lunes, 30 de octubre de 2023
domingo, 29 de octubre de 2023
miércoles, 25 de octubre de 2023
Milagros del Escapulario 7 - El Beato Claudio La Colombiere y el Santo Escapulario del Carmen
Y a los pecadores obstinados les decía: “Si todas las gracias que sobre vosotros derrama a manos llenas la Santísima Virgen no logran convertiros, si sois sordos a tantas voces y ciegos a tanta luz, si os obstináis en morir impenitentes, no lo dudéis: moriréis réprobos. Sí, hermanos míos, moriréis en las garras de la impenitencia final, pero en este caso es imposible que podáis morir vestidos con el Santo Escapulario de la Virgen. Porque si María Santísima no logra, por vuestra criminal obstinación, arrancaros del lodazal de vuestra culpa, Ella arbitrará algún medio para despojaros entonces de su santa librea. Vosotros mismos, ¡oídlo bien!, vosotros mismos, con vuestras propias manos, os arrancaréis el Santo Escapulario del Carmen antes de morir con él en las garras de la impenitencia final”.
Así le aconteció a aquel desgraciado suicida que se arrojó desesperadamente al agua para morir ahogado. Llevaba al cuello el Santo Escapulario del Carmen y le era imposible sumergirse. En vano se esforzaba el infeliz en descender al fondo de las aguas; las mismas aguas le sostenían a flote, contra su voluntad. Y admirado de aquel prodigio, que tanto brillaba en medio de las negras sombras de su desesperación se persuadió de que el Santo Escapulario era el talismán divino que le cerraba la boca del infierno. No obstante lo cual, el desdichado cerró los ojos a tanta luz y los oídos a aquella voz tan elocuente, arrancándose de su pecho el bendito Escapulario. Y, haciendo luego por cuarta o quinta vez un nuevo y supremo esfuerzo para ahogarse, aconteció que las mismas aguas que antes se habían cerrado para mantenerle a flote, entones se rasgaron y abrieron para tragarle.
El suicida logró morir pecando, pero no pudo lograr morir hasta despojarse del Escapulario del Carmen, santa librea de salvación, con la cual nadie puede morir sin morir en gracia. In quo quis moriens aeternum non patietur incendium.
No se puede concebir página más sublime y sentida que la brotada de la pluma de oro o mejor, del corazón de fuego, todo pureza y santidad, e impregnado del amor más ferviente a María, que sintiera desde niño el Santo Padre La Colombier, a quien tenemos hoy la dicha de venerar en los altares.
Para que nada le faltase en sus facetas o irisaciones de santidad a este fúlgido brillante ignaciano, se distinguió, cual todos los hijos del ínclito Ignacio de Loyola, por su amor delirante a la Virgen del Carmen y por difundir por doquier con su celo de apóstol la devoción más tierna al bendito Escapulario del Carmen (1).
(1) Sermones de La Colombiere, tomo IV, edición de Clermont Ferrand, 1884.
lunes, 23 de octubre de 2023
Lamentos del Infierno - San Antonio María Claret
Y REMEDIOS PARA CURAR LOS MALES QUE SON CAUSA DE TAN INFELIZ SUERTE
LAMENTOS DEL BLASFEMO SENAQUERIB
¡Ay blasfemo audaz! Yo fui lo que eres tú, y tú serás lo que yo soy. Yo antes blasfemaba como tú blasfemas ahora; perjuraba, maldecía, nada perdonaba mi serpentina lengua, que ningún freno la sujetaba y… ¡Ay!, vino la muerte cuando menos la temía; fui juzgado, y arder por una eternidad en estos infiernos es el castigo a que estoy condenado. Y ¿no escarmentarás en mi cabeza? ¿Preferirás ser desgraciado conmigo a enmendar tu vida? ¡Ay de ti! No mudando de vida, no te librarás de ser lo que yo soy ahora… ¡Ay, ay, ay!
Primer remedio. –Por la mañana haz una firme resolución de no blasfemar, y al efecto pedirás a Dios la gracia por la intercesión de la Santísima Virgen, rezándole tres Avemarías.
Segundo remedio. –Si te enojas o asoma la ira, calla o di: Virgen Santísima, asistidme; válgame Dios; maldito sea el pecado; pues tan fácil es proferir palabras buenas como malas.
Tercer remedio. –Si te sucede blasfemar casi contra tu voluntad, pide a Dios perdón de ello y reza un Avemaría; y, si cómodamente puedes, besa la tierra, formando una cruz en ella con la lengua.
Cuarto remedio. –Huye de los juegos y de los que hablan mal, y si oyes hablar mal, di: Ave María purísima; y ruega por ellos a Dios.
¡Ay de ti, infeliz rencoroso y víctima de la rabia, que, no sólo no saludas, sino que ni siquiera miras a tu prójimo, y siempre hablas mal de él!: mira… ¡qué espanto!, este lugar junto a mí: he aquí donde vendrás a parar… El rencor, que me hizo matar a mi hermano, me condujo a… ¡Ay, ay! Haz, pues, penitencia, reconcíliate, ama a todos los hombres, sin excluir a los enemigos, y si no… ¡ay, ay!, vendrás a dar aumento a mis penas con las tuyas, por la fetidez y estrechez del sitio y por el calor que arrojarás.
Segundo remedio. –Pensarás que las ofensas que tú hiciste a Dios son infinitamente mayores que las que te hizo el prójimo, y que no serás perdonado por Dios si rehúsas perdonar las injurias que te han hecho. Si te parece que tu prójimo no merece perdón, perdónale por amor de Dios, que lo merece y te lo manda.
Tercer remedio. –Olvida cuanto antes la ofensa que te hizo el prójimo, y si asoma el pensamiento o memoria de ella, arrójala cuanto antes de ti, cual si fuese un ascua o chispa de fuego, antes que prenda.
Cuarto remedio. –Te acordarás de que eres cristiano, que quiere decir discípulo o imitador de Cristo; y no olvides jamás que Cristo sufrió azotes, espinas y calumnias; que le quitaron los vestidos, le clavaron en la cruz, y pendiente o colgado de ella, lo primero que hizo fue perdonar a sus enemigos y pedir por ellos a su Eterno Padre; perdónalos, pues, tú también, y ruega por ellos; al hallarte con ellos, salúdalos, asístelos, socórrelos en sus necesidades en cuanto puedas.
Quinto remedio. –Cada día rezarás un Padrenuestro y un Avemaría por lo que te han ofendido y agraviado.
Pecador que me imitas… ¡ay!, mira… ¡Qué penas! ¡Ay! A ti se te concede tiempo para arrepentirte; aprovéchalo; mira los tormentos que te aguardan; huye de los teatros, cafés y tabernas; arroja a las llamas aquellos cuadros, libros y papeles deshonestos e indecentes; rasga aquellos vestidos que ofenden al pudor; huye de juegos, cortejos y bailes; abandona las malas compañías; no salgas de noche; no hagas contigo ni con otros cosas deshonestas; no hables, ni cuentes, ni cantes cosas impuras; si lo haces… ¡Ay!, ¡te condenarás como yo! ¡Ay, ay!
Primer remedio. –Por la mañana y por la noche implorarás de la Madre de la pureza, la Santísima Virgen, esta preciosa joya, saludándola al efecto con tres Avemarías.
Segundo remedio. –Así que asome algún pensamiento impuro, dale de mano al momento y di a María: Virgen Santísima, valedme, asistidme.
Tercer remedio. –Apártate de malas compañías, de bailes y cortejos; ni por el forro has de coger libros y papeles deshonestos; no mires pinturas, láminas u otros objetos provocativos, y sobre todo guárdate de hacer señales o acciones escandalosas.
Cuarto remedio. –Viste con modestia, come y bebe con templanza; no profieras palabras indecentes; no escuches ni sigas conversaciones malas y no des libertad a tus ojos.
Quinto remedio. –Acuérdate de que Dios te mira, y que tiene poder para quitarte la vida aquí mismo y arrojarte a los infiernos, como, entre otros, sucedió a Onán, que murió en el acto de cometer un pecado deshonesto, y fue condenado.
Sexto remedio. –Frecuenta los Santos Sacramentos.
¡Ay cristiano que me imitas en los robos!... ¡Ay! Mírame… ¿No ves?... Pues estas son las penas que te aguardan si no dejas el vicio de hurtar. No te alucines; entiéndelo de una vez para siempre; no sólo son ladrones y penan aquí conmigo los que roban en los caminos, sino también los que faltan a la buena fe en las compras y ventas, no dando lo justo o estafando, y también los usureros, los que causan daño a tercero con sus gastos y pleitos injustos, o no pagan las deudas. ¿Ay de ti! ¡Ay de ellos! Pues si no os confesáis y no restituís lo ajeno, vendréis…, ¡qué horror!... a arder aquí conmigo…
Segundo remedio. –Piensa a menudo que Dios mira tus manos y tu corazón, y que los ladrones serán arrojados a la hoguera del infierno.
Tercer remedio. –El quitar lo ajeno engendra la pobreza, porque lo mal adquirido es causa de que se pierda lo bien adquirido; por ello vienen enfermedades, pérdidas y toda clase de males, y, por fin, y a la postre el infierno. Y ¿de qué sirve adquirir todo el mundo, si llevan el alma los demonios?
Cuarto remedio. –Haz limosnas, porque así como el quitar lo ajeno engendra pobreza, el dar limosna de lo propio es fuente de riqueza.
Quinto remedio. –Así, pues, cada día, según tus facultades, harás alguna limosna, no por vanidad o ambición, sino para socorrer las miserias de tu prójimo. Por hacer bien no te ensalces, pero tampoco debes avergonzarte por ello; quiero decir, que ni lo hagas por ser visto, ni porque te miren cuando lo hagas, dejes de hacerlo.
¡Ay cristiano! ¿Quieres saber por qué me hallo aquí encerrado, devorado de fieras, entre llamas y gimiendo para siempre? ¡Ay! ¡Sólo el acordarme me estremece! ¡Su memoria aumenta atrozmente mis tormentos! ¡Comulgué sacrílegamente y vendí a mi Maestro! ¡Ay de ti si no te confiesas de las comuniones sacrílegas y confesiones mal hechas, por haber callado pecados en ellas, o bien, si los confesaste ya, por no haberte enmendado ni apartado de las ocasiones o peligros próximos de pecar! ¡Ay de ti!... Haz cuanto antes una confesión general, so pena de arder conmigo por toda una eternidad. No te obstines ni hagas el sordo a las inspiraciones divinas, como lo hice yo; si no… ¡ay, ay!, ya lo verás.
Segundo remedio. –Si el rubor te embaraza, prevén al confesor con ésta u otra expresión semejante: Padre, tengo cierto escrúpulo, que apenas tengo valor para insinuárselo a usted. Y con esto él se dará por entendido y buscará sus medios para ayudarte. Mas si tu rubor ni esto te permitiera decir, entonces ve con otro confesor, porque si no, cometerías un horrendo sacrilegio y hallarías la muerte en donde Dios te quiere dar la vida o perfeccionarte en ella.
Tercer remedio. –Muchas veces las confesiones son malas no porque se haya faltado a la verdad, sino por falta de enmienda; así como al salir la ropa de la colada decimos que ésta fue mala si no quitó las manchas de ella, y con razón, de la misma suerte decimos que fue mala confesión la de aquella persona que, después que se confesó, la vemos con los mismos vicios de blasfemar, maldecir, odiar, cometer impurezas, murmurar, etc., etc., como si nada hubiera recibido. No hay que alucinarse; no se cumple con decir: “Todo se lo dije al confesor” Pues así como para ser una buena colada no basta haber metido en ella toda la ropa sucia, sin haber hecho todo lo necesario para quitar todas las inmundicias de la ropa, así, para que sea buena la confesión, es necesario que el alma quede limpia de los pecados.
Cuarto remedio. –La causa de la mayor parte de las confesiones malas es el no apartarse de las ocasiones de pecar y no cumplir con las penitencias medicinales; apártate, pues, de los peligros, cumple con lo que dispone el confesor y práctica aquellos medios que aconseja la prudencia, y verás cuán señalada será tu enmienda.
Quinto remedio. –Antes de comulgar te probarás y mirarás si estás en gracia, y después de la comunión te detendrás a dar gracias, y ten cuidado de no salir luego de la iglesia a imitación de Judas.
DE TODOS LOS CONDENADOS
¡BREVE GOZAR, ETERNO PENAR!
Segundo remedio. –Pensarás a menudo que Dios te está mirando y escuchando y, que está en su mano, si pecas, el hacerte caer muerto y sepultarte en los infiernos, como con otros muchos pecadores lo ha hecho.
Tercer remedio. –No te dejes engañar del demonio, que te dirá: Peca, que después te confesarás. ¡Ay del que peca en confianza de que se confesará! Porque no verá realizada esta su mala confianza, o, si logra confesarse, se confesará mal, dice Burdoni.
Cuarto remedio. –Mortificarás las potencias y sentidos: el que no sabe mortificarse en lo lícito, menos sabrá hacerlo en lo ilícito, y caerá en pecado.
Quinto remedio. –Ayunarás por devoción algún día cada semana, o a lo menos te privarás de alguna de aquellas cosas que son más de tu gusto.
Sexto remedio. –Cada día tendrás medía hora o un cuarto de oración mental.
Séptimo remedio. –Profesarás especial devoción a la Santísima Virgen María.
Octavo remedio. –Frecuentarás los Santos Sacramentos.
Noveno remedio. –Leerás libros buenos y nunca los malos; si alguno de éstos tuvieres, quémalo; huye de las malas compañías y de los lugares y cosas que conozcas pueden serte ocasión de pecar.
Décimo remedio. –Procurarás en todo tiempo cumplir con los preceptos de la ley de Dios y las obligaciones de tu estado, y de esta suerte serás feliz por una eternidad.
jueves, 19 de octubre de 2023
Milagros del Escapulario 6 - Se prende fuego en una casa, y arrojando a las llamas el Santo Escapulario se apaga
No tardó más la Santísima Virgen en socorrerles que ellos tardaran en arrojarle con ardiente fe y rendida confianza sobre las llamas de aquel fuego devastador, pues al punto reconocieron la superior virtud del Santo Escapulario y se resolvieron en denso humo las voraces llamas.
Respiraron consolados con tal prodigio ambos hermanos, que puestos de rodillas no cesaban de dar gracias con indecible júbilo y alborozo a la Madre de Dios; pero he aquí que al levantarse quiso el cielo que admirasen otro mayor, pues entre vivas ascuas hallaron el Santo Escapulario de María intacto, sin haber osado el fuego tocarle ni ofenderlo lo más mínimo.
Llegó presto a Milán la noticia del suceso, y el Sr. Vicario lo examinó y jurídicamente lo aprobó, para que en todo tiempo diésemos gracias a nuestra Madre amable, que así se digna consolar a los que con viva fe y rendida confianza acuden a su valiosísima protección en los instantes de inminente peligro.
miércoles, 18 de octubre de 2023
martes, 17 de octubre de 2023
domingo, 15 de octubre de 2023
viernes, 13 de octubre de 2023
La mala confesión por San Antonio María Claret
EJEMPLOS DE VARIOS ESTADOS
1.º Ejemplo de un hombre que hacía malas confesiones, y después, cuando quiso confesarse debidamente, no pudo; porque bien lo expresa el mismo Dios cuando dice: Me buscaréis y no me hallaréis y moriréis en vuestro pecado. Dice San Ligorio que en los anales de los Padres Capuchinos se refiere de uno que era tenido por persona de virtud, pero se confesaba mal. Habiendo enfermado de gravedad, fue advertido para confesarse, e hizo llamar a cierto Padre, al cual dijo desde luego: -Padre mío: Decid que me he confesado, mas yo no quiero confesarme. -¿Y por qué?, replicó admirado el Padre. –Porque estoy condenado-respondió el enfermo-, pues no habiéndome nunca confesado enteramente de mis pecados, Dios, en castigó, me priva ahora de poderme confesar bien. Dicho esto comenzó a dar terribles aullidos y a despedazarse la lengua, diciendo: -¡Maldita lengua, que no quisiste confesar los pecados cuando podías! Y así, haciéndose pedazos la lengua y aullando horriblemente, entregó el alma al demonio, y su cadáver quedó negro como un carbón y se oyó un rumor espantoso, acompañado de un hedor intolerable.
2.º Ejemplo de una doncella, que murió también impenitente y desesperada. –Cuenta el Padre Martín del Río que en la provincia del Perú había una joven india llamada Catalina, la cual servía a una buena señora que la redujo a ser bautizada y a frecuentar los Sacramentos. Se confesaba a menudo, pero callaba pecados. Llegado el trance de la muerte se confesó nueve veces, pero siempre sacrílegamente, y acabadas las confesiones, decía a sus compañeras que callaba pecados; éstas lo dijeron a la señora, la cual sabía ya por su misma criada moribunda que estos pecados eran algunas impurezas. Aviso, pues, al confesor, el cual volvió para exhortar a la enferma a que se confesase de todo; pero Catalina se obstinó en no querer decir aquellas sus culpas al confesor, y llegó a tal grado de desesperación, que dijo por último: -Padre, dejadme, no os canséis más porque perderéis el tiempo y volviéndose de espaldas al confesor se puso a cantar canciones profanas. Estando para expirar y exhortándola sus compañeras a que tomase el Crucifijo, respondió: -¡Qué Crucifijo, ni Crucifijo! No le conozco ni le quiero conocer. Y así murió. Desde aquella noche empezaron a sentirse tales ruidos y fetidez, que la señora se vio obligada a mudar de casa, y después se apareció Catalina, ya condenada, a una compañera suya, diciendo que estaba en los infiernos por sus malas confesiones.
3.º Ejemplo de un joven. –En este ejemplo se deja ver claramente aquel principio: o confesión o condenación para el que ha pecado mortalmente, y que todas las obras buenas y penitencias, sin preceder la confesión, de nada sirven para salir del miserable estado de la culpa, a no ser que se tenga un deseo eficaz y verdadero de confesarse, si entonces no se puede. La razón es evidente: el pecado mortal tiene una malicia infinita; para curar esta llaga infinita es absolutamente necesario un remedio infinito; este remedio infinito son los méritos de Jesucristo aplicados por medio de los Sacramentos; resulta, pues, que si pudiéndose recibir los Sacramentos no se reciben, o a lo menos no se desean eficazmente recibir para cuando se pueda jamás se alcanza el remedio, como desgraciadamente sucedió al infeliz Pelagio.
Se cuenta en la crónica de San Benito de un cierto ermitaño llamado Pelagio, que, puesto por sus padres a guardar ganados, todos le daban el nombre de santo, y así vivió por muchos años. Muertos sus padres, vendió todos aquellos cortos haberes que le habían dejado, y se puso a ermitaño. Una vez, por desgracia, consintió en un pensamiento de impureza. Caído en el pecado se vio abismado en una melancolía profunda, porque el infeliz no quería confesarlo para no perder el concepto de santidad. Durante esta obstinación pasó un peregrino que le dijo: -Pelagio, confiésate, que Dios te perdonará y recobrarás la paz que perdiste, y desapareció. Después de esto resolvió Pelagio hacer penitencia de su pecado, pero sin confesarlo, lisonjeándose de que Dios quizá se lo perdonaría sin la confesión. Entró en un monasterio, en donde fue al momento muy bien recibido por su buena fama, y allí llevó una vida áspera mortificándose con ayunos y penitencias. Vino finalmente la muerte, y se confesó por última vez; más así como por rubor había dejado en vida de confesar su pecado, así lo dejó también en la muerte. Recibió el Viático, murió y fue sepultado en el mismo concepto de santo. En la noche siguiente, el sacristán encontró el cuerpo de Pelagio sobre la sepultura; lo sepultó de nuevo; mas tanto en la segunda como en la tercera noche, lo halló siempre insepulto, de manera que dio aviso al Abad, el cual, unido con los otros monjes, dijo: “Pelagio, tú que fuiste obediente en vida, obedece también después de la muerte; dime de parte de Dios: ¿Es quizá su divina voluntad que tu cuerpo se coloque en lugar reservado?” Y el difunto, dando un aullido espantoso, respondió: -¡Ay de mí, que estoy condenado por una culpa que dejé de confesar; mira, Abad, mi cuerpo! Y al instante apareció su cuerpo como un hierro encendido, que centelleaba horriblemente. Al punto echaron todos a huir; pero Pelagio llamó al Abad para que le quitase de la boca la partícula consagrada que aún tenía. Hecho esto, dijo Pelagio que le sacasen de la iglesia y le arrojasen a un muladar, y así se ejecutó.
4.º Ejemplo de la hija de un rey de Inglaterra: este caso es muy semejante al que antecede. –Refiere el P. Francisco Rodríguez que en Inglaterra, cuando allí dominaba la religión católica: el rey Auguberto tenía una hija de tan rara hermosura que fue pedida por muchos príncipes. Preguntada por el padre si quería casarse respondió que había hecho voto de perpetua castidad. Pedio su padre la dispensa de Roma, pero ella permanecía firme en no aceptarla, diciendo que no quería otro esposo que a Jesucristo; tan sólo pidió a su padre que la dejase vivir retirada en una casa solitaria, y como el padre la amaba, trató de no disgustarla, asegurándole una pensión cual a su rango convenía. Luego que estuvo en su retiro, se puso a hacer una vida santa de ayunos, oraciones y penitencias; frecuentaba los Sacramentos y asistía muy a menudo a un hospital para servir a los enfermos. Llevando tal género de vida, y joven todavía, cayó enferma y murió. Cierta señora que había sido su aya, haciendo oración una noche, oyó un gran estrépito, y vio luego un alma en figura de mujer en medio de un gran fuego y encadenada por muchos demonios, la cual le dijo: “Has de saber que yo soy la desdichada hija de Auguberto.” “¡Cómo!”, respondió la aya, “¿tú condenada después de una vida tan santa?” “Justamente soy condenada por mi culpa”, has de saber que siendo niña gustaba que uno de mis pajes, a quien tenía afición, me leyese algún libro. Una vez este paje, después de la lectura, me tomó la mano y me la besó. Empezó a tentarme el demonio, hasta que finalmente con él mismo ofendí a Dios. Fui a confesarme; empecé a decir mi pecado, y mi indiscreto confesor me interrumpió: “¡Cómo! ¿Esto hace una reina?” Entonces yo, por vergüenza, dije que había sido un sueño. Empecé después a hacer penitencias y limosnas, a fin de que Dios me perdonase, pero sin confesarme. Estando para morir dije al confesor que yo había sido una gran pecadora; me respondió el confesor que debía desechar aquel pensamiento como una tentación; después expiré, y ahora me veo condenada por toda una eternidad.” Y diciendo esto desapareció con tal estruendo, que parecía que se hundía el mundo, dejando en aquel aposento tal hediondez, que duró por muchos días.
Si esta infeliz se hubiese acercado debidamente al Sacramento de la Penitencia, cantaría al Señor cánticos de alabanza en el cielo; mas ahora, por su despreciable y maldita vergüenza, sirve de tizón en el infierno… ¡Y cuántas personas hay de todo estado, sexo y condición que experimentarán igual castigo si no acuden contritas a este Sacramento!
5.º Ejemplo de una casada, muy parecido al antecedente; también lo refiere San Ligorio. –Cuenta el P. Serafín Razzi que en una ciudad de Italia había una noble señora casada que era tenida por santa. A punto de morir, recibió todos los Sacramentos, dejando muy buena fama de su virtud. Su hija rogaba de continuo a Dios por el descanso de su alma. Cierto día, estando en oración, oyó un gran ruido a la puerta; volvió la vista y vio la horrible figura de un cerdo de fuego, que exhalaba un hedor insufrible, y tal fue su terror, que se hubiera tirado por la ventana; mas la detuvo una voz que le dijo: “Hija, detente; yo soy tu desventurada madre, a quien tenían por santa; mas por los pecados que cometí con tu padre, y que por rubor nunca confesé, Dios me ha condenado al infierno; no ruegues, pues, más a Dios por mí, porque me das mayor tormento.” Y dicho esto, bramando, desapareció.
Tal vez, amado cristiano, preguntaras: ¿Es posible que un alma condenada aparezca? A esto te responderé que sí, y para sacarte de la duda quiero explicarte las razones. Escúchame, pues, y vamos por partes: “¿Tú bien crees en las santas Escrituras y en el Credo?” “Cierto que si” me contestarás, o de lo contrario te diría que eres un hereje. Pues de la Escrituras y del Credo, consta que nuestra alma es inmortal. La razón natural nos está clamando que es preciso que sobreviva al cuerpo nuestra alma, para que el pecador pueda recibir de Dios el castigo de sus pecados, que no recibió en este mundo; y el justo, el merecido premio de sus virtudes; de otra suerte, Dios no sería justo. Y se presenta esto tan claro, que aun el mismo Rousseau lo confesó diciendo: “Aunque no existiesen otras pruebas de la inmortalidad de nuestra alma que el triunfo del mal y la opresión de la virtud acá en la tierra, ésta sólo me quitaría cualquier duda que tuviese de ella.” También sabes y crees, según el Credo, en la Remisión de los pecados, es decir que por muchos pecados que haya cometido una persona, si se confiesa bien de ellos, le quedan todos perdonados; pero si se muere sin haberse confesado debidamente, basta un solo pecado mortal para quedar condenado eternamente. Y así como la bien ordenada justicia de la tierra (que es una participación de la justicia del cielo) tiene cárceles y suplicios para encerrar y castigar a los malhechores, también la justicia del cielo tiene cárceles y suplicios en el purgatorio e infierno para los que mueren en pecado o no del todo purificados. Sentados estos principios, valgámonos de una semejanza: ¿Has visto u oído referir que a veces el juez o el tribunal decreta que uno de los presos sea expuesto a la vergüenza y que otro sea azotado por los parajes más públicos? Y no todos los demás presos han de salir a la vergüenza, ni cuando sale aquél lo ven todos los habitantes del mundo, ni aun todos los de aquella ciudad por donde es paseado, sino algunos. Aplica ahora la semejanza: Dios Nuestro Señor, Juez supremo y dueño absoluto de vivos y muertos, en cualquier hora puede ordenar, y algunas veces ha ordenado, que algunos de los encerrados en las mazmorras del infierno, para confusión suya y escarmiento y utilidad nuestra, salgan de aquella cárcel y se aparezcan del modo más conforme al fin por el cual les manda aparecer. Y cuando aparecen no es menester que todo el mundo los vea; basta lo vean algunos y éstos participen a los demás, para que, escarmentando todos en cabeza ajena, pongan un grande y especial cuidado en no hacer malas confesiones, y para que por medio de una confesión general, acompañada de un verdadero dolor y firme propósito, se enmienden y hagan de nuevo todas las mal hechas, para no tener que experimentar después la misma desgraciada suerte. Este es el fruto y utilidad que debes sacar de este y otros ejemplos.
6.º Ejemplo de una señora que por muchos años calló en la confesión un pecado deshonesto. –Refiere San Ligorio, y más particularmente el P. Antonio Caroccio, que pasaron por el país en que vivía esta señora dos religiosos, y ella, que siempre esperaba confesor forastero, rogó a uno de ellos que la oyese en confesión, y se confesó. Luego que hubieron partido los Padres, el compañero dijo a aquel confesor haber visto que mientras aquella señora se confesaba, salían muchas culebras de su boca, y que una serpiente enorme había dejado ver fuera su cabeza; mas de nuevo se había vuelto dentro, y entonces vio entrar tras de ella todas las culebras que habían salido. Sospechando el confesor lo que aquello significaba, volvió al pueblo y a la casa de aquella señora, y le dijeron que al momento de entrar en la sala había muerto de repente. Por tres días consecutivos ayunaron y rogaron a Dios por ella, suplicando al Señor les manifestase aquel caso. Al tercer día se les apareció la infeliz señora, condenada y montada sobre un demonio en figura de un dragón horrible, con dos serpientes enroscadas al cuello, que la ahogaban y le comían los pechos; una víbora en la cabeza, dos sapos en los ojos, flechas encendidas en las orejas, llamas de fuego en la boca, y dos perros rabiosos que le mordían y le comían las manos, y dando un triste y espantoso gemido, dijo: “Yo soy la desventurada señora que usted confesó hace tres días; a medida que iba confesando mis pecados, iban saliendo como animales inmundos por mi boca, y aquella serpiente que el compañero de usted vio asomar la cabeza y volverse dentro, era figura de un pecado deshonesto que siempre había callado por vergüenza; quería confesarlo con usted, pero tampoco me atreví: por esto volvió a entrar dentro y con él todos los demás que habían salido. Cansado ya Dios de tanto esperarme, me quitó de repente la vida y me precipitó al infierno, en donde estoy atormentada por los demonios en figuras de horribles animales. La víbora me atormenta la cabeza por mi soberbia y demasiado cuidado en componerme los cabellos; los sapos me cierran los ojos, por las miradas lascivas; las flechas encendidas me lastiman las orejas, por haber escuchado murmuraciones, palabras y canciones obscenas; el fuego me abrasa la boca, por las murmuraciones y besos torpes; tengo las serpientes enroscadas al cuello que me comen los pechos, por haberlos llevado de un modo provocativo, por lo escotado de mis vestidos y por los abrazos deshonestos; los perros me comen las manos, por mis malas obras y tocamientos feos; pero lo que más me atormenta es el formidable dragón en que voy montada, que me abrasa las entrañas, y es en castigo de mis pecados impuros. ¡Ah, que no hay remedio ni misericordia para mí, sino tormentos y pena eterna! ¡Ay de las mujeres! –añadió-, que se condenan muchas de ellas por cuatro géneros de pecados: por pecados de impureza, por galas y adornos, por hechicerías y por callar los pecados en la confesión; los hombres se condenan por toda clase de pecados; pero las mujeres, principalmente por los cuatro.” Dicho esto, se abrió la tierra y se hundió esta desdichada hasta el profundo del infierno, en donde padece y padecerá por toda una eternidad.
Haz reflexión, cristiano, y entiende cómo Dios Nuestro Señor mandó salir a esta infeliz señora de la cárcel del infierno y que pasase por la vergüenza, para que los mortales supiesen la muerte que les esperaba si pecan y no se confiesan bien. Ojala sacases tú de la lectura de este ejemplo el fruto que otros han sacado, haciendo una buena confesión y enmendándote del todo. Un autor dice que este caso ha convertido más gente que doscientas cuaresmas. El misionero P. Jaime Corella hizo voto de predicarlo en todas las misiones, por el grande provecho que causaba a los fieles. Hasta un Prelado hizo una fundación para que en ciertos tiempos del año se predicase o se leyese este caso en la iglesia. Mas, ¡ay de ti si no te aprovechas de él! ¡Ay de ti si no confiesas todos tus pecados! ¡Ay de ti si, mal preparado, vas a recibir la sagrada Eucaristía! Mejor fuera que no hubieses nacido.
FATIMA - El Día 13 (Película Subtitulada)
FATIMA - EL DIA 13
Un Milagro en Fátima (The 13th Day, en
el original en inglés, es una película cinematográfica de 2009, dirigida por
los hermanos Ian y Dominic Higgins, que relata la historia de la más famosa
aparición mariana del Mundo católico: La de Nuestra Señora de Fátima. Esta
película recrea las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima, Portugal,
presenciadas por los tres pequeños pastorcitos portugueses, Lucía de Santos y
sus primos Jacinta y Francisco Marto.
La película presenta una gran peculiaridad:
es que transcurre toda en blanco y negro, aunque se altere para colores en los
momentos en que aparece la Santísima Virgen María o cuando se concretiza el
Milagro del Sol. Fue presentada a 13 de Mayo de 2009 en el Festival
Internacional de Cine de Cannes.
Elenco Actor/Actriz Personaje
Jane Lesley María de Santos (madre de
Lucía de Santos)
Michael D'Cruce António de Santos
(padre de Lucía de Santos)
Kelley Costigan Olympia de Jesús (madre
de Jacinta y Francisco Marto)
Tarek Merlin Artur
de Oliveira Santos
jueves, 12 de octubre de 2023
Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Hispanidad - 12 de Octubre
La tradición nos cuenta que Santiago había llegado a Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, y una noche, estando en profunda oración junto a sus discípulos a orillas del río Ebro, la Santísima Virgen María se manifestó sobre un pilar, acompañada por un coro de ángeles, (ella aun vivía en Palestina). La Virgen le habló al Apóstol pidiéndole que se le edificase ahí una iglesia con el altar en derredor al pilar y expresó: "Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda".
El lugar, ha sobrevivido a invasiones de diferentes pueblos y a la Guerra Civil española de 1936-1939, cuando tres bombas cayeron sobre el templo y no estallaron. También se cree que la Virgen le dio al Apóstol una pequeña estatua de madera.
Luego de la aparición, Santiago junto a sus discípulos comenzaron a construir una capilla en donde se encontraba la columna, dándole el nombre de "Santa María del Pilar". Este fue el primer templo del mundo dedicado a la Virgen. Después de predicar en España, Santiago regresó a Jerusalén. Fue ejecutado por Herodes Agripas alrededor del año 44 d.C. siendo el primer apóstol mártir, luego del suceso sus discípulos tomaron su cuerpo y lo llevaron a España para su entierro. Siglos después el lugar fue encontrado y llamado Compostela (campo estrellado).
El primer santuario sobre la tumba de Santiago lo ordenaron construir el rey Alfonso II, El Casto de Asturias, y el obispo Teodomiro en el siglo IX. Hoy se encuentra una magnífica catedral en este sitio.
Entre los muchos milagros ocurridos en el sagrado lugar donde la Virgen se apareció, sobresale el del cojo de Calandra. A este hombre le fue amputada una pierna en 1637 y en 1640 la pierna volvió a aparecer entera en su cuerpo. Hay varias versiones de como aconteció el suceso, pero lo importante es que sí hubo un milagro. Algunos dicen que sucedió cuando se le colocó aceite de la lámpara de la Virgen del Pilar, otros dicen que ocurrió mientras soñaba que visitaba la basílica. Cientos de personas fueron testigos de este acontecimiento y actualmente en la pared derecha de la basílica hay un cuadro que relata el prodigioso suceso.
Esta maravillosa basílica tiene once cúpulas y cuatro torres. La Capilla del Pilar es el lugar en el cual se sitúa la columna sobre la que se apareció la Virgen a Santiago. Según la tradición era una construcción externa al templo y que luego cuando se reformó el lugar fue integrado en el interior de la basílica.
El lugar más sagrado del templo es la santa columna sobre la cual se apareció la Virgen. El pilar es de jaspe, mide casi 2 metros y la pequeña estatua es de madera y tiene 38 cm.
miércoles, 11 de octubre de 2023
martes, 10 de octubre de 2023
sábado, 7 de octubre de 2023
Nuestra Señora del Santo Rosario - 7 de Octubre
viernes, 6 de octubre de 2023
Pedro Sánchez: Dame pan y llámame perro
No he conseguido asimilar los consejos de D. Quijote a su buen escudero, el señor Panza –Don Sancho-, en relación a los refranes: y, como la gente de mi tierra, yo también los tengo siempre a mano. Creo incluso que podría elaborarse con ellos un “Manual de conducta para gente inteligente” porque consiguen frecuentemente resumir en pocas palabras, gruesos tochos alemanes de profunda filosofía teórica y práctica. Algunos son geniales. Y siempre van envueltos en la música adecuada: unos son dulces y relajantes y otros desgarran y hacen pupas.
Después de tantos meses viendo al Dr. Sánchez desnudando su alma cada día para mostrárnosla horrorosa, y a<absolutamente digna de su jefe y maestro si recordamos que Jesús, -nuestros Salvador, a la vez, Dios y hombre- definió al Diablo con nueve palabras: “Homicida desde el principio y padre de la mentira”. Es triste ver a más de cuarenta millones de españoles supeditados a los caprichos de un embustero insuperable, dedicado a garantizar como “derecho humano” el asesinar “no nacidos” en el vientre de su madre y a cuantos ancianos pueden “eutanasiar” o sea matarlos a sangre fría.
¡Homicida y mentiroso” como su líder Satanás!
Por supuesto que “suena muy duro” decir eso de un líder político pero la Lógica no tiene sentimientos en defensa de la Verdad. Es muy hiriente llamar a un hombre criminal y homicida, pero así se llama a todo el que mata a un semejante, con el agravante de “cobardía” porque es el más débil e indefenso… Que nadie se escandalice, pues. Pedro Sánchez tiene obsesión por facilitar el aborto y la eutanasia. ¿Qué él no asesina personalmente? ¡cierto!, pero hace algo peor lo aconseja, lo permite, lo facilita y quiere impedir que los médicos se nieguen a ser criminales, impidiendo la “objeción de conciencia. Lleva, pues, encima miles y miles de homicidios, no uno solo.
De lo embustero que es no hablemos más. Es un dogma mucho más conocido y creído que los del Credo. Ha mentido -y miente- con insuperable facilidad, sin importarle el oyente. Le da lo mismo hacerlo ante todo el pueblo español, o a solas con un individuo, delante un micrófono o de una cámara de televisión. Su “caradura” supera la dureza del grafeno y del carbino.
Tardé pocos meses en conocer al personaje y lógicamente inicié la búsqueda de una explicación del fenómeno. ¿Cómo es posible semejante capacidad para afirmar una cosa y su contraria en plazos tan breves que, a veces, no llegan a un día y sin importarle que lo graben o quede constancia escrita? Tampoco le afecta que se lo refrieguen en sus propias narices, ni le hace mella sin cambia la expresión….
Pues bien, sin pretenderlo el refranero me dio la solución a esa conducta incompatible con un mínimo de dignidad humana o de elemental vergüenza… Me vino a la memoria el adagio: “Dame pan y llámame perro” que siempre había considerado el summum de la degeneración en materia de personalidad.
Si se ha caído tan bajo como preferir ser un perro para llenar la panza en vez vencer a las circunstancias adversas luchando con la dignidad que Dios puso en el alma de todo ser racional, se ha dejado de ser hombre y ya no tiene posibilidad de reaccionar al carecer de dignidad, ¡no hay ser más despreciable! No hay hoyo más profundo.
Mi gran preocupación ahora, viendo a España a punto de continuar gobernada por alguien así, sin que se produzca una reacción “a la española” -¡por más europeos que seamos!-… No por mí, sino por mis hijos y nietos que sufrirán las consecuencias de la modorra del Pueblo español que somos todos y hemos olvidado la Historia sin haber aprendido nada.
Por otra parte creo haber hecho cuanto estaba en mis manos tratando de impedir la equivocación de ruta y de estrategia. He clamado en el desierto a lo largo de ochenta años. Creo haber visto siempre claro pero no era del gusto de los sabios ni de los mandos. Sólo me consuela –mejor dicho: ¡me hace feliz!— saber que la Victoria final será infaliblemente de quienes luchamos por la Verdad y la Fe en Cristo, Rey de la Creación.
¡Pobrecitos los que hoy ríen en la Moncloa,…y en otras Sedes! Aprovechen mientras puedan –recordando a San Pablo “¡De Dios no se burla nadie!
Gil de la Pisa
-
El Dr. David E. Martin, en el Parlamento Europeo, solicita la destrucción total de la Organización Mundial de la Salud (0MS) por crímenes d...
-
Quien me hallare, hallará la vida, y alcanzará del Señor la salud. (Pr. 8, 35) PUNTO 1 ¡Cuántas gracias debemos dar a la misericordia de D...