Los Lunes la Iglesia los dedica a las Almas del Purgatorio
No muere jamás con su Santo Escapulario quien repudia la gracia.
Oración a Nuestra Señora del Carmen
¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor
del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste
vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de
vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder,
iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en
mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias y
virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en
vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme
a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros
eternamente y bendecidos en el Paraíso. Amén.
ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN
¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor
del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste
vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de
vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder,
iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en
mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales Gracias y
virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en
vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme
a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros
eternamente y bendecidos en el Paraíso. Amén.
«Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea que visten día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino. Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada.»
Papa Pío XII
Escapulario proviene del latín scapulae y significa hombros. Fue en sus orígenes un traje de uso público entre los monjes. Así como los siervos de la gleba usaban un escapulario con el escudo del señor a quien servían, del mismo modo el Escapulario religioso comenzó a ser considerado símbolo del yugo de Cristo (iugum Christi). También tenía el valor de escudo (scutum) que protegía la cabeza y resguardaba la vista de toda vana curiosidad.
Extensión del escapulario a los laicos
Las Órdenes religiosas masculinas son llamadas Primera Orden; las de mujeres recibieron el nombre de Segunda Orden. Fue tal el esplendor que esas Órdenes alcanzaron por su testimonio evangélico, que muchos laicos quisieron ingresar en ellas. De ese modo se llegó a conformar la Tercera Orden, de la que formaron parte todos aquellos que se comprometían a vivir su carisma en medio de las ocupaciones del mundo. Surgieron luego las cofradías como extensión de las Órdenes. Los cofrades participaban de los bienes espirituales de las Órdenes, pero no hacían votos. Entre ellas, la Cofradía de Nuestra Señora del Monte Carmelo fue de las primeras en surgir.
San Simón Stock
El santo que recibió la promesa de la Virgen y la difundió es San Simón Stock. Se cree que nació en una familia real, pero que a muy temprana edad se retiró a la vida de oración, refugiándose en un gran árbol que le sirvió de casa y oratorio, de donde provino el nombre de “stock” que significa “tronco”. Simón Stock, nombrado más tarde Superior General de la Orden de los Carmelitas, tuvo que sufrir mucho para que la institución siga en pie, ya que fue muy perseguida. En contra de esa gran familia religiosa se argumentaba que había sido instituida sin la autorización de la Iglesia. Pero felizmente, ya próxima a ser suprimida, la Virgen se le apareció al Papa Honorio III y le ordenó que la confirmase y protegiese. Sin embargo, al cabo de un tiempo la Orden fue acosada nuevamente con mayor saña, por lo que San Simón, que sobrellevaba una gran amargura, recurrió a la Virgen:
Flor del Carmelo,
Vid florida,
Esplendor del Cielo,
Virgen Madre singular,
Madre dulce
que no conoció varón:
asiste propicia a tus devotos,
Estrella del mar.
En la mañana del 16 de julio de 1251, mientras suplicaba con grandísima insistencia su protección, la Madre de Dios se le apareció. Según relató él mismo al Padre Pedro Swayngton, su secretario y confesor, «la Virgen se me apareció con un gran cortejo y teniendo en la mano el hábito de la Orden, me dijo: “Recibe, hijo dilectísimo, este Escapulario de tu Orden como señal distintiva y marca del privilegio que yo obtuve para ti y para todos los hijos del Carmelo; es una señal de salvación, una salvaguardia en los peligros, una alianza de paz y de protección sempiterna. Quien muera revestido con él será preservado del fuego eterno”».
La Orden del Carmen se multiplicó de modo tan prodigioso bajo la dirección de San Simón, que a los pocos años de su muerte, a fines del siglo XIII, contaba con 7.500 monasterios poblados por casi 120 mil religiosos. A los pocos años, hacia el 1276, el culto a San Simón Stock fue confirmado por la Santa Sede.
La gran promesa de Nuestra Señora del Carmen: el “Privilegio Sabatino”
La predilección de María Santísima por el Carmelo fue confirmada en el siglo siguiente, cuando nuestra Señora se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces cardenal, en Avignon, Francia. Allí la Virgen prometió una especial asistencia a los que llevasen el Escapulario del Carmen, asegurándole que los libraría del Purgatorio el primer sábado después de su muerte. Esta promesa, conocida como el “Privilegio Sabatino”, fue promulgada por el Papa Juan XXII en el año 1322.
En 1950 lo recordaba el Papa Pío XII: «Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la Patria Celestial por su intercesión, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha transmitido con estas palabras: “Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos –religiosos, terciarios y cofrades– hallare en el Purgatorio los libraré y los llevaré al monte santo de la vida eterna”».
Indulgencias del Escapulario del Carmen
Indulgencias plenarias:
1.El día que se viste el Escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.
2.En estas fiestas: Virgen del Carmen (16 de julio o cuando se celebre); San Simón Stock (16 de mayo); San Elías Profeta (20 de julio); Santa Teresita del Niño Jesús (3 de octubre); Santa Teresa de Jesús (15 de octubre); Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre); San Juan de la Cruz (24 de noviembre).