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lunes, 22 de junio de 2026

La FDA perdió la demanda por Ivermectina

 




La FDA perdió la demanda por Ivermectina y se vio obligada a eliminar todas las publicaciones en redes sociales que la criminalizaban como que es una "droga para caballos" Reconocidos doctores, Dr. Paul Marik y Dr. Pierre Kory, ASEGURAN: «Este es el medicamento más seguro que los científicos han producido jamás. Y funciona». Refiriéndose a la terapia contra el cáncer. La VERDAD está saliendo a la Luz, deben pagar por todo el DAÑO, que han causado a la Humanidad.

dejanira

viernes, 20 de septiembre de 2024

Dr. David E. Martin solicita la destrucción total de la Organización Mundial de la Salud



El Dr. David E. Martin, en el Parlamento Europeo,  solicita la destrucción total de la
Organización Mundial de la Salud (0MS) por crímenes de lesa humanidad y bioterrorismo.
13 de Septiembre de 2023

viernes, 15 de marzo de 2024

Cuatro años de dictadura y muerte, bajo la farsa del estado de pandemia



UN PLAN SINIESTRO TRAS EL TELÓN "COVIDIANO"


Han pasado cuatro largos años. La declaración de pandemia por la OMS y la publicación del estado de alarma en el BOE, nos empujó a una suerte de laberinto del que no se puede regresar sin haber dado muerte al minotauro. Esa es la condición. Metáforas aparte, marzo de 2020 es un tiempo clave que marca oficialmente el fin de un ciclo. Podemos llamarlo Apocalipsis, ateniéndonos a nuestra tradición judeocristiana, Kaliyuga, según la nomenclatura oriental, o la Cuarta revolución industrial, cantada por los psicópatas del Foro de Davos, anclada en los diecisiete objetivos de la satánica Agenda 2030, un plan siniestro y oscuro, por mucho que se presente adornado con los luminosos colores del espectro visible. 

De la noche a la mañana, la sociedad quedó paralizada por el miedo, sin capacidad de reacción. Solo cabía la obediencia, tal como estaba previsto en el gran plan. Y llegó el confinamiento. Así, los ciudadanos adoptaron la posición fetal y se convirtieron en sumisos corderos, encerrados en casa, aplaudiendo a las siete de la tarde, escuchando los partes de guerra diarios, atiborrándose de telebasura política, integrando y repitiendo como loros la jerga covidiana de positivos, contagiados, ingresados, intubados, muertos, variantes y asintomáticos, lavándose las manos hasta dejarse la piel, adoptando el bozal sin rechistar y eliminando el contacto humano, los abrazos, los besos y las despedidas a los seres queridos mayores que eran sedados en virtud del “triaje de guerra”, una medida inaceptable en una sociedad civilizada; en definitiva, entregando su libertad y aceptando un buen puñado de mentiras de diseño, prefabricadas, manipuladoras, incoherentes, pero muy eficaces, mientras se esperaba la mesiánica vacuna. Sin pérdida de tiempo, los diferentes gobiernos adoptaron la socorrida técnica de la información de doble vínculo –anunciar una norma y la contraria— y la dialéctica hegeliana de “problema-reacción-solución”. Aparecieron entonces los “policías de balcón”, seres amargados que denunciaban a sus vecinos si salían más de la cuenta o si el paseo del perro era demasiado largo. También hubo agentes de la policía que se dedicaron a ir a los descampados a perseguir a ciudadanos indefensos. ¡Una pena manchar el uniforme por tan poco!

Después vendría la psicosis colectiva y síndromes individuales, como el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) –cada vez más complejo—, la androfobia, el síndrome de la cabaña, aparte de las comunes depresiones, la ansiedad crónica y el aumento de suicidios. Decir que todo estaba programado puede parecer un dislate, pero no lo es y así lo venimos advirtiendo desde hace tiempo, basándonos en documentos. Urge madurar mentalmente para superar esta condición psicológica humana que aflora en situaciones de crisis, y que tan bien conocen los expertos en control de masas. 

Cuando esto ocurrió, la parte más despierta de la sociedad comprendió que había llegado la hora sin posible retorno. Había que prepararse para lo que se avecinaba. En los últimos años, los “amos del mundo” habían ido dando pistas que dejaban al descubierto su prisa por asestar el golpe final y nos preguntábamos por qué en este momento. Creo que vamos teniendo algunas respuestas, aunque no fácilmente visibles y fáciles de entender si no se dispone de las diferentes incógnitas de la ecuación. 

En cualquier caso, nunca fue un problema de virus, bien naturales o de laboratorio, las llamadas quimeras. Es cierto que en los primeros meses de 2020 mantuvimos este discurso, pero afortunadamente enseguida afloró la información de profesionales independientes –sin conflicto de intereses— que nos hizo deslizar el foco hacia otros puntos. El famoso virus “asesino” nunca fue aislado, purificado y secuenciado. Es importante que lo sepan los que aún siguen en la dinámica de los contagios, repitiendo lo que le cuentan los tertulianos a sueldo y los apesebrados divulgadores de las noticias falsas de los telediarios y demás prensa adscrita al plan globalista. 

Lo que se esconde tras la cortina del gran teatro covidiano es mucho más complejo. Las teorías víricas son solo estrategias para provocar el miedo a la muerte –la emoción más profunda del ser humano— y, consecuentemente, la obediencia ciega ante cualquier orden o imposición. Esto no quiere decir que no se esté experimentando en laboratorio desde hace décadas; y de ello tenemos un variado catálogo de esperpénticos ejemplos. La práctica del bioterrorismo por parte de los Estados es un secreto a voces, del que todos somos cómplices silentes. 

En estos cuatro años se ha avanzado en el camino al despertar, pero no es suficiente, ni tiene la profundidad y consistencia requeridas para el gran cambio. Una pequeña parte de la sociedad ha empezado a vislumbrar que casi nada es lo que parece, pero aún continúa con anteojeras y orejeras. Se podría decir que, como en el sueño, existen varias fases, sustanciadas en grados de conocimiento. Es cierto que muchos ciudadanos se han dado cuenta de que la ONU es una organización corrupta, que la OMS se financia con dinero privado de los magnates y falsos filántropos; que a las farmacéuticas no les interesa nuestra salud, sino sus beneficios; que las vacunas covid no sirven y que, a causa de ellas, está habiendo miles de muertos; que los políticos nos mienten; e incluso muchos quizá sepan ya de la existencia de un poder en la sombra que dirige los designios del mundo a través de los políticos. Saben asimismo –porque es muy evidente— del hundimiento de la economía y de las nuevas leyes restrictivas al estilo de los regímenes comunistas. ¡Y muchos ya no se fían de su médico de cabecera, en el que antes tenían fe ciega! Todo esto está bien como primera lección de conspirología y perspicacia, pero saber esto sirve de muy poco si no se integra y va acompañado de un cambio de actitud ante la vida y un interés por llegar al fondo del asunto; indagar en todos los porqués, sus causas y las causas de las causas –no es un juego de palabras— para comprender lo que está ocurriendo y, después, transmitirlo y ayudar a otros a espabilar y a abandonar la manada. Cuando hablamos de “abandonar” nos referimos, claro está, a una actitud mental de desprendimiento del comportamiento grupal, incluso de aislamiento físico del gregarismo cuando sea posible y necesario. 

Esto requiere cierto esfuerzo, dado que la situación del mundo es compleja y poliédrica, con muchas caras, ángulos y aristas; como un gran puzle con las piezas desordenadas sobre la mesa, sin un tutorial para irlas encajando. Por eso es tan difícil visionar el conjunto y encadenar hechos aparentemente inconexos. Para entender esto es importante conocer la intrahistoria de nuestro pasado –más que la historia que nos transmiten los notarios oficiales— sobre guerras, tratados, acuerdos y conquistas; y también el interés de los poderes de cada momento en el diseño de la sociedad y el afán de dominio y control del ser humano para su propio provecho. No me refiero a los políticos que ostentan el mando –ellos son meros títeres obedientes—, sino a “esa cosa” medio abstracta y viscosa que hoy denominamos “élites globalistas”, cuyas caras desconocemos en su mayoría, dirigidos a su vez por sus jefes invisibles de las alturas. 

¿Podremos dar muerte al minotauro y salir airosos del laberinto? No será por falta de tesón, esperanza y confianza en la humanidad, aunque muchas veces den ganas de tirar la toalla. En esos momentos siempre recordamos la parábola del grano de mostaza, que crece y crece, y nos imaginamos a las aves del cielo viniendo cantarinas a anidar en sus ramas.

 MAGDALENA DEL AMO 
 Psicóloga, periodista y escritora 

Fuente: Periodista Digital

viernes, 6 de octubre de 2023

Pedro Sánchez: Dame pan y llámame perro



No he conseguido asimilar los consejos de D. Quijote  a su buen escudero,   el señor Panza –Don Sancho-,  en relación a los refranes: y,  como  la gente de mi tierra, yo también  los tengo siempre a mano.  Creo incluso que podría elaborarse con ellos un “Manual de conducta para gente inteligente” porque consiguen frecuentemente resumir en pocas palabras, gruesos tochos alemanes de profunda filosofía teórica y práctica. Algunos son geniales. Y siempre van envueltos en la música adecuada: unos son dulces y relajantes  y otros desgarran y hacen pupas.

Después de tantos meses viendo al Dr. Sánchez  desnudando su alma cada día para mostrárnosla horrorosa, y a<absolutamente digna de su jefe y maestro si recordamos que Jesús, -nuestros Salvador, a la vez, Dios y hombre- definió al Diablo con nueve   palabras: Homicida desde el principio y padre de la mentira”. Es triste  ver a más de cuarenta millones de españoles  supeditados a los caprichos de un embustero insuperable, dedicado a garantizar como “derecho humano” el asesinar “no nacidos” en el vientre de su madre y a cuantos ancianos pueden “eutanasiar” o sea matarlos a sangre fría.

¡Homicida y mentiroso” como su líder Satanás!

Por supuesto que “suena muy duro” decir eso de un líder político pero la Lógica no tiene sentimientos en defensa de la Verdad. Es muy hiriente llamar a un hombre criminal y homicida, pero así se llama a todo el que mata a un semejante, con el agravante de “cobardía” porque es el más débil e indefenso… Que nadie se escandalice, pues. Pedro Sánchez tiene obsesión por facilitar el aborto y la eutanasia. ¿Qué él no asesina personalmente? ¡cierto!, pero hace algo peor lo aconseja, lo permite, lo facilita y quiere impedir que los médicos se nieguen a ser criminales, impidiendo la “objeción de conciencia. Lleva, pues, encima miles y miles de  homicidios, no uno solo.

De lo embustero que es no hablemos más. Es un dogma mucho más conocido y creído  que los del Credo. Ha mentido -y miente- con insuperable facilidad, sin importarle el oyente. Le da lo mismo hacerlo ante todo el pueblo español, o a solas con un individuo, delante un micrófono o de una cámara de televisión. Su “caradura” supera la dureza del grafeno y del carbino.

Tardé pocos meses en conocer al personaje y lógicamente inicié la búsqueda de una explicación del fenómeno. ¿Cómo es posible semejante  capacidad para afirmar una cosa y su contraria en plazos tan breves que,  a veces, no llegan a un día y sin importarle que lo graben o quede constancia escrita? Tampoco le afecta que se lo refrieguen en sus propias narices, ni le hace mella sin cambia la expresión….

Pues bien, sin pretenderlo el refranero me dio la solución a esa conducta incompatible con un mínimo de dignidad humana o de elemental vergüenza… Me vino a la memoria el adagio: “Dame pan y llámame perro” que siempre había considerado el summum de la degeneración en materia de personalidad.

Si se ha  caído tan bajo como preferir ser un perro para llenar la panza en  vez vencer a las circunstancias adversas luchando con la dignidad que Dios puso en el alma de todo ser   racional, se ha dejado de ser hombre y ya no tiene posibilidad de reaccionar al carecer de dignidad, ¡no hay ser más despreciable! No hay hoyo más profundo.

Mi gran preocupación ahora, viendo a España a punto de continuar gobernada por alguien así, sin que se produzca una reacción “a la española”  -¡por más europeos que seamos!-…  No por mí, sino por mis hijos y nietos que sufrirán las consecuencias de la modorra del Pueblo español que somos todos y hemos olvidado la Historia  sin haber aprendido nada.

Por otra parte  creo haber hecho cuanto estaba en mis manos tratando de impedir la equivocación de ruta y de estrategia.  He clamado en el desierto a lo largo de ochenta años. Creo haber visto siempre claro pero no era del gusto de los sabios ni de los mandos. Sólo me consuela –mejor dicho: ¡me  hace feliz!— saber que la Victoria final  será infaliblemente de quienes luchamos por la Verdad  y la Fe en Cristo, Rey de la Creación.

¡Pobrecitos los que hoy ríen en la Moncloa,…y en otras Sedes! Aprovechen  mientras puedan –recordando a San Pablo “¡De Dios no se burla nadie!


Gil de la Pisa