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miércoles, 17 de mayo de 2023

Sesenta razones que obligan a rechazar la Nueva Misa

 



60 RAZONES por las que, en conciencia, no puedo asistir a la “NUEVA MISA” o Misa de Pablo VI, o la Misa Moderna, sea en Latín o en Español, de cara al pueblo o de cara al Sagrario. Y, por lo tanto, por las mismas razones, continúo con la Misa tradicional, o Misa de San Pío V, o Misa tridentina, o Misa de siempre.

1.- Porque la Misa Nueva es equívoca y ambigua. Es usada también por protestantes. Ahora bien, rezamos según creemos. Por lo tanto la Nueva Misa no es una profesión de Fe inequívoca, sino ambigua. Y nuestra Fe no puede ser al mismo tiempo católica y protestante.

2.- Porque los cambios no fueron insignificantes sino que “se trata de una restauración fundamental, yo diría de una mudanza total y, en ciertos puntos, de una verdadera nueva creación” (Palabras de Monseñor Aníbal Bugnini, coautor de la Misa Nueva.

3.-Porque estos cambios en la Misa, llevan a pensar “que la Verdad, siempre creída por el pueblo cristiano, puede cambiar o desviarse sin infidelidad al depósito sagrado de la Doctrina, al cual la Fe católica está vinculada por toda la eternidad” (Cardenales Ottaviani y Bacci en carta a Pablo VI).

4.-Porque la Nueva Misa representa “un alejamiento impresionante de la Teología Católica de la Misa según fue formulada en la Sesión XXII del Concilio de Trento” que, al establecer los “cánones”, proporcionaba una “barrera infranqueable a cualquier herejía que fuera en contra de la integridad del Ministerio”.

5.-Porque la diferencia entre las dos misas no es sencillamente de mero detalle o simplemente cambio en la ceremonia, sino “lo que se presenta como nuevo en la Misa Nueva es materia referente a verdades perennes”.

6.-Porque “las recientes reformas han demostrado suficientemente que las nuevas transformaciones en la liturgia, sólo conducen a una total desorientación de los fieles, quienes ya presentan señales de indiferencia y de disminución en su Fe”.

7.-Porque en tiempo de confusión como el actual nos guían las palabras de Nuestro Señor: “Por sus frutos los conoceréis”. Ahora bien, después de la reforma en la liturgia, hubo enfrentamiento en la Fe y disminución del fervor de los fieles, y según las estadísticas, disminuyó considerablemente la asistencia a la Misa dominical; en los Estados Unidos, según el “New York Times” del 24/5/76, disminución del 30%; en Francia hay, según el Cardenal Marty, disminución del 43%; en Holanda, según “New York Times” del 5/1/76, de un 50%.

8.-Porque, después de la imposición de la Misa Nueva, “la mejor parte del clero pasa, en estos momentos, por una torturante crisis de conciencia, de la cual poseemos innumerables testimonios cotidianos” (Cardenales Ottaviani y Bacci en carta a Pablo VI).

9.-Porque después de que se introdujo la Misa Nueva, según estadísticas de la Santa Sede, en sólo siete años, el número de sacerdotes disminuyó en el mundo casi en el 50%. ([De 1969 a 1976, de 413,438 a 243,307; disminución del 41.15% exactamente.) ¿Pura coincidencia? ¿Dónde está la vitalidad de la Misa Nueva? ¿Dónde está la “optatan totius ecclesiae renovationem” (deseada renovación de toda la Iglesia)?

10.-Porque “las razones pastorales aducidas para sustentar esta ruptura gravísima (con la Tradición de la Misa), aunque no tengan en ningún caso valor, frente a las razones doctrinaras, no parece, de ningún modo, suficientes” (Cardenales Ottaviani y Bacci en carta a Pablo VI).

11.-Porque la Misa Nueva no manifiesta, de modo claro, como en la Misa Tradicional, la Fe en la presencia Real de Nuestro Señor.

12.-Porque confunde de algún modo la presencia Real de Cristo en la Eucaristía con la presencia en la palabra de la Biblia y su presencia espiritual en medio de los fieles: proximidad con los errores protestantes.

13.-Porque facilita la confusión entre el Sacerdocio Jerárquico y el sacerdocio común de los fieles, como pretenden los protestantes.

14.-Porque favorece la Teoría protestante de que la Fe de los fieles, y no la palabra del Sacerdote, es la que hace estar presente a Cristo en la Eucaristía.

15.-Porque, al insertar la “oración de los fieles” luterana en la Nueva Misa no sólo se sigue, sino que se presenta como aceptable el error protestante de que todas las personas son sacerdotes.

16.-Porque la Nueva Misa elimina el “Yo pecador” del sacerdote, y lo hace común con el pueblo y por lo tanto favorece el rechazo de Lutero: el de no aceptar la enseñanza católica de que el sacerdote es juez, testigo e intercesor ante Dios.

17.-Porque la Nueva Misa deja entender que el pueblo “concelebra” con el Sacerdote lo cual es contrario a la teología Católica.

18.-Porque fueron seis pastores protestantes los que colaboraron en su confección, sus nombres: Georges, Jasper, Shepherd, Kunneth, Smith y Thurian.

19.-Porque así como Lutero suprimió el Ofertorio, porque en él se expresaba de modo neto el carácter sacrificial y propiciatorio de la Misa, así también la Nueva Misa lo reduce a una simple preparación de las ofrendas.

20.-Porque los protestantes, sin corregir sus errores, pueden celebrar su cena usando el texto de la Nueva Misa. Es decir, se sirven de la Misa Nueva sin dejar de ser protestantes, conservando su fe protestante. Max Thurian, protestante de Taizé, dice que uno de los frutos de la Nueva Misa “será tal vez que las comunidades no católicas podrán celebrar la santa cena con las mismas oraciones de la Iglesia Católica. Teológicamente es posible” (La Croix, 30/5/69).

21.-Porque el modo narrativo de la consagración, induce a creer que se trata sólo de una memoria de la Cena y no un verdadero y propio Sacrificio (tesis protestante).

22.-Porque, por las graves omisiones, llevan a pensar que se trata sólo de una cena o de un sacrificio de acción de gracias solamente y no de un sacrificio propiciatorio; esto es, que favorece el error protestante de que la Misa es sólo un banquete y que el sacerdote sólo es presidente de la asamblea.

23.-Porque, con las otras innovaciones a que prestó ocasión, como el altar en forma de mesa, el sacerdote orientado hacia el pueblo, la Comunión de pie o en la mano no sólo dio margen a abusos, sino que favorece la doctrina protestante, según la cual la misa es sólo un banquete y el sacerdote solamente presidente de la asamblea.

24.-Porque, a causa de todo eso, los protestantes, posiblemente burlándose de nosotros, dijeron: “Las nuevas plegarias eucarísticas católicas han abandonado la falsa perspectiva del sacrificio ofrecido a Dios” (La Croix, 10/12/69). Y más: “Ahora en la Misa renovada, no hay nada que pueda perturbar al cristiano evangélico” (Siegevalt, profesor de teología dogmática en la Facultad protestante de Strasburg).
25.-Porque estamos frente a un serio dilema: o bien nos hacemos protestantes siguiendo la Nueva Misa o, por el contrario, conservamos nuestra Fe católica al adherirnos fielmente a la Misa tradicional de siempre.

26.-Porque la Misa Nueva fue elaborada de acuerdo con la definición protestante de la Misa: “La Cena del Señor o Misa es la sagrada sinaxis o asamblea del Pueblo de Dios que se congrega, presidida por el sacerdote, para celebrar el memorial del Señor” (N° 7 de la “Institutio Generalis” del 6/4/69, documento que presenta la Nueva Misa).

27.-Porque la Misa Nueva no agrada a Dios, quien detesta las cosas ambiguas y las palabras de doble sentido como es la Misa Nueva, que pretende agradar a católicos y protestantes y más a éstos.

28.-Porque quien asiste a la Misa Nueva, especialmente cuando es acompañada de cánticos nuevos de fuerte sabor protestante (sin hablar de las guitarras y baterías), tiene la clara impresión de asistir a una reunión, culto o cena protestante.

29.-Porque, siendo ambigua y favoreciendo la herejía, es peor que si fuese claramente herética, porque así es más engañadora: la peor moneda falsa es la más parecida a la verdadera.

30.-Porque la Santa Misa es el sacrificio de la Esposa de Cristo, que es la Iglesia Católica. Por lo tanto no puede ser al mismo tiempo de la Esposa de Cristo y de otras iglesias o sectas contrarias al verdadero y único Cristo: esto sería ofensivo para Cristo y su Esposa.

31.-Porque la Misa Nueva obedece al mismo esquema de la Misa protestante de Cranmer, uno de los jefes del anglicanismo y feroz perseguidor de la Iglesia; los métodos empleados para introducirla, siguen, finalmente, las huellas de este heresiarca inglés.

32.-Porque la Iglesia canonizó varios mártires ingleses que dieron su vida por no adherir a una misa muy semejante a la Misa Nueva, que era la misa anglicana.

33.-Porque muchos ex protestantes convertido al Catolicismo quedaron escandalizados al ver en la Misa Nueva la misma “Misa” a que ellos asistieron cuando estaban en el error. Uno de ellos (Julien Green) llegó a preguntarse: “¿Por qué nos convertimos?”

34.-Porque las estadísticas nos demuestran una gran disminución de las conversiones al Catolicismo, después de la implantación de la Nueva Misa e inclusive un gran crecimiento de las sectas protestantes en los países católicos. Así por ejemplo, en los EE.UU., las conversiones que sumaban 100,000 aproximadamente por año, descendieron a menos de 10,000.

35.-Porque ningún santo celebró o asistió a esta Misa, al paso que la Misa Tradicional hizo muchos santos, según el testimonio del propio Pablo VI: “innumerables santos con abundancia nutrieron la propia piedad para con Dios mediante el mismo (Misa Tradicional))…” (Const. Apost. Missale Romanum).

36.-Porque, al contrario, la Misa Nueva está siendo instrumento y ocasión de los mayores desvaríos y profanaciones de la Santísima Eucaristía y del lugar Santo; lo cual ocurre con mucha frecuencia. Ahora bien, eso no acontecía, según el testimonio del Card. Renard, Arzobispo de Lyon, en Francia: “Acontece que son celebradas misas sin el suficiente respeto, por ejemplo, sin ningún vestido litúrgico, sin Creo in Pater, con un canon inventado, o en plena refección profana, sin oraciones”. “Sucede a veces, que hay concelebraciones con seglares o con sacerdotes casados…, que no se purifique más el cáliz al final de la Misa, o que se dejen rodar sobre una mesa o un altar partículas de pan consagrado” (Vison, messes de L´Antechrist, pág. 4).

37.-Porque la Nueva Misa es, en sí, modernista; a pesar de las apariencias inocula una nueva Fe que no es la Fe Católica. Sigue perfectamente la táctica modernista de jugar con ambigüedades y términos imprecisos para infundir errores. (Táctica denunciada y condenada especialmente por San Pío X.)

38.-Porque no constituye factor de unidad en la Liturgia, como la Misa Tradicional lo hacía, de hecho, cada sacerdote celebra la misa como quiere, bajo el pretexto de creatividad. Así el nuevo “Ordo” de la Misa merecía llamarse nuevo desorden, porque lo ha producido constantemente. Además el el nuevo Ordo de la Misa no es seguido prácticamente en ningún lugar, tal como fue presentado oficialmente, lo que agrava sus defectos.

39.-Porque muchos teólogos, canonistas y sacerdotes respetables no aceptaron la Misa nueva y afirmaron que en conciencia no la pueden celebrar.

40.-Porque la Nueva Misa ha eliminado muchas cosas, tales como: las genuflexiones (quedan sólo tres), la purificación de los dedos del sacerdote en el cáliz, la preservación de los mismos dedos de todo contacto profano después de la Consagración, la piedra consagrada (Ara) y las reliquias, los tres manteles de lino (hoy se usa uno sólo), y otras muchas, lo cual no hace más que confirmar de modo específico el implícito repudio de la Fe en el dogma de la Presencia Real. (“Breve examen crítico del Nuevo Ordo” de los Cardenales Ottaviani y Bacci).

41.-Porque es una misa artificialmente fabricada y no una Misa enriquecida y perfeccionada por una tradición multisecular como la Misa de siempre que fue codificada y no inventada por un papa que fue un santo, San Pío V.

42.-Porque las traducciones en la versión vernácula (las aprobadas) de la Nueva Misa, vinieron a aumentar y agravar los errores presentes ya en su texto en latín, y así acentuaron más su carácter modernista.

43.-Porque, debido a todos esos errores y ambigüedades del rito, corre fácilmente el riesgo de ser celebrada inválidamente, quedando así la Iglesia privada del verdadero sacrificio, y nosotros expuestos a la ira de Dios. Los Cardenales Ottaviani y Bacci afirman en el examen crítico: “Los sacerdotes que en un futuro próximo no hubieran recibido la formación tradicional, y que se fiaran en el Nuevo Ordo de la Misa y en su ‘Institutio generalis’ para hacer lo que hace la Iglesia, ¿consagrarán válidamente? Es legítimo dudarlo.”

44.-Porque “la Misa es lo que existe de más bello y mejor en la Iglesia… Así, el demonio procuró siempre, por medio de herejes, privar al mundo de la Misa, haciéndolos precursores del anticristo, el cual, antes de todo, procurará abolir y realmente abolirá el Santo Sacrificio del Altar, en castigo por los pecados de los hombres según la profecía del profeta Daniel, 8, 12:´’Y que le fue dado poder contra el Sacrificio perpetuo, por causa de los pecados (del pueblo)”. (Palabras de San Alfonso María de Ligorio).

45.-Porque en los lugares donde se conserva la Misa Tradicional, la Fe y el fervor de los fieles son mayores, mientras que se aprecia lo contrario donde predomina la Misa Nueva. (Lo confirma la relación sobre la Santa Misa en la diócesis de Campos, presentada al cardenal James Knox, publicada en ROMA, n° 69, agosto de 1981, pág. 29).

46.-Porque, junto con la Misa Nueva, aparecieron los catecismos nuevos, la moral nueva, predicaciones e ideas nuevas, el nuevo calendario, el nuevo código, en fin, UNA IGLESIA NUEVA. La Misa Nueva es una de las manifestaciones de la nueva Iglesia y el punto central del progresismo. “La reforma litúrgica es, en sentido muy profundo, la llave del Aggiornamento (modernización de la Iglesia). No os engañéis: es ahí donde comienza la Revolución” (declaración de Mons. Dwyer, Arzobispo de Birmingham, en su calidad de portavoz del Sínodo Episcopal).

47.-Porque la belleza intrínseca, esencial, de la Misa Tradicional, atrae las almas por sí mismo, mientras que la Nueva Misa, al faltarle atracción propia, tiene que inventar novedades para interesar y poder atraer al público.

48.-Porque la Nueva Misa contiene muchos errores ya condenados de modo dogmático por el Concilio de Trento: la Misa recitada totalmente en vernáculo, las palabras de la Consagración dichas en voz alta, por Pío VI (los mismos errores en la condenación del sínodo de Pistoya) y Pío XII (condenó, por ejemplo, en la encíclica “Mediator Dei” el, altar en forma de mesa).

49.-Porque la Misa Nueva intenta realizar el gran deseo judeo masónico de transformar la Iglesia Católica en una iglesia nueva, ecuménica y que abarque, al mismo tiempo, todas las ideologías, todas las religiones, la verdad y el error. Al respecto es sintomática la declaración de Dom Duschak, del 5/11/62: “Mi idea sería introducir una misa ecuménica…” Al preguntarle si su posición venía de sus diocesanos, respondió: “No, encuentro, inclusive, que se opondrían, como bien se oponen numerosos Obispos. Pero si se pudiese colocarla en práctica creo que terminarían por aceptar” (citado por el P. Ralph Wiltgen, en “El Rhin desemboca en el Tiber”)

50.-Porque atenta contra el dogma de la Comunión de los Santos, prescribiendo la supresión, cuando el sacerdote celebra solo, de todos los saldos y de la bendición final; del “Ite Missa est” inclusive en la la Misa celebrada con ayudante (“Breve examen crítico”, Cardenales Ottaviani y Bacci).

51.-Porque da más valor al altar que al Tabernáculo. Ahora recomienda conservar al Santísimo en un lugar apartado, como si se tratase de una reliquia cualquiera, de manera que, al entrar en la Iglesia, no será ya el Tabernáculo el que atraerá inmediatamente la atención, sino una mesa despojada y desnuda (“Breve examen crítico”).

52.-Porque el nuevo rito de la Misa ha dejado de ser un culto vertical que va del hombre hacia Dios, pero convertirse en un culto horizontal, en cuento este nuevo rito se limita a volver al hombre hacia el hombre y no al hambre hacia Dios. Además la nueva iglesia es la religión del hombre. ¿Dónde queda la gloria de Dios?

53.-Porque la Misa Nueva, diciendo obedecer al Concilio Vaticano II, en verdad contraría inclusive sus disposiciones, pues dicho Concilio declaró que la Iglesia quiere conservar y promover los ritos tradicionales.

54.-Porque la Misa Tradicional, llamada de San Pío V, jamás ha sido legalmente abrogada, de acuerdo con las leyes canónicas vigentes (cf. Cánones 22 y 30).

55.-Porque el Papa San Pío V concedió un indulto perpetuo (que no fue hasta hoy abrogado) válido para siempre, para celebrar la Misa según su Misa, libre y lícitamente, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin que se pueda incurrir en alguna pena, sentencia o censura (Bula “Quo Primum Tempore”).

56.-Porque Pablo VI, al presentar la Nueva Misa, no tuvo la intención de comprometer en ella la infalibilidad pontifica. Fue él mismo quien lo declaró, en el discurso de 19/11/69, refiriéndose al nuevo Ordo: “El rito y la respectiva rúbrica de por si no son una definición dogmática; son susceptibles de una codificación teológica de valor diverso…”

57.-Porque cuando el Cardenal Heenan de Inglaterra le preguntó al papa Pablo VI si había o no prohibido la Misa Tridentina, le respondió que “no era su intención prohibir absolutamente la Misa Tridentina” (Card. Heenan en carta a Houghton Brouw, presidente de “Latin Mass Society”).

58.-Porque, a pesar de que reconocemos la suprema autoridad del Papa y su gobierno universal en la Iglesia, así como la autoridad de los obispos, sabemos que esa autoridad no puede imponernos la práctica de aquella que va claramente en contra de la Fe: una Misa equívoca y que favorece la herejía y que , por tanto, desagrada a Dios

59.-Porque el Concilio Vaticano I (dogmático y no sólo pastoral) define: “El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de San Pedro para que estos, bajo la revelación del mismo, predicaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, conservasen santamente y expusiesen fielmente el Depósito de la Fe, o sea, la Revelación heredada de los Apóstoles” (Dz. 3070). Ahora bien, por lo que vimos antes, La Misa Nueva vehicula una nueva doctrina.

60.-Porque la herejía, o todo a aquello que la favorece, no puede ser materia de obediencia. La obediencia está al servicio de la Fe y no la Fe al servicio de la obediencia. Es este caso, “se debe obedecer antes a Dios que a los hombres” (Act. 5, 29).SE TRATA POR LO TANTO DE UNA OBLIGACIÓN GRAVÍSIMA DE CONCIENCIA EL NO ACEPTAR LA NUEVA MISA. EN ESO ESTA EN JUEGO LA SALVACIÓN ETERNA.

Sacerdotes Católicos


Sin fe es imposible agradar a Dios (San Pablo, Epístola a los Hebreos, 11, 6)

Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. (San Pablo, Epístola a los Gálgatas, 1, 8)


lunes, 15 de mayo de 2023

El Arzobispo Sheen, un entusiasta del Vaticano II

 

Marian T. Horvat, Ph.D.

TIA recientemente recibió esta carta de uno de sus lectores respecto al Arzobispo Fulton Sheen, a la que responde a continuación.

Estimado TIA,

Me encanta su sitio y todo el gran trabajo que hacéis, yo os doy muchas gracias por ello.

En cuanto a sus artículos recientes sobre Arzobispo Fulton Sheen (aquí y aquí), yo tenía entendido que él nunca dijo ni una sola vez el Novus Ordo de la misa y que estaba completamente en contra de ella. También me dijeron que debido a esta desobediencia todos estaban alejados de él y se le aisló. Fue despedido de todas las funciones públicas, nunca se le permitió decir en toda la vida misa en público ni hablar en público nunca más. Se le proporcionó un pequeño apartamento y vivió el resto de su vida como un recluso. Se le permitió decir misa diaria para un pequeño grupo de monjas que también se negó al Novus Ordo.

Puede que no tenga tiempo para comprobar los hechos, sino por lo que muchos de nosotros creemos esta historia sobre el Arzobispo Sheen como un prelado tradicional, bueno y santo. No es mi intención de calumniar o pensar mal de él, pero me gustaría saber si hay que preguntarse acerca de otros sermones de el, o para más seguridad terminar de dejar de escucharle por completo?

Dios los bendiga,

SC


Estimado SC,

Gracias por las amables palabras sobre nuestro sitio. Lo apreciamos mucho.

Mucho me temo que los rumores que has oído acerca Arzobispo Sheen no son exactos, pues son mentiras piadosas que a menudo circulan sobre tal o cual persona 'populares'. Me refiero sobre todo a estas dos nociones:

1. El Arzobispo Sheen estaba en contra del Vaticano II y se negó a decir que la nueva misa.

2. Cayó en desgracia con el Vaticano y la jerarquía de América por sus posturas conservadores, y terminó sus días perseguido y aislado.

Parece que ninguna de estas afirmaciones es verdadera y objetiva. Mi respuesta se basa en la propia autobiografía popular de Sheen, tesoro en Clay (San Francisco: Ignatius Press, 1993), así como el de Thomas C. Reeve Obispo de Estados Unidos: La vida y los tiempos del obispo Sheen (Libros de Encuentro, 2001), considerada una fuente de confianza sobre Fulton J. Sheen.


Ardiente defensor de la libertad religiosa

En su autobiografía, Sheen dedica un capítulo al Vaticano II, llamando a su concurrencia a las sesiones generales y sesiones plenarias "una de las grandes bendiciones que el Señor otorgó a mi vida" (p. 281). Él sólo tiene palabras de elogio efusivo para el Concilio "que abrió la Iglesia al mundo," un punto en el que hace hincapié en repetidas ocasiones.

Sheen en el Vaticano II: "inspirado por el Espíritu Santo"

Al comentar sobre la controvertida Constitución Gaudium et spes, que abrió la Iglesia al mundo moderno, lo llama "un golpe maestro bajo la inspiración del Espíritu Santo." Él insiste en que los dos extremos - "la crítica conservadora" y las "mundanas interpretaciones "del documento son a la vez radical y sin fundamento, y el pensamiento equilibrado - prevista por el Concilio - se encuentran en la vía media , el camino del medio, supuestamente, la forma en que sigue ( ibid , p 290.).

En el Concilio, Sheen contribuyó a la aprobación de la Declaración sobre la libertad religiosa, en la que el P. John Courtney Murray - jesuita estadounidense - jugó un papel importante con el apoyo de los obispos americanos. Sheen aplaudió los prelados del Consejo porque "ellos siguieron en general los obispos americanos y su énfasis en la libertad religiosa" (ibid , p 293).

Al igual que muchos prelados americanos de la época, él defendió la libertad de religión y la libertad de conciencia y a lo establecido en la Declaración de la Independencia de nuestro país, una posición liberal que se había ganado la condena de pre-conciliares Pontífices (ver condenación de la libertad religiosa aquí; de la libertad de conciencia aquí).

Un pionero en las relaciones inter-confesionales

En la promoción de las decisiones del Vaticano II, Sheen fue muy activo en el ámbito de las relaciones inter-confesionales. Por ejemplo, el 30 de enero de 1967, como obispo de Rochester, se dirigió a una multitud de 2.300 en una sinagoga judía. Es bueno recordar que en ese momento el visitar una sinagoga fue un paso muy audaz que sólo unos pocos promotores ardientes del progresismo se atreverían a tomar.


En 1979 con Billy Graham

Un mes más tarde, se dirigió a una audiencia de 900 líderes judíos y cristianos ''y difundió la plataforma con un rabino. En su discurso, declaró: "Tenemos el mismo Dios y que somos su pueblo." (Reeves, pp 306-307.).

Como Obispo de Rochester, promovió muchas reuniones y eventos inter-religioso. Fue uno de los principales oradores, por ejemplo, en el segundo día anual Ecuménico de Oración por la Unidad de los Cristianos celebrado en Eastman Theater en 1967. Cuando Billy Graham llegó a Rochester a predicar, Sheen instó a todo su personal para asistir como un gesto de buena voluntad.

Él, personalmente, tenía en propiedad unos 3.000 libros de la Escritura de los estudiosos protestantes, que leyó y alentó a sus sacerdotes para su uso. Cuando un sacerdote argumentó que se les enseñó en el seminario no leer a los comentaristas protestantes, Sheen se rió y respondió, "Vicario, tienes que recordar que el Espíritu Santo trabaja a través de ellos también." (Reeves, pp. 307, 309)

Y para fomentar la buena voluntad con otras religiones fundó la Fundación para la Vivencia Ecuménica Sheen que existe en la actualidad.

No aceptar el Concilio es demoníaco

En resumen, "el Obispo Sheen siempre defendió las reformas del Vaticano II". Él fue tan lejos como para calificar las reacciones contra ellas como en efecto, afirmó  de "Demoníaco"  :

"Es un hecho histórico que cada vez que hay un derramamiento del Espíritu Santo como en un Concilio General de la Iglesia, siempre hay una espectáculo extra de fuerza por parte del anti-Espíritu o lo demoníaco. Incluso al principio, inmediatamente después de Pentecostés y la venida del Espíritu sobre los Apóstoles, se inició una persecución y el asesinato de Esteban. Si un Concilio General no provocó el espíritu de la turbulencia, casi se podría poner en duda el funcionamiento de la Tercera Persona de la Trinidad sobre la Asamblea "(Reeves, p. 335).

Adepto de la nueva misa

Incluso antes de el Concilio, Fulton Sheen dejó en claro que él no era adverso a los cambios en la misa; a mediados de 1956, había expresado su deseo de que la misa se pudiera decir un día en "la lengua del pueblo" (Reeves, p. 261).

Cuando fue nombrado obispo de Rochester, en 1966, la misa vernácula ya había sido introducida y a los altares se les dio la vuelta. No hay evidencia de que Sheen hiciera algún esfuerzo para volver a la tradicional misa en latín. Por el contrario, el cardenal Spellman de Nueva York con el que Sheen a menudo hablaba, se le conoce por moverse más lento en la aplicación de los cambios litúrgicos, mientras que el obispo de Rochester estaba ansioso por complacer a Roma y aplicarlos.

Contra las tradiciones de Trento

Hay una carta conocida de Fulton Sheen en la que se aborda la cuestión del movimiento tradicionalista que estaba creciendo como una reacción a los cambios litúrgicos. En una correspondencia con una señora del 21 de septiembre de 1978, aconsejó a un amigo de ella no asistir a las misas en una capilla tradicionalista, ya que "este grupo no tiene la aprobación eclesiástica y, de hecho, ella y, posiblemente, su familia puede caer en el cisma e incluso en la herejía".

Pablo VI recibe a Sheen en el Concilio

Continuó: "El Concilio Vaticano II aprobó la actualización de la Liturgia y entre los cambios fueron los recomendados para la misa. En los cambios realizados por el Papa Pablo VI no había cambios doctrinales, ellos simplemente cambiaron en América a la lengua vernácula. Ha habido muchos cambios en la misa hacia abajo a través de los siglos.

"El Señor nunca dijo misa en latín; Él utilizó el lenguaje de la época. Por otra parte, el cambio en la traducción no altera el significado del texto. Siempre estoy en busca de traducciones que hacen las Escrituras más comprensibles y claras. "

Él cierra la carta de asesoramiento para la señora de" retirarse de esa secta cismática tan pronto como sea posible, o sufrir la consecuencia de la posibilidad de encontrarse a sí misma fuera de la Iglesia "(Cartas, el Angelus , noviembre de 1978).

Su aversión a las tradiciones de la Iglesia tal como se formulan en el Concilio de Trento y la Contrarreforma no podía expresarse mejor que en este pequeño episodio. Sheen, era un amigo cercano de Juan XXIII a quien visitaba todos los años, él veía un líder fuerte e iluminado y consideró y alabó su valor de llamar a un Concilio que marcará el comienzo de una época de cambios. Poco después de la batalla perdida del Papa con el cáncer de estómago, Fulton dijo a la prensa que, si bien elegido en los finales de los setenta, "¡Juan XXIII en cuatro años se deshizo de 400 años!" (Reeves, p. 271).

"Un Prelado en el ala progresista..."

El Arzobispo Sheen también se convirtió en un amigo de Pablo VI, quien lo invitó a pasar como uno de los 188 obispos para asistir a un sínodo de un mes de duración con los Obispos en 1967 que ofrece asesoramiento sobre cuestiones doctrinales y de organización en él, la ruptura definitiva entre Obispos tradicionales y progresistas era aparente.

Los dos hombres del espectáculo abrazados en la catedral de St. Patrick.

Reeves señala que el cardenal Ottaviani, de 76 años de edad, era el jefe de los tradicionalistas, pero "los vientos conciliares soplan contra él." Por otro lado, "Sheen estaba claramente en el ala progresista, en el sentido de que en su totalidad respaldó las reformas del Vaticano II y estaba ansioso por verlos implementados"

El autor observa que su afán de seguir el Concilio causo problemas a Sheen como obispo de Rochester, ya que él estaba decidido a convertirse en "el primer obispo estadounidense para tratar de poner en práctica en una diócesis las enseñanzas completas del Concilio Vaticano II."(Reeves, pp. 313-314).

Los cambios que introdujo para fomentar "una Iglesia de los pobres" provoco críticas alrededor del tablero. En su autobiografía, no temía de alabar al arzobispo brasileño Helder Camara, que también era conocido como el Arzobispo Rojo. En nombre de ayudar a los pobres, Camara apoyó los movimientos comunistas más radicales en Brasil. Se le considera con razón como precursor de la Teología de la Liberación.

Reeves también señala que en esta época el Obispo Sheen cayó bajo el ataque de la derecha por oponerse públicamente a la guerra de Vietnam (Reeves, pp 6, 298;. Sheen, p 310.).

Después de Rochester, un nuevo programa de televisión y charlas

No hay fundamento para la idea de que Fulton Sheen sufrió persecución y aislamiento en los años después de su retiro como obispo de Rochester en 1969. Es de conocimiento común que dejó la diócesis porque él se reveló a ser un administrador bastante pobre. Pablo VI aceptó su renuncia y le dio el título honorífico de Arzobispo titular de Newport (Gales) sin ningún tipo de deberes prácticos.

Teatral hasta el final: Sheen, cuatro años antes de su muerte, 
al hablar en la Iglesia de San Basilio en Los Ángeles.

Volvió a Nueva York, y a lo largo de la década de 1970, continuó en dar charlas y escribir a una velocidad de vértigo. Dio innumerables retiros para sacerdotes y religiosos de todo el mundo. Incluso se dispuso para hacer otra serie de televisión titulada Lo que ahora los Estados Unidos? en 1974-1975 (Reeves, p. 349).

También continuó hablando en eventos ecuménicos. En 1972, por ejemplo, viajó a Condado de Orange, California, para predicar en Grove Community Church Jardín de Robert Schuller, donde 6.000 personas vinieron a escuchar el sermón de Fulton Sheen (Reeves, Pág. 339).

Cuando murió había miles de fieles en la catedral de San Patricio para su funeral - un funeral concelebrado con el Novus Ordo de la misa - el 13 de diciembre de 1979.


Traducido con google,con algunas correcciones.

sábado, 4 de febrero de 2023

Cómo y por qué Ratzinger fue un adalid del modernismo. Carta a Aldo María Valli

 


Queridos amigos del blog Duc in altum: soy consciente de que entre los lectores del blog hay muchos que profesan un sincero cariño a Benedicto XVI. Yo también. Por ello, si me he decidido a publicar la siguiente carta no es por falta de respeto, ni mucho menos para aumentar una ya crecida confusión. Simplemente considero que el fallecimiento de Joseph Ratzinger pone punto final a una época, y que ha llegado el momento de hacer análisis desapasionados. Análisis que pueden causarnos desconcierto y hasta dolor, y son sin embargo necesarios para entender cómo hemos llegado a la actual situación. Naturalmente, y como siempre, invito a todos los lectores a presentar sus valoraciones y opiniones escribiéndome a blogducinaltum@gmail.com

Carta de Antonio Polazzo

Estimado Aldo Maria Valli:

Como tantos otros, yo también he meditado en los últimos días sobre la vida que Josef Ratzinger vivió en este mundo, recientemente concluida tras la cual partió inmediatamente (y no como juez) a la eternidad.

A la luz de su vida pública, lo que más me duele es no haber observado el más mínimo gesto en él, ya sea indirecta o condicionalmente, o de lejos, que expresase una retractación pública o arrepentimiento de las acciones públicas que realizó contra la Fe.

Esta circunstancia ya me habría causado todavía más dolor si, como muchos creen (al contrario de lo que yo pienso, lo digo con toda franqueza), junto a tantas acciones contra la Fe católica hubiera realizado tantas otras por el bien de ella (me refiero únicamente a su vida pública, y por tanto a cuanto expresó e hizo públicamente).

Aunque me duele, en el fondo no me sorprende si es cierto eso de que genio y figura hasta la sepultura.

Me he preguntado cuánta luz habría podido aportar a su vida espiritual ese modernismo que, teniendo en cuenta sus acciones públicas, lo habría consumido, y que lo iguala a Bergoglio, Wojtyła y Montini, y  junto  al nivel intelectual, a Küng y a tantos supuestos gigantes de la Revolución como Congar, Rahner, Chenu, Martini, etc.

Pero es evidente que no tengo respuesta, porque ciertamente es difícil, por no decir imposible, saber cómo fue en realidad, ya que nadie puede acceder a los rincones más íntimos del corazón de los demás.

¿Y qué fue lo que hizo Ratzinger contra la Fe? La lista sería larguísima y creo que resultaría casi imposible hacer una enumeración exhaustiva, teniendo en cuenta la importancia y centralidad de los cargos que durante tantos años desempeñó Ratzinger en la religión del Novus Ordo. O sea, en el contexto de la iglesia conciliar, esto es, el Concilio Vaticano II, del que indiscutiblemente fue un gran promotor.

Podría poner algunos ejemplos para que se me entendiera, hablando de un simple fiel a otro. Pero creo que se podrían poner cientos de ejemplos. Iré poniéndolos al azar en orden cronológico.

Desde luego, antes que nada, me refiero a su aprobación incondicional y a la relativa enseñanza como obispo y más tarde como papa de las heterodoxas doctrinas del Concilio (por ejemplo en lo que se refiere a la libertad de culto) y al Novus Ordo Missae, que puede calificarse como Misa del Concilio, como la llamaba monseñor Lefebvre, misa de Lutero. Es un tema clásico del Tradicionalismo y no me parece este el momento para explayarme sobre el asunto. En todo caso, vale la pena recordar algunas cosas: a) que Joseph Ratzinger, como perito de sensibilidad notoriamente progresista del cardenal Frings, fue uno de los protagonistas del Concilio, y se esforzó con mucho empeño por revolucionar la Iglesia; b) que él mismo afirmó que la constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo (Gaudium et spes) «significa (junto con los textos sobre la libertad religiosa [Dignitatis humanae] y sobre las religiones mundiales [Nostra Aetate]) una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de Antisyllabus». [1]; c) que el propio Ratzinger reconoció que no había cambiado desde entonces [2].

Estimulado por la entrevista que usted, Valli, le hizo a un viejo colega de Ratzinger, el profesor Hans Küng (aquí), recuerdo cómo colaboró Ratzinger al desmantelamiento del Santo Oficio. Dice Küng:

 «Durante el Concilio los dos estuvimos en primera línea con la mayoría progresista, contra las tendencias conservadoras de la Curia Romana. Fue precisamente Ratzinger quien escribió el discurso en el que el cardenal Frings de Colonia reclamó enérgicamente la reforma del Santo Oficio y fue clamorosamente aplaudido al final». Además, no me da la impresión de que Ratzinger se haya mostrado jamás contrario a dicho desmantelamiento.

Cualquier fiel puede reconocer la incompatibilidad entre la Fe católica y el encuentro interreligioso de Asís de 1986. Veamos algunas cosas que dijo Benedicto XVI durante la conmemoración del vigésimo aniversario de aquel histórico acto:

 «Este año se celebra el vigésimo aniversario del Encuentro interreligioso de oración por la paz, convocado por mi venerado predecesor Juan Pablo II y que tuvo lugar el 27 de octubre de 1986 en esa ciudad de Asís. Como es sabido, no sólo invitó a aquel encuentro a los cristianos de las diversas confesiones, sino también a exponentes de las diferentes religiones. La iniciativa tuvo amplio eco en la opinión pública: fue un mensaje vibrante en favor de la paz y se convirtió en un acontecimiento que dejó huella en la historia de nuestro tiempo. [...] Entre los aspectos más característicos del encuentro de 1986, conviene subrayar que este valor de la oración en la construcción de la paz fue testimoniado por representantes de diferentes tradiciones religiosas, y esto no sucedió a distancia, sino en el marco de un encuentro. De este modo, los orantes de las diferentes religiones pudieron mostrar, con el lenguaje del testimonio, que la oración no divide sino que une, y que constituye un elemento determinante para una eficaz pedagogía de la paz, basada en la amistad, en la acogida recíproca, en el diálogo entre hombres de diferentes culturas y religiones».

En diversas ocasiones, Ratzinger predicó una doctrina errónea sobre la libertad religiosa, irreconciliable con la que enseña la Iglesia. Una de ellas fue en el discurso que pronunció el 28 de noviembre de 2006 en la Nunciatura Apostólica en Ankara con motivo de un encuentro con el Cuerpo Diplomático acreditado ante la República de Turquía: 

En todo país democrático corresponde a las autoridades civiles garantizar la libertad efectiva de todos los creyentes y permitirles organizar libremente la vida de su propia comunidad religiosa.  Como es obvio, deseo que los creyentes, independientemente de la comunidad religiosa a la que pertenezcan, sigan beneficiándose de esos derechos, con la certeza de que la libertad religiosa es una expresión fundamental de la libertad humana y de que la presencia activa de las religiones en la sociedad es un factor de progreso y de enriquecimiento para todos [...] Seguramente el reconocimiento del papel positivo que desempeñan las religiones dentro del cuerpo social puede y debe impulsar a nuestras sociedades a profundizar cada vez más su conocimiento del hombre y a respetar cada vez mejor su dignidad, poniéndolo en el centro de la acción política, económica, cultural y social. [4]

Es harto sabido, como se puede verificar por las imágenes, telediarios y boletines de las agencias noticiosas de la época [5], que durante su viaje a Turquía de 2006 Benedicto XVI visitó la Mezquita Azul de Estambul, donde, con la mano sobre el libro de oración musulmán que le presentó el imán, rezó descalzo a su lado mirando hacia La Meca.

En 2006, aludiendo a lo que afirmó el emperador bizantino Manuel II Paleólogo («Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba»), declaró:

«Lamentablemente, esta cita ha sido considerada en el mundo musulmán como expresión de mi posición personal, suscitando así una comprensible indignación. Espero que el lector de mi texto comprenda inmediatamente que esta frase no expresa mi valoración personal con respecto al Corán, hacia el cual siento el respeto que se debe al libro sagrado de una gran religión». ]6] Y en su discurso a la Curia Romana del 22 de diciembre del mismo año, afirmó: «La visita a Turquía me brindó la ocasión de manifestar también públicamente mi respeto por la religión islámica, un respeto, por lo demás, que el concilio Vaticano II (cf. Nostra aetate,3) indicó como la actitud que debemos tomar»]7]

El 23 de septiembre de 2011, en el discurso en la sala capitular del antiguo convento de los agustinos de Erfurt, con ocasión del encuentro con representantes del consejo de la iglesia evangélica alemana, elogió a Lutero, y además añadió:

«El pensamiento de Lutero y toda su espiritualidad eran completamente cristocéntricos. Para Lutero, el criterio hermenéutico decisivo en la interpretación de la Sagrada Escritura era: “Lo que conduce a la causa de Cristo”. Sin embargo, esto presupone que Jesucristo sea el centro de nuestra espiritualidad y que el amor a Él, la intimidad con Él, oriente nuestra vida».[8]

Me parece contrario a la Fe católica que en su blasón papal figure la mitra de obispo en lugar de la tiara (que simboliza la potestad pontificia). Cualquiera que esté de acuerdo en que en las cosas de la Fe la forma es sustancia (no sólo cuando la forma es suprimida por Bergoglio, sino también cuando lo hace Ratzinger) reconocerá en ello una señal de la doctrina de la colegialidad propuesta por el Concilio contra las prerrogativas del papa, en continuidad  con el gesto sumamente simbólico de Pablo VI de deponer la tiara (1964), y en todo caso con el de Francisco de poner en el anuario pontificio el título de Vicario de Cristo entre los títulos históricos. 

El 8 de abril de 2005 el cardenal Ratzinger dio públicamente de comulgar a fray Roger Schutz, monje protestante fundador de la comunidad de Taizé. Ello no sólo da una imagen terrible ante los creyentes, sino que supone un acto profundamente revelador de la mentalidad ratzingeriana (es un decir, porque todavía hay muchos que se obstinan en no querer ver quién era Ratzinger).

La comunidad de Taizé, que se encuentra en Francia, está integrada por hermanos procedentes de diversas sectas, y es un ejemplo palmario del falso ecumenismo condenado por la Iglesia. En 1982, Ratzinger escribió sobre Taizé: «Taizé constituye un magnífico ejemplo de inspiración ecuménica […] De parecida manera, debería ejercitarse también una comunidad de fe y de vida»[9]

En 2008 elogió a los EE.UU. como modelo ejemplar de laicidad:

«Lo que me encanta de Estados Unidos es que comenzó con un concepto positivo de laicidad, porque este nuevo pueblo estaba compuesto de comunidades y personas que habían huido de las Iglesias de Estado y querían tener un Estado laico, secular, que abriera posibilidades a todas las confesiones, a todas las formas de ejercicio religioso. Así nació un Estado voluntariamente laico: eran contrarios a una Iglesia de Estado. Pero el Estado debía ser laico precisamente por amor a la religión en su autenticidad, que sólo se puede vivir libremente. Así, encontramos este conjunto de un Estado voluntaria y decididamente laico, pero precisamente por una voluntad religiosa, para dar autenticidad a la religión. Y sabemos que Alexis de Tocqueville, estudiando la situación de Estados Unidos, vio que las instituciones laicas viven con un consenso moral que de hecho existe entre los ciudadanos. Me parece que este es un modelo fundamental y positivo. Por otra parte, hay que tener presente que en Europa, mientras tanto, han pasado doscientos años, más de doscientos años, con muchas vicisitudes. Actualmente, también Estados Unidos sufre el ataque de un nuevo laicismo, totalmente diverso. Así pues, primero los problemas eran la inmigración, pero la situación se ha complicado y diferenciado a lo largo de la historia. Sin embargo, me parece que hoy el fundamento, el modelo fundamental, es digno de ser tenido en cuenta también en Europa».[10]

Como vemos, abundan las imágenes en las que Ratzinger protagoniza encuentros ecuménicos o interreligiosos, y en los que incluso se lo ve rezando junto a miembros de sectas cristianas o de otras religiones. Y algo debería causar estupor a los que incluso desde esta perspectiva ven en Ratzinger una especie de antibergoglio, no faltan afirmaciones en las que manifiesta desprecio o condena a los tradicionalistas que en los años de Montini y de Wojtyła defendían la Misa de San Pío V y se oponían al Concilio. En Teoría de los principios teológicos escribió:

[...] Asistimos hoy al renacimiento de un nuevo integrismo, que sólo en apariencia garantiza lo estrictamente católico mientras que, en realidad, lo corrompe en su misma raíz. Hay una pasión propensa a la calumnia, cuya odiosidad está a mil leguas del espíritu del evangelio. Hay una fijación en la letra que declara inválida la liturgia de la Iglesia y se sitúa así, por su propia decisión, fuera de esta Iglesia [11].  Es preciso precaverse de descalificar tales procesos [de oposición al Concilio]. Es indudable que hay aquí zelotismo sectario, que es el polo opuesto del catolicismo[12].

La Operación Summorum Pontificum, que fue la manera ratzingeriana de mantener dentro del modernismo a los católicos que aman la Misa de San Pío V, hay que entenderla a la luz de este pensamiento. Cuando en una reciente entrevista monseñor Gänswein afirmó que lo que se proponía Benedicto XVI con el motu proprio Summorum Pontificum era «encontrar la paz interior, la paz litúrgica, para los que se sentían en casa en la Misa antigua para alejarlos de Lefebvre» [13], está claro que está diciendo eso mismo. Puede ser que para monseñor Gänswein la religión del Concilio no sea modernista, pero me parece imposible que quien esté convencido de lo que es no se dé cuenta de que la finalidad principal de Summorum era que los fieles estuvieran menos dispuestos a traicionar su fe en las filas del modernismo, o sea la doctrina, la Misa, el código y la mentalidad surgida del Concilio. Huelga decir que en la lógica de Summorum la aceptación del Concilio Vaticano II y la Misa de Montini era el requisito para que se pudiera autorizar la celebración en la forma extraordinaria, y la misma carta que acompañaba el motu proprio (la cual ponía de relieve el carácter vinculante del magisterio conciliar) no se olvidaba de manifestar: «Obviamente para vivir la plena comunión tampoco los sacerdotes de las Comunidades que siguen el uso antiguo pueden, en principio, excluir la celebración según los libros nuevos. En efecto, no sería coherente con el reconocimiento del valor y de la santidad del nuevo rito la exclusión total del mismo».[15]

Lo entiende perfectamente quien ha observado que Ratzinger autorizó la Misa Tradicional en latín, pero desde una perspectiva modernista, es decir, no por la Fe católica, sino porque esa Misa corresponde al gusto y sensibilidad de ciertas personas. [16]

Por último, no hay que olvidar que en los largos decenios del postconcilio, en los que la Roma modernista (como lo sigue haciendo) perseguía ardorosamente el objetivo de suprimir la Santa Misa (con cierta persecución y castigo de los sacerdotes que la defendían) quien desempeñó el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue durante mucho tiempo el propio Joseph Ratzinger.

Ignoro si, como usted sugiera (aquí) Joseph Ratzinger fue un hombre de cuyo ambiente curial era posible beneficiarse fácilmente. Realmente es difícil imaginar a quien en un principio había ejercido una función de gran relieve y en ofensiva contra la Tradición como perito en el Concilio, al mismo tiempo que de renombrado teólogo en varias universidades, más tarde arzobispo de Múnich (una de las más grandes diócesis del mundo, en el corazón de Europa) y por último prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como un mártir indefenso a la merced de unos astutos oportunistas que ocupaban cargos administrativos más o menos altos. [17]

Claro que, en todo caso, esto poco importa. Lo que siempre importa es la Fe. Y él fue un maestro indiscutible de los novadores de la fe.

Concluyo rogándole que no le quepa la menor duda de que, con toda sinceridad, no albergo ni he albergado jamás el menor resentimiento ni rencor hacia Ratzinger. Desde que se hizo saber que le faltaba poco para comparecer ante el Señor, he rezado por su alma, y ruego al Señor que haya podido concederle la gracia de la conversión antes del fin.

Sencillamente, como hablamos de una persona que ha tenido y sigue teniendo mucha influencia en la vida, y por la eternidad, de tantos fieles dados los cargos de los que ha sido materialmente titular y por la manera en que se lo representa mediáticamente, creo que se hace un mejor servicio a la verdad y al bien propio y el del prójimo diciendo las cosas tal como las veo, aun a riesgo de dar a algunos la impresión de que no tengo respeto humano.

P.D.: He procurado incluir la fuente de las citas que me ha parecido oportuno poner, pero por falta de tiempo no me ha sido posible a veces de manera completa indicando el número de página. Por un lado, no tengo motivos para dudar que las citas son correctas. Por otro, salta a la vista que se trata de una carta y no de un trabajo científico. En todo caso, presento mis disculpas al lector por lo que pueda faltar.

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[1] Cfr. J. Ratzinger, Teoría de los principios teológicos (1986)Si se desea emitir un diagnóstico global sobre este texto, podría decirse que [de Gaudium et spes, la constitución pastoral del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo] significa (junto con los textos sobre la libertad religiosa y sobre las religiones mundiales) una revisión del Syllabus de Pío IX,
una especie de Antisyllabus. […] Contentémonos aquí con la comprobación de que el documento juega el papel de un Antisyllabus y, en consecuencia, expresa el intento de una reconciliación oficial de la Iglesia con la nueva época establecida a partir del año 1789. […] Se fueron corrigiendo así, via facti, sobre todo en el espacio centroeuropeo, las posiciones de la Iglesia frente a la nueva fase de la historia abierta por la revolución francesa, tal como habían sido fijadas por los pontífices Pío IX y Pío X siguiendo criterios unilaterales condicionados por las situaciones concretas. De todas formas, no se llegó a una reorientación básica de las relaciones con el mundo que surgió de los acontecimientos de 1789. De hecho, en los países de fuerte mayoría católica seguía predominando en amplios círculos una óptica prerrevolucionaria. Hoy apenas nadie puede dudar que el concordato español y el italiano pretendían preservar, en demasía, una concepción del mundo que ya no respondía a las circunstancias reales. Y tampoco puede nadie discutir que a este aferrarse a una construcción jurídica de las relaciones entre la Iglesia y el Estado ya obsoleta respondían similares anacronismos en el ámbito de la enseñanza y en las relaciones con el método crítico histórico de la ciencia moderna.

[2] Véase a este respecto  V. Messori – J. Ratzinger, Informe sobre la Fe, pgs.22- 24, BAC Madrid 1985. Dice Messori: «En el Concilio, el joven teólogo Ratzinger participó como experto del episcopado alemán, conquistándose el aprecio y solidaridad de quienes en aquellas históricas sesiones veían un a ocasión preciosa de adecuar a los tiempos la praxis y la pastoral de la Iglesia. […] Confirmando su reputación de estudioso «abierto», en 1964 el profesor Ratzinger aparece entre los fundadores de
aquella revista internacional Concilium, que agrupa a la llamada “ala progresista” de la teología […] Hace veinte años, Joseph Ratzinger estaba allí, entre los fundadores y directivos de una publicación-institución que habría de convertirse en interlocutor crítico de la Congregación para la Doctrina de la Fe. ¿Qué supuso tal colaboración para quien iba a ser, con el tiempo, Prefecto del ex Santo Oficio? ¿Una desgracia? ¿Un pecado de juventud? Y entretanto, ¿qué ha ocurrido? ¿Un viraje en su pensamiento? ¿Un «arrepentimiento»? Se lo preguntaré como bromeando, pero su respuesta será rápida y seria: “No soy yo el que ha cambiado, han cambiado ellos». […] Y un poco más adelante afirma: «He tratado siempre de permanecer fiel al Vaticano II, este hoy de la Iglesia, sin nostalgias de un ayer irremediablemente pasado y sin impaciencias
por un mañana que no es nuestro”».

[3] Carta de Benedicto XVI a S. E. monseñor Domenico Sorrentino con ocasión del XX aniversario del encuentro interreligioso de oración por la paz (https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2006/documents/hf_ben-xvi_let_20060902_xx-incontro-assisi.html). Más adelante en la misma carta se ve que es peor el remedio que la enfermedad: «Para que no haya equívocos con respecto al sentido de lo que Juan Pablo II quiso realizar en 1986, y que se ha calificado con una expresión suya como espíritu de Asís, es importante no olvidar el cuidado que se puso entonces para que el encuentro interreligioso de oración no se prestara a interpretaciones sincretistas, fundadas en una concepción relativista. Precisamente por este motivo, desde el primer momento, Juan Pablo II declaró: «El hecho de que hayamos venido aquí no implica intención alguna de buscar entre nosotros un consenso religioso o de entablar una negociación sobre nuestras convicciones de fe. Tampoco significa que las religiones puedan reconciliarse a nivel de un compromiso unitario en el marco de un proyecto terreno que las superaría a todas. Ni es tampoco una concesión al relativismo de las creencias religiosas» (Op. cit., p.1252). Deseo reafirmar este principio, que constituye el presupuesto del diálogo entre las religiones que recomendó hace cuarenta años el concilio Vaticano II en la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas (cf. Nostra aetate, 2). Aprovecho de buen grado la ocasión para saludar a los exponentes de las demás religiones que participan en algunas de las conmemoraciones de Asís. Al igual que nosotros, los cristianos, también ellos saben que en la oración se puede hacer una experiencia especial de Dios y encontrar estímulos eficaces para trabajar por la causa de la paz. En este aspecto también es preciso evitar confusiones inoportunas. Por eso, también cuando nos reunimos para orar por la paz es necesario que la oración se desarrolle según los distintos caminos que son propios de las diversas religiones. Esta fue la opción que se hizo en 1986, y sigue siendo válida también hoy. La convergencia de personas diversas no debe dar la impresión de que se cae en el relativismo que niega el sentido mismo de la verdad y la posibilidad de alcanzarla».

[4] Cfr.: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2006/november/documents/hf_ben-xvi_spe_20061128_diplomatic-corps.html y L’Osservatore Romano del 30.11.2006, pág. 7.

[5] Cfr. Por ejemplo (el que tengo más a la mano) este artículo del Pime:https://www.asianews.it/notizie-it/Nella-Moschea-blu-di-Istanbul-il-Papa-prega-per-la-fratellanza-di-tutta-l’umanit%C3%A0-7894.html .

[6] Benedicto XVI, Discurso en el encuentro con representantes del mundo de la cultura, aula magna de la Universidad de Ratisbona, 12 de septiembre de 2006, cfr.: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/it/speeches/2006/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg.html#_ftnref3 ; véase nota 3.

[7] Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2006, cfr: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/it/speeches/2006/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20061222_curia-romana.html.

[8] Cfr: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/it/speeches/2011/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20110923_evangelical-church-erfurt.html .

[9] J. Razinger, Teoría de los principios teológicos (1986).

[10] Benedetto XVI, 15.04.2008, Intervista ai giornalisti durante il volo diretto negli Stati Uniti d’America, cfr: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/it/speeches/2008/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20080415_intervista-usa.html .

[11] J. Ratzinger, Teoría de los principios teológicos  (1986).

[12] J. Ratzinger, Teoría de los principios teológicos  (1986). Il sapore dei discorsi di Bergoglio sugli “indietristi” non è dunque una assoluta novità fra i novatori.

[13] Cfr: https://www.aldomariavalli.it/2023/01/04/ganswein-la-traditionis-custodes-e-il-cuore-spezzato-di-benedetto-xvi/

[14] Eso espero; puedo también suponerlo.

[15] Benedicto XVI, 7 de julio de 2007, Carta a los obispos que acompaña la carta apostólica motu proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, cfr: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/it/letters/2007/documents/hf_ben-xvi_let_20070707_lettera-vescovi.html.

[16] Cfr. monseñor Donald Sanborn (https://inveritateblog.com/2023/01/13/the-death-of-ratzinger/): «Fomentó la Misa Tradicional en latín, pero desde una perspectiva modernista, es decir, porque esa Misa corresponde al gusto y sensibilidad de ciertas personas».

[17] Con todo, que fuera un hombre de pensamiento más que de acción, influye tal vez en el sentido de la impresión que Ud. tenía.​
(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Original)