundo reducido a la última desolación”.
Anticipación de los castigos vaticinados en Fátima
El velo que envuelve a los castigos anunciados en el año 1917, fue levantado de alguna manera para la Beata Elisabetta. Lo que ella vio nos aprovecha para entender mejor lo que Nuestra Señora anticiparía después, en Cova de iría.
En efecto, el 7 de junio del año 1815, Dios Nuestro Señor le mostró, una vez más, el castigo que atraían sobre la humanidad aquellos “lobos rapaces con piel de oveja, (…) acérrimos perseguidores de Jesús Crucificado y de Su Esposa, la Santa Iglesia”.
“Me parecía –escribió- ver a todo el mundo en convulsión, especialmente la ciudad de Roma (…) ¿Qué decir del Sacro Colegio? Por causa de la variedad de opiniones, unos habían sido dispersados, otros abatidos, otros despiadadamente asesinados. De un modo similar eran tratados el clero secular y la nobleza. El clero regular no estaba sufriendo la dispersión total, mas era diezmado. Innumerables eran los hombres de toda condición que perecían en esa masacre, más no todos se condenaban. Muchos eran hombres de buenas costumbre, y muchos otros de santa vida”.
En la fiesta de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio del año 1820, la Beata contempló proféticamente al Príncipe de los Apóstoles descendiendo de los cielos, revestido con los ornamentos pontificales y rodeado por una legión de ángeles.
Con su báculo, trazó sobre la tierra una vastísima cruz, y a los cuatro lados de ella hizo aparecer cuatro árboles de vivo verdor, también con forma de cruz, envueltos en una luz brillantísima. Debajo de aquellos árboles-cruces quedaban, como “refugiados y libres del tremendo castigo”, todos los buenos “fieles religiosas y religiosos”.
“Mas, ¡ay de aquellos religiosos y religiosas inobservantes, que despreciaron las Santas Reglas!, ¡ay!, ¡ay!, porque todos perecerán bajo el terrible flagelo. Y digo esto de todos (…) aquellos que se entregan al libertinaje y van marchando detrás de las falsas máximas de los reprobables filosofía de hoy”
Tan graves amenazas tal vez pudiesen parecer exageradas en los tiempos de la Beata Elisabetta, en que el lento avance de la Revolución anticristiana encontraba oposición en la iglesia de parte de numerosos Santos y almas de virtud insigne.
Así, tales palabras parecen dictadas más para éste, nuestro triste inicio del siglo XXI. ¿Quién, con todo rigor, sin auxilio de luces proféticas, podría haber imaginado que la crisis en la Iglesia llegaría al punto que alcanzó en nuestros días?
A la vista de esto se comprende que Dios haya querido manifestar su cólera e indignación a la bienaventurada Elisabetta. Mas, infelizmente, todo indica que, como en Fátima, el mensaje divino trasmitido por la Beata no fue tenido en cuenta debidamente.
Venganza divina contra los enemigos de la Iglesia
Prosiguiendo la narración de la visión, ella relata que San Pedro volvió hacia el cielo. Entonces, en la tierra, “el firmamento quedó cubierto de un color azul tenebroso, que sólo de mirarlo causaba terror. Un viento caliginoso hacía sentir su soplido impetuoso por todas partes. Con un vehemente y tétrico silbido aullando en el aire, como feroz león con su asustador rugido, hacía resonar sobre toda la tierra su horripilante eco.
“Dios se reirá de ellos y de su maldad, y con un solo gesto de su mano derecha omnipotente castigará a esos inicuos, permitiendo a las potencias de las tinieblas que salgan del infierno; esas grandes legiones de demonios recorrerán todo el mundo, y por medio de grandes ruinas ejecutarán las órdenes de la Divina Justicia, a la cual estos malignos espíritus están sometidos, de manera que no podrán hacer ni más ni menos daño de lo que Dios permitirá a los hombres, a sus bienes, a sus familias, a sus infelices aldeas, ciudades, casas y palacios y cualquier otra cosa que subsistiera sobre la tierra (…).
“Dios permitirá que esos hombres inicuos sean castigados a través de la crueldad de demonios feroces, porque se sometieron voluntariamente a la potestad del demonio y se confederaron con él para dañar a la Santa Iglesia Católica (…) Me mostró la horrenda cárcel infernal. Vi abrirse en la mayor profundidad de la tierra una caverna tenebrosa y espantosa, llena de fuego, de donde vi salir muchos demonios, los cuales, tomando unos una figura y otros otra, unos de animal y otros de hombre, venían todos a infestar el mundo y a hacer por todas partes maleficios y ruinas (…) Devastarán todos los lugares donde Dios haya sido y es ultrajado, profanado, sacrílegamente tratado, donde se ha practicado la idolatría. Todos esos lugares serán demolidos, arruinados y se perderá todo vestigio de ellos”.
Triunfo y honra de la Iglesia como el previsto en Fátima
La similitud con los trágicos anuncios de Nuestra Señora en Fátima se extiende mas allá de los castigos. Ante la mirada de la Beata, Dios expuso en muchas ocasiones una maravillosa restauración futura de la Iglesia. Esas revelaciones ilustran magníficamente aspectos de lo que ha de ser el triunfo del Inmaculado Corazón de María.
En aquella misma visión del 29 de junio de 1820, luego los purificadores castigos que se han descripto, la Beata Elisabetta vio a San Pedro retornar del Cielo en un majestuoso trono pontifical.
Inmediatamente, descendió con gran pompa el Apóstol San Pablo. Él “recorría todo el mundo y atrapaba aquellos espíritus malignos e infernales, y los conducía delante del Santo apóstol San Pedro, el cual, con una orden llena de autoridad, volvía a confinarlos en las tenebrosas cavernas de las cuales habían salido (…) En ese momento se vio aparecer sobre la tierra un bello resplandor, que anunciaba la reconciliación de Dios con los hombres”.
La pequeña grey de los católicos fieles, refugiada bajo los árboles en forma de cruz, fue conducida a los pies del trono de San Pedro. “El santo escogió al nuevo Pontífice –agrega posteriormente la vidente-, toda la Iglesia fue reordenada según los verdaderos dictámenes de los Santos Evangelios; fueron restablecidas las órdenes religiosas, y todas las casas de los cristianos se convirtieron en otras tantas casas penetradas de la religión; tan grande era el fervor y el celo por la gloria de Dios, que todo era ordenado en función del amor de Dios y del prójimo.
“De esta manera tomó cuerpo en un momento el triunfo, la gloria y la honra de la Iglesia Católica: Ella era aclamada por todos estimada por todos, venerada por todos, todos decidieron seguirla, reconociendo al vicario de Cristo, el Sumo Pontífice”.
Cinco herejías infectan el mundo
Le dijo Nuestro Señor a inicios de 1821: “Yo reformare a mi pueblo y a mi Iglesia. Mandaré sacerdotes celosos para predicar mi fe, formaré un nuevo apostolado, enviaré al Divino Espíritu Santo a renovar la Tierra. Reformaré las órdenes religiosas por medio de nuevos reformadores santos y doctos. Todos tendrán el espíritu de mi dilecto hijo Ignacio de Loyola.
“Daré un nuevo Pastor a mí Iglesia, docto, santo, repleto de mí espíritu. Con santo celo retomará la grey de Jesucristo”. Tras ello, añade: “El me hizo conocer muchas otras cosas concernientes a esta reforma. Varios soberanos sustentarán a la Iglesia Católica y serán verdaderos católicos, depositando sus cetros y coronas a los pies del Santo Padre, vicario de Jesucristo. Varios reinos abandonarán sus errores y volverán al seno de la fe católica. Pueblo enteros se convertirán y reconocerán como religión verdadera la Fe de Jesucristo”.
Dios le hizo ver en varias ocasiones una esplendorosa nave nueva, símbolo de la Iglesia restaurada, que estaba siendo armada por los ángeles.
También, el 10 de enero de 1824, le mostró el principal obstáculo para la conclusión de esa nave. Ella vio cinco árboles todos de desmesurado tamaño: “Observé que esos cinco árboles con sus raíces alimentaban y producían un enmarañadísimo bosque de millones de plantas estériles y selváticas”.
Dios le hizo entender que aquellos cinco enigmáticos árboles simbolizaban “las cinco herejías que infectaban el mundo en nuestro tiempo”.
Falsas máximas y los errores esparcidos por Rusia
El 22 de enero de 1824, la Beata Elisabetta conoció que aquel bosque maldito representaba un número incontable de almas, las cuales, “debido a que tienen una conciencia depravada, pueden ser denominadas almas sin fe, sin religión, porque piensan en todo, menos en aquello que todo buen católico está obligado a pensar, porque lo hacen todo, menos aquello que deben hacer (…) Aquellas míseras plantas son tenidas por el Divino Señor, no solamente en cuenta de estériles, sino también de nocivas y hasta de pésimas, que merecen ser arrojadas al infierno”.
La vidente escuchó que las cinco aludidas herejías se identificaban con las “falsas máximas de la filosofía de nuestros tiempos”. Máximas esas que, según ella, estaban en el núcleo de los movimientos revolucionarios de su época, inspirado en el espíritu y la doctrina de la Revolución Francesa. Tales máximas orientaban la conjuración que subvertía la Iglesia y el orden socio-político (…)
La Beata Elisabetta cerró los ojos para esta Tierra el 5 de agosto del año 1825, casi un siglo antes de la gloriosa manifestación de Nuestra Señora en Fátima.
Entretanto, sus visiones y revelaciones -de las cuales dimos aquí apenas algunas muestras- parecen destinadas especialmente para el conocimiento de nuestros contemporáneos. Ellas tornan patente el grandioso designio divino que sobrevuela la historia, pues muestran que el plano del Reino de María -como fue profetizado en Fátima- es como un inmenso palacio que la Divina Providencia viene preparando desde hace siglos. Y cuya terminación irá más allá de toda especulación humana.
Por todo ello, las visiones y revelaciones transmitidas por la Bienaventurada Elisabetta Canori Mora refuerzan aún más la idea de la centralidad del mensaje de Fátima, y la certeza del cumplimiento de la gran promesa de nuestra Señora a los tres pastorcitos en 1917: “Por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará”.
Revista Panorama Católico Internacional nº 27, Febrero de 2003. Transcripción hecha por Inmaculada.
martes, 12 de diciembre de 2023
domingo, 13 de noviembre de 2022
PROFECÍAS DEL VENERABLE PADRE NECTOU S.J.
PROFECÍAS DE MONS. GEORGE MICHAEL WITTMAN
viernes, 23 de septiembre de 2022
Profecías del Venerable Bartolome Holzhahuser
Bartolome Holzhauser, sacerdote alemán, varón
apostólico, fundador de diversos seminarios y restaurador de la vida espiritual
en su patria, murió en Birgen, cerca de Maguncia, el 20 de mayo de 1658, en
opinión de santidad. Es autor de un sabio comentario sobre el Apocalipsis de
San Juan, que constituye otra verdadera profecía. Divide
1º Desde los tiempos de Jesús
hasta Nerón (1-68).
2º Desde Nerón hasta el Emperador
Constantino el Grande 68-337).
3º Desde Constantino hasta
Carlomagno (337-814).
4º Desde Carlomagno hasta
5º Desde
6º Restauración de la gran Monarquía y Triunfo del Catolicismo hasta la aparición del Anticristo.
7º Dominio del Anticristo hasta
la Segunda Venida de Nuestro Señor.
En el curso de la quinta edad, dice el Venerable Holzhauser, los católicos serán
oprimidos por los herejes y los malos cristianos. Habrá calamidades y guerras
tremendas.
Los reinos serán convulsionados, los tronos
destruidos, los principios socavados.
Mediante conjuraciones se fundarán Republicas.
La Iglesia y sus ministros serán
despojados. Pero a la sexta Edad, de
improviso, tendrá lugar, por obra de la mano de Dios, tan maravillosa mutación,
que nadie puede figurársela.
Aparecerá
un Santo y grande Pontífice y un poderoso Monarca enviado de Dios, que pondrá
término al universal desorden. Sujetará todo a su poder y mostrará celo por la Iglesia de
Cristo.
Todas las herejías serán sepultadas en el
infierno, de donde salieron. El imperio de los turcos será quebrantado y todas las naciones adorarán a Dios en la
verdadera Fe Católica y Romana. Reinará
entre los hombres el amor y concordia, la Paz y la felicidad.
El Gran Monarca tendrá casi todo el mundo
como patrimonio suyo.
Con la ayuda del Señor, libertará la tierra
de tristezas, ruinas y males.
El hará que pueda celebrarse un Concilio, que será el mayor que haya
habido, para poner término a tan grandes
tribulaciones.
Hará cumplir sus decretos y Dios bendecirá y pondrá todas las cosas en
sus manos.
Tomado del libro: ¡Alerta Humanidad!
viernes, 16 de septiembre de 2022
Profecías de la Venerable Magdalena Porsat
Venerable sierva de Dios Magdalena Porsat (1773-1843), fue religiosa clarisa en Lyón Francia. Desde 1811-1832 tuvo frecuentes revelaciones respecto al futuro del mundo y predijo siete crisis, que precederán al triunfo final de
Estas son: HURACANES, INUNDACIONES, ENFERMEDADES DE PLANTAS Y ANIMALES, EL COLERA, GUERRAS Y REVOLUCIONES, UNA BANCARROTA INTERNACIONAL, UNA CRISIS GENERAL COMERCIAL Y
Habrá una perturbación general en todas las naciones, todo el mundo estará en revolución tal como estuvo Francia en 1780. Pero después de esta tormenta vendrá la paz.
No habrá interrupción entre esta crisis, desde la crisis comercial hasta la crisis final. También contemplo la implicación de los sacerdotes en esta crisis: "He ahí la confusión, la confusión misma entre los sacerdotes... Pero desdicha para los mercenarios que caminan al unísono del mundo".
Tomado del libro: ¡Alerta Humanidad!
domingo, 11 de septiembre de 2022
Fátima Roma Moscú: Con la apertura de 1989, ¿Desapareció el comunismo?
Fátima Roma Moscú: Infiltración Comunista
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Creo Señor, pero afirma mi fe; espero en Ti, pero asegura mi esperanza; Te amo, pero inflama mi amor; me arrepiento, pero aumenta mi arrepen...
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La Virgen dice: "¡La hora de la justicia de Dios está cerca, y será terrible!" "Enormes azotes son inminentes en el mundo,...
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Salve, llena eres de gracia; el Señor es contigo. (Lucas, 1, 28). La Virgen María, por un privilegio único en vista de su destino divi...








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