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miércoles, 15 de noviembre de 2023

Recordando la clarividencia del Padre Julio Meinvielle

 


“¡Estamos viviendo los días de la muerte en el mundo y en la Iglesia. El mundo marcha hacia una planificación universal, hacia un proselitismo mundial en una mezcla de confusión de todas las ideas, de todas las religiones, de todas las normas de pensamiento y de sociedad, una sociedad mundial sin fronteras, sin Iglesia y pueblo, sin jerarquía, sin otros valores que los inferiores del sexo y el dinero!

Esta sociedad así igualada por la depravación mundial y social marcha por encima de pueblos, de raza, de culturas, de naciones, de religiones, hacia una igualación en los  medios: prensa, radio, televisión y cine, hacia una masificación homogénea y total.

Esta sociedad indiferenciada, homogénea, viscosa, donde se han de dar cita todos los vicios y corrupciones, va a ser gobernada igualmente por un poder mundial, que ha de repartir entre todos sus integrantes las dosis correspondientes de trabajo, de cultura, de placer y de ocio. Todo estará perfectamente planificado, el hombre quedará absorbido por las preocupaciones y entretenimientos terrestres, de suerte que no le quedará tiempo para pensar en su salvación.

En ella nadie pensará en el pecado y en la virtud, nadie en Cristo y en Dios.

Será una sociedad materialista y atea, todos estarán totalmente absorbidos en el trabajo, la cultura, el placer, el sexo y la diversión…El Evangelio será proscrito pero no porque su predicación sea  perseguida sino porque será silenciado, se hablará en cambio del hombre, del alimento terrestre, del perfeccionamiento físico y psíquico de la humanidad, de la paz, de la felicidad terrestre…

Nada  del más allá, ni de religión, ni de lo sobrenatural…; se hablará del cristianismo, al menos, en ciertos ambientes, pero de un cristianismo terrestre, con preocupaciones puramente humanas y temporales…”


Padre Julio Meinvielle, 1969